lunes, junio 05, 2017

Adoctrinamiento y Educación

Ha pasado prácticamente un mes desde que se inició el revuelo y, como casi siempre sucede con las noticias, independientemente de su importancia o no, ya nadie habla de aquello que lo causó, haciendo bueno el viejo dicho de que nada es más viejo que el periódico de ayer. Noticias que nos sobresaltan, que parecen importantes porque lo son pero que rápidamente ceden el paso a otras noticias. Seguir leyendo

miércoles, marzo 08, 2017

Huelga de zombies frente a una ley cadáver

Una nueva huelga de alumnos, padres y profesores porque dicen que hay una ley muy, muy mala, causante de las peores pesadillas infantiles.
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lunes, marzo 06, 2017

¿Sabemos realmente algo de educación?

Una de las peculiaridades de la educación es que todos la practicamos. Todos hemos sido educados y, sobre todo, todos somos educadores con independencia de nuestra formación. No todas las actividades humanas son así. La ingeniería civil o la medicina, por ejemplo, son actividades en las que deciden los profesionales formados en esos asuntos, el resto de la sociedad poco tenemos que decir salvo padecer sus juicios informados. Es cierto que sobre medicina, por seguir con el ejemplo, los no expertos podemos emitir opiniones más o menos fundadas pero aquellos que nos escuchen no correrán a las farmacias como si no hubiese un mañana. En la educación las cosas son, por lo tanto, algo más difíciles.

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jueves, febrero 09, 2017

Los estudiantes universitarios y las decisiones sobre los contenidos de enseñanza

Recientemente ha tenido cierto eco una curiosa noticia: un grupo de alumnos de la Universidad de Londres pertenecientes al sindicato de estudiantes de la Facultad de estudios Africanos y de Oriente Próximo (SOAS Union) ha solicitado revisión crítica de lo que la gente ilustrada considera filósofos clásicos: Platón, Descartes, etc. Su petición se engloba dentro de la finalidad de construir una “universidad descolonizada” y para ellos asunto de vital importancia.


jueves, junio 16, 2016

Innovación tecnología y educación


La palabra innovar tiene para la RAE dos únicas acepciones que parecen casi opuestas. la primera dice que innovar es "mudar o alterar algo, introduciendo novedades". Mientras que la segunda, en desuso tal y como nos advierte la academia, dice que innovar es "volver algo a su anterior estado". Me voy a quedar con esa acepción en "desuso" que es mucho más interesante.

En muchos discursos parecemos haber olvidado el fin esencial de la educación y nos centramos en fines secundarios o instrumentales. Si la innovación tiene sentido es para recuperar algo que perdió, su relación con el fin esencial. ¿Cuál es el fin de la educación? En pocas palabras, formar personas para comprender y combatir. Comprender el mundo y a uno mismo mismo y ser capaz de actuar en él. Por comprender entendemos no solo el conocimiento de cómo funciona la realidad sino también descubrir su sentido y nuestro papel en él. Algunas breves reflexiones sobre la comprensión.

Primero, la comprensión no es el la consecuencia de una acción aislada sino más bien el resultado de miles de interacciones más o menos densas que establecemos a lo largo de la vida. Los maestros y los padres deben ser conscientes y saber que solo somos una parte en ese complicadísimo proceso que incluye, en diferentes escalas, las clases en los coles y los chismorreos en los recreos, las series de televisión y los juegos en el móvil, los libros, etc. Ser conscientes de esto implica humildad y requiere por nuestra parte comprensión también del mundo en el que educamos. Solo somos pequeñas piezas en una gran puzzle que es la formación de la persona humana. La innovación, entendida en su primera acepción, no va a salvar la educación porque, de hecho, no existe una clave para salvarla (por cierto, tampoco las leyes).

Segundo, la comprensión requiere destrezas previas cuya adquisición pasa por la rutina y enseñar cosas rutinarias puede ser aburrido para el docente pero es fundamental para el alumno. La innovación mal entendida es muchas veces consecuencia del aburrimiento del docente y no de la búsqueda del beneficio del discente.

