miércoles, diciembre 19, 2007

El control de la oferta y los monopolios educativos.

Leo en el país una nueva versión de viejos, viejísimos argumentos para limitar la libertad de elección de centros. En este caso el tema se aborda desde la óptica de la inclusión de los inmigrantes para evitar la creación de guetos en escuelas públicas. Las respuestas son también las típicas y se basan en la desconfianza hacia la elección y la necesaria sumisión de la misma frente a valores presuntamente superiores como la inclusión. Me parece significativa, en este sentido, la reflexión del representante de USTEC-STEs "Existe una doble red y se ha santificado el derecho de elección de los padres, lo que ha provocado una gran fractura social. Hay centros que seleccionan porque cobran cuotas o tienen un ideario religioso, y eso dificulta el acceso de quien no puede pagar o de quien es de otra religión. En la pública se concentra la clase media, media-baja y los inmigrantes. Si nos planteamos redistribuir, habrá que hacerlo con todo el alumnado, no sólo con los inmigrantes; si a unos los reparten y otros eligen, estamos ante una discriminación flagrante. Se trata hacer escuelas heterogéneas, que son las que funcionan mejor y aumentan la calidad. Como en Finlandia". ¡Qué cándido parece a veces el totalitarismo cuando hablamos de educación! La propuesta es claramente distribuir entre todos los centros desde la mirada benefactora de una entidad central, comisión de escolarización, al ganado educable. Esta unidad central es buena, no egoísta como los padres, y por supuesto actúa buscando el bien social. Propongo un ejercicio mental. Imaginemos este modo de razonar aplicado a otro ámbito, por ejemplo las vacaciones. En este caso el argumento podría sonar más o menos así, "Existe una doble red -o la playa o el pueblo- se ha santificado el derecho de la gente a elegir donde quiere pasar sus vacaciones -(por supuesto, elegir entre playa o el pueblo es toda la elección a la que tienen derecho)-, lo que ha provocado una gran fractura social. Hay hoteles que se seleccionan porque están en las playas, cobran cuotas o son nudistas. En los pueblos se concentra la clase media, media-baja, y los inmigrantes. Si nos planteamos redistribuir, habrá que hacerlo con todo el mundo, no sólo con los inmigrantes; si a unos los reparten y otros eligen, estamos ante una discriminación flagrante. Se trata de tener vacaciones heterogéneas, que son las más divertidas y aumentan el descanso como en Cuba". Creo que soy injusto en esto último pues ni en Cuba son capaces de tratar a los individuos como a ganado al que haya que estabular en sus vacaciones.
Es obvio, al menos para mi, que a nadie en su sano juicio, ni siquiera aunque fuese político, se le pasaría por la imaginación que pudiésemos distribuir las vacaciones de la gente de esta manera porque todos asumimos como normal que el estado no tiene que decirme cómo y dónde pasar mis vacaciones ¿qué ha pasado para que en educación no pensemos así y cualquier excusa suene válida para limitar la libertad de elección y justificar la estabulación humana? Creo que el problema de los guetos es básicamente un problema de falta de oferta provocado por el control de la competencia y de la financiación que el gobierno ejerce sobre la educación escolar. El estado jamás cerrará un centro público por ineficaz, controlará la oferta para que ningún centro público se quede sin clientes forzosos. Si se permitiese la expansión libre de la oferta y el cierre de los centros no demandados muchos de los problemas de guetos desaparecerían. Si además se adoptase una política de cheque escolar y se creasen cheques mejor dotados para el alumnado más complicado y si, por último, se pagase a los docentes en función de su desempeño quizás las cosas cambiasen. Mientras ese momento llega tendremos que escuchar argumentos que en el resto de las facetas de la vida consideraríamos totalitarios porque lo son.

viernes, diciembre 07, 2007

Breve apunte sobre PISA. A vueltas con la equidad.

Se publicó el martes 2 de diciembre el famoso informe PISA del que toda persona interesada en los sistemas educativos tendrá noticias. Si queréis leerlo entero lo podéis encontrar aquí. Éste es el informe suministrado por el ministerio de educación español. Por supuesto, el informe, escrito bajo una apariencia tecnocrática, está lleno de política.
No voy a entrar a comentar los resultados porque con ellos se puede defender casi cualquier cosa. Me voy a centrar ahora sólo en un apunte referido a la filosofía de la interpretación de algunos datos.

El punto 2.II del informe se titula: Resultados y equidad. Dispersión y coeficientes de variación de los resultados. Según la interpretación corriente y la que realizan los técnicos que diseñan el informe una menor dispersión de los datos, siempre que éstos no estén influidos por lo que llaman el efecto suelo o el efecto techo, manifiesta una mayor equidad del sistema. En este punto España obtiene una dispersión 16 puntos menor que la media de la OCDE lo que se interpreta como que "este resultado pone de manifiesto que el sistema educativo español es comparativamente uno de los que ofrece mayor equidad a sus alumnos" (página 43 del informe).

Nuestro sistema es más homogéneo ¿por qué se llama a esto equidad? La equidad está definida en el Diccionario de la RAE como : 1. Igualdad de ánimo. 2. Bondadosa templanza habitual. Propensión a dejarse guiar, o a fallar, por el sentimiento del deber o de la conciencia, más bien que por las prescripciones rigurosas de la justicia o por el texto terminante de la ley. 3. Justicia natural, por oposición a la letra de la ley positiva. 4. Moderación en el precio de las cosas, o en las condiciones de los contratos. 5. Disposición del ánimo que mueve a dar a cada uno lo que merece.

A mi entender, de esta definición no se deriva que la igualdad de resultados, que es lo que expresa la homogeneidad, pueda ser considerada como equidad a no ser que interpretemos que la acepción 5ª, "disposición del ánimo que mueve a dar a cada uno lo que merece", equivale a buscar que el otro no tenga más que yo en ningún aspecto.

Nuestro sistema manifiesta una carencia de alumnos sobresalientes y eso es visto como un síntoma de la equidad cuando se podría igualmente ver como síntoma de injusticia, además de síntoma de ceguera pues equivale a pensar que la existencia de gente excelente es un handicap para todos pues no todos tendrán la misma posibilidad para acceder a los mejores puestos que serán copados por gente del máximo nivel.

Un apunte para la tranquilidad de los preocupados por la "equidad" que, por lo visto, para los informes PISA, significa igualdad de resultados y no sólo de oportunidades. Estén tranquilos, en nuestro país es obvio que muchos de los puestos más importantes están al alcance de cualquiera pues todo el mundo sabe que para llegar a ministro, por ejemplo, no hace falta ni de lejos haber logrado la excelencia académica.

Ahora en serio, la existencia de personas con desarrollo excelente es un bien para todos, y no una pérdida para la obtención de un sistema de igualdad de oportunidades, pues la buena preparación de uno ofrece oportunidades no sólo para el mismo sino también para los demás.

lunes, diciembre 03, 2007

De estadísticas y otras cosas.

Pensaba titular esta entrada "de estadísticas y otras mentirijillas" pero me acordé de mi amigo J.L y me contuve. Estos días pasados se filtró con gran enfado de la ministra y de algún sindicato, el informe PISA 2006 que se hará público completo el martes cuatro de diciembre. Los informes PISA son gigantescos trabajos estadísticos que tratan de medir el resultado académico en los países de la OCDE y algunos asociados. Sólo se filtraron los datos correspondientes a ciencias y, la verdad, no nos dejaron en una posición realmente envidiable. Según la tabla que podéis consultar en la revista maligna que se atrevió a adelantar la noticia ocupamos el puesto 31 de 57 países. Vaya por delante que soy escéptico con respecto a las interpretaciones que se suelen hacer de los datos de este tipo de informes, y además no soy el único. Sólo por jugar un rato con estos datos parciales, me atreveré a relacionar esa lista y nuestra posición en ella con otra lista, el índice de libertad económica publicado por la Heritage Foundation. Debo advertir que la comparación no tiene ningún carácter científico pues el liberalismo económico no supone en modo alguno liberalismo educativo, asunto que como todos saben no existe. Dicho esto, resulta curioso constatar atendiendo a esa lista que de los 26 países más liberales que nosotros 20 obtienen mejores resultados en el informe PISA. De los otros seis, tres no aparecen en el informe PISA, Singapur, Trinidad y Tobago, y las Bahamas. Los otros tres son Lituania, que está en el puesto 22 del índice de libertad económica, aparece justo detrás de nosotros en el informe PISA, Luxemburgo, que es el octavo país del mundo con economía más libre, está dos puestos más abajo que España en PISA y Chile que, aunque detrás de nosotros teniendo economía más libre, es, sin embargo, el mejor país de toda América Latina tanto en libertad económica como en resultados PISA. ¿Alguien puede encontrar mejores correlaciones para explicar nuestra situación?