Tercero, algunos, muchos, ligan innovación con tecnología porque ven en ésta la salvación de la educación. Todo lo que se hace mediado por la tecnología resulta más entretenido y por lo tanto nos permite ganarnos a los alumnos. Sin embargo, el entretenimiento per se no es educativo. Sentirse atraído por la tecnología no implica sentirse atraído por el contenido mediado por dicha tecnología. Más bien suele suceder al revés, por inconsistencia del diseño o inconstancia del profesor es muy posible que la tecnología nos distraiga del contenido, nos disperse y no proporcione comprensión sino incomprensión. Es algo así como pensar que navegando por twitter y siguiendo a muchos comprenderemos mejor el mundo que nos rodea. Lo siento, eso no funciona.

Corolario, en muchas ocasiones bajo la innovación no hay más que fuegos artificiales.

martes, junio 07, 2016

¿Tiene futuro la pedagogía?

Leo vía twitter un titular, ¿Deben los niños jugar con espadas? Seguido del siguiente subtitular: "Guía breve para padres sobre el impacto de de los juguetes bélicos" Al menos han puesto breve, pienso, pero me acerco con prevención, me temo lo peor. Es casi de esas típicas preguntas que buscan lo que una disciplina no puede dar. Algo así como preguntar a un economista si yahoo mañana subirá o bajará en la bolsa de Nueva York. Ya veo algunos diciendo, no será para tanto. Al fin y al cabo parece una pregunta simple. Como si a un físico le preguntan por qué si se me cae algo termina en el suelo y no queda suspendido en el aire. Es posible, pero al ver las respuestas de los "expertos" que van desde el sí, claro al no, por supuesto, mis temores se confirman. Cualquier lector del texto puede llegar a la conclusión de que ciertamente sobre estos temas no hay conocimiento y solo existe opinión popular, doxa, que es un tipo de conocimiento poco valioso y lejos de lo que suponemos a una ciencia.

¿Cuál es el problema de este tipo de preguntas? ¿Qué es lo que realmente sabemos? ¿Sabemos realmente algo? Bien, lo que realmente sabemos es que una persona puede haber jugado de pequeño con armas y no ser violento, puede incluso convertirse en pacifista. También sabemos que es posible que alguien jamás haya cogido un arma de juguete y ser finalmente un fanático de las respuestas violentas. 

El problema es que detrás de preguntas así que buscan una respuesta simple se esconden, agazapados muchos conocimientos que no son tan evidentes y sobre los que algo hemos pensado. Conocimiento sobre el significado del juego y más concretamente el juego simbólico. Conocimiento sobre la violencia y su papel en la vida humana. También tenemos sesudos tratados sobre su dimensión legítima y sus versiones ilegítimas. 

Conocemos con bastante seguridad que un hecho aislado, jugar o no con espadas, es poco relevante para definir el futuro de un niño con relación al conflicto y que por lo tanto una guía breve para padres sobre el impacto de los juguetes bélicos con respuestas claras tiene el mismo valor que las soluciones homeopáticas para la curación del cáncer. 

En conclusión, la propia pregunta es absurda porque jugar es sólo una de las muchísimas variables, y no de las más importantes, que pueden influir en la asunción de un valor concreto. El conocimiento pedagógico existe pero no es un recetario fácil de acciones, una especie de vademecum automático con respuestas sencillas para todo.