miércoles, noviembre 21, 2007

Cultura y resultados

Abundan en esta época y en el ámbito de la teoría de la educación los discursos sociologicistas o culturalistas que tratan de explicar el resultado de los individuos como fruto exclusivo de las condiciones en las que se encuentran. El otro día leía uno de esos discursos, era un discurso de un antropólogo de la educación, John Ogbu, muerto en el año 2003. Explica que el fracaso de los estudiantes negros en los Estados Unidos era el fruto de lo que él llamaba una discontinuidad secundaria, una discontinuidad cultural que no es como la que sufren todos los niños cuando dejan su casa y pasan a la escuela en edades cada vez más tempranas, todos los hemos visto llorar y patalear. La discontinuidad a la que se ven sometidas los negros es otra, es el producto de haber estado sometidos a una cultura opresora que les limita, les impide acceder en igualdad de condiciones a los bienes culturales y les inculca el rencor y el deseo de mantenerse ajenos a ese mundo imperialista. La lógica de ese tipo de discursos suena apabullante y la abundancia de traducciones a situaciones más cercanas a la nuestra es por todos conocida. Sin embargo, su papel es pésimo, pues, más allá de su verosimilitud y de su sonido revolucionario, realimentan el fracaso de personas que se llegan a creer en el asunto a pies juntillas y piensan que su destino está sellado.
Afortunadamente las cosas son siempre más complicadas pues el hombre es, por mucho que nos empeñemos en negarlo, un ser libre. En el mismo lugar, los Estados Unidos, otro tipo de minorías, los asiáticos, también en situaciones difíciles, con historias complicadas, logran obtener mejores resultados que los estudiantes blancos. ¿Cuestión cultural? Sin duda la cultura influye pero el mensaje de que las cosas dependen de ti, de tu trabajo y no de la historia, los antepasados o el terreno de juego resulta, sin duda, mucho más valioso paras generaciones futuras tal y cómo repite sin cesar Thomas Sowell, un maravilloso economista liberal, negro y con una dificil vida a sus espaldas. Vale ya de victimismos varios. Si queremos cambiar la educación más nos vale con empezar a cambiar la mentalidad de los que educan y de los que se educan.

viernes, noviembre 09, 2007

Homeschooling en España ¿Delito?

Estos días hemos sabido de dos noticias de interés para los preocupados en asuntos educativos. Como en el chiste, una era buena y la otra mala. La mala era que unos padres del País Vasco han sido denunciados por la inspección educativa por haber retirado a sus hijos de la escuela en la edad obligatoria. El motivo era la absurda situación a la que las circunstancias les habían conducido. Con cuatro hijos tenían que llevarlos a dos centros diferentes con el consiguiente trastorno. La inspección no les había facilitado la posibilidad de llevar a todos a un sólo centro por falta de plazas en el que ellos querían y al que iban dos de los niños. Ante esa situación los padres optaron por dejar de escolarizar a dos de ellos y educarlos en casa. Como la experiencia salió bien optaron por seguir el mismo camino y educar a los cuatro en casa. Los sacaron del colegio y los matricularon en una escuela a distancia de California. Al burócrata de turno la cosa debió parecerle igual que dejar a los niños deambulando por las calles y comenzó el procedimiento de acusación por absentismo escolar. Es importante, que para poder formarse una idea adecuada del caso, sepa el lector que el procedimiento habitual en los casos de absentismo escolar suele terminar en que el estado paga un subsidio a los padres a cambio de que sean buenos y lleven a los niños al cole. Eso puede tener sentido en familias marginales pero no era el caso.
Nuestra ley tiene muy claro que una educación que no sea recibida en una institución con pupitres, encerados, servicios sucios, y gente aburrida en grandes habitaciones no es una educación válida para ser un buen esclavo del sistema, perdón quise decir ciudadano.
También he dicho que había una buena noticia. Es ésta. Unos padres del País Vasco han sido denunciados por la inspección educativa por haber retirado a sus hijos de la escuela en la edad obligatoria. El motivo era la absurda situación a la que las circunstancias les habían conducido. Con cuatro hijos tenían que llevarlos a dos centros diferentes con el consiguiente trastorno. La inspección no les había facilitado la posibilidad de llevar a todos a un sólo centro por falta de plazas en el que ellos querían y al que iban dos de los niños. Ante esa situación los padres optaron por dejar de escolarizar a dos de ellos y educarlos en casa. Como la experiencia salió bien optaron por seguir el mismo camino y educar a los cuatro en casa. Los sacaron del colegio y los matricularon en una escuela a distancia de California. ¿Por qué es buena noticia un atentado a la libertad y una concepción miserable de la educación? Existen en España más casos de homeschooling, o educación en casa, pero las inspecciones no suelen recurrir pues se dan entre un sector no precisamente marginal. Sacarlo a luz no es más que poner al aire los trapos más sucios del sistema y algunas de sus grandes estupideces, por eso cuando alguna vez nos encontramos con funcionarios "celosos" eso es muy bueno. Es posible que así, algún día, lleguemos a tener sentencias sensatas que colaboren a romper una situación injusta y cuasitotalitaria.
Para terminar, a 20 kilómetros de donde viven esos padres, en un bárbaro país llamado Francia, la educación en casa está permitida y es completamente legal.

martes, octubre 23, 2007

Educación y cambio climático. O cómo generar ideología a partir del robo.