Por supuesto, mañana los niños jugarán a batallas con el enemigo en el clash royale o en cualquier otro videojuego. Y durante un rato no harán mal siempre que se alíen con los buenos por su puesto...

miércoles, junio 01, 2016

A vueltas con la concertada

Nos asaltan temas realmente novedosos. La escuela concertada. ¿A que no les suena? Yo, un visionario, escribí sobre ello hace ocho años y también hace cinco, creo que alguna vez más incluso. Ahora por lo visto en Valencia vuelve a estar de moda. Pero vamos, que el problema ya estaba cuando hicimos la Constitución hace casi cuarenta años.
Voy a tratar de resumir de la manera más objetiva posible los problemas que están debajo de este asunto. Empezaré exponiendo los principios y hechos más importantes que subyacen a todos esos problemas relacionados con el tipo de escuela.
Primero, la educación es una actividad densa. ¿Qué quiero decir? que educar no es como vender bolis. En los coles no solo enseñamos a abrochar los cordones o sumar, sino que la educación tiene como pretensión el pleno desarrollo de la personalidad (finalidad que está en la Constitución y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos). La plenitud es asunto serio y precisamente por eso será difícil que en sociedades como las nuestras nos pongamos de acuerdo en qué es eso y en cómo se logra. Siendo esta la realidad es normal que haya varias organizaciones o grupos de padres o padres sueltos que se muestren preocupados por el asunto y creen empresas o asociaciones dispuestas a ofrecer diferentes modelos, por eso existe libertad de enseñanza y no creo que haya nadie, salvo los totalitarios, que piensen que dicha libertad no tiene sentido.
Segundo, la educación es también un asunto público. Aunque vivamos en una sociedad pluralista no vale cualquier modelo. Algunos están prohibidos y es legítimo que el estado democrático, a través de sus legisladores, tenga algo que decir. La regulación, siquiera de mínimos, tiene sentido. Además hay bienes comunes que trascienden los legítimos modelos individuales. Por ejemplo, es defendible como interés público acabar con la marginación y los guetos, y contribuir en la creación de una cierto clima de cohesión social a través de la transmisión cultural.
Tercero, la educación es cara. Cuesta dinero, y mucho. Es bueno saber que no existe algo así como educación gratuita. A los profesores, fijate que curioso, les gusta comer varias veces al día.
La existencia de la educación concertada se justifica claramente en el primero de los principios descritos y viene matizada por el segundo y el tercero.  
Que haya distintos proyectos no es algo que deba ir a menos sino más bien algo que debería ir a más. Proyectos basados en distintas pedagogías y también en distintas finalidades. El estado debería regular menos y limitarse a pagar aquellas ofertas que respeten los valores esenciales. Lo que no está prohibido debería estar permitido en educación. Esa pluralidad debería también permitirse dentro de la propia educación pública. Estudiar modelos como el inglés nos vendría muy bien. A falta del sistema británico con sus "academy" y "free schools" (ambos modelos públicos imposibles aquí) pues nos conformaremos con la concertada. 
Hay, no obstante, un argumento crítico con la concertada que los defensores de la misma deberían estudiar con atención porque tiene sentido y es el referido a la necesidad de garantizar que son los padres los que eligen colegios y no los colegios los que, con algunas prácticas cuestionables,  eligen a los padres. Cuando esas prácticas se consolidan la escuela concertada se convierte solo en una excusa que los padres pueden utilizar para "liberarse" de un tipo de alumnado problemático contribuyendo así a la creación de guetos. 
La búsqueda de un reparto equitativo del alumnado con dificultades o de diferente procedencia sociocultural (siempre que se dote a todos los centros con los mismos medios) es más que razonable. Es una obligación de los poderes públicos (1).
Establecidos estos principios, no tiene sentido que las comisiones de escolarización no asignen a escolares a la concertada hasta que no estén cubiertos los puestos en la escuela pública, porque en ese caso se están poniendo los intereses del profesorado por encima de los derechos de las familias a elegir legítimamente el modelo pedagógico, filosófico o/y religioso en el que educar a sus hijos. Los colegios públicos tienen que poder quebrar como un concertado o un privado. 
La idea de que el dinero público debe servir y seguir al público y sus intereses y no al proveedor del servicio, sea quien sea, debería ser evidente. 

(1) Es importante resaltar que muchas veces la diferencia en el tipo de población de un centro no es tanto cuestión de titularidad como de zona. Hay muchos colegios públicos con pocos inmigrantes o poco alumnado con necesidades educativas especiales porque está situado en determinada zona.