"El adoctrinamiento es una inculcación irracional de creencias, porque obstaculiza la capacidad de autorreflexión y confrontación de ideas; prefiere hacer surgir la predisposición para aceptar los contenidos transmitidos con un sentimiento primitivo, basado más en la emocionalidad y en la autoridad que en la lógica, según la edad del receptor. Por este motivo, el adoctrinamiento infantiliza, al apoyarse en la afectividad y no en la argumentación justificativa de las afirmaciones hechas" (Adoctrinamiento. Termino del diccionario de Filosofía de la Educación. Madrid, Dykinson, 1997)

Un juez británico obliga al ministerio de educación británico a avisar de la parcialidad de algunas afirmaciones del famoso documental de Al Gore, "Una verdad incomoda". El ministerio distribuía la película en los colegios como medida de concienciación social. El juez se pronunció ante la denuncia de un padre en un colegio del condado de Kent.  La noticia  no supone una victoria absoluta del padre ya que éste pedía la paralización total de la distribución por considerarla propaganda para el lavado de cerebro.

En España, el Ministerio de Medio Ambiente comprará, con finalidad educativa, 30.000 copias de la película de Al Gore "una verdad incomoda" para distribuir entre las Comunidadas Autónomas que lo soliciten. El presupuesto total de la operación son 580.000 euros, cada copia sale a 19 euros.

Este mes con National Geographic regalan un ejemplar del "oscarizado" documental al precio conjunto (revista y DVD) de 6,95 euros. Eso si que es una verdad incomoda. Lo del ecologismo se está convirtiendo en algo más que siniestro.

viernes, octubre 12, 2007

Perplejidad e ignorancia

En educación, y en muchos otros aspectos de la vida, no es fácil interpretar correctamente todo lo que pasa hoy, asunto imprescindible para encontrar buenas soluciones. Junto con artículos y comentarios relativos al famoso velo, ya tratado aquí y que todavía colea, estos días también han goteado, trágica y rutinariamente, problemas relacionados con la violencia en las aulas, como la agresión a un profesor en un centro de Málaga, o algunos casos de acoso escolar de los que suelen escucharse periódicamente en los medios. Por supuesto, no han faltado las consabidas referencias al mundo que podemos englobar en el entorno de educación para la ciudadanía, todo un clásico ya en las secciones periodísticas dedicadas a la educación. Tanta murga con la ciudadanía puede llevar a algún mal pensado a creer que se trata de una diversificación de mercado ante el panorama de un negocio a la baja. Como enseñar no parece que a nuestra escuela se le haya dado muy bien, ha decidido probar con la moralina, a ver si se le da mejor. Yo mismo he experimentado en mis carnes ese afán moralizante. El ayuntamiento de Alcorcón ha repartido "gratuitamente" en todos los colegios públicos, (sí, sí, ya se que la culpa es mía) un completísimo material didáctico para favorecer, dicen, la igualdad de oportunidades. Básicamente una basura envuelta en celofán ad hoc para no parecer tal en nuestra sociedad. Así, me he enterado que no debo educar a mis hijos e hija de manera diferente, ni consentir que tengan juguetes diferenciados sexualmente. A ver como me las arreglo para convencer a Pablo de que los juguetes que cree de su hermana son también para él y que deberá cambiar su barco pirata por la Bratz. Supongo que me montará un pollo pero todo sea por obedecer al ayuntamiento como buen ciudadano. No lo voy a tener fácil pues el lúdico y nunca adoctrinante material tiene en su primeras páginas una ficha con diferentes juguetes y una sencilla pregunta ¿cuáles son de niño y cuáles de niña? El tío clavó los prejuicios más rancios y se asignó la pelota para él y la muñeca para su hermana. Además, en una labor de espionaje he observado que sus agrupamientos en el patio son puramente sexistas. Alguien debe haber tejido una confabulación intolerable pues los niños van con los niños y las niñas con las niñas. Aconsejaré al ayuntamiento que envíe policía al patio para evitar que niños de cuatro años frustren los planes de los ideólogos de género.
En fin, confieso con sinceridad y para mi propia decepción, que no tengo soluciones globales para atajar esos y otros problemas como el fracaso escolar, la integración, o cualquier otro que cada uno pueda imaginarse. Actualmente abundan voces a favor de la solución Sarkozy, que aunque es en origen conservadora podría considerarse transversal pues engloba a muchos pensadores de la izquierda clásica francesa e incluso a algún español. No me suena mal su mensaje educativo, recuperación de la disciplina, el valor de la cultura, el respeto, etc. Creo que es una solución que tendría éxito en una situación de libre mercado educativo pues es un mensaje que sería ampliamente comprado, pero para mi desesperación se trata de una solución que no quiere, al menos en Francia, ser testada en libertad pues aparece como la imposición del actual gurú de moda en el país Galo, su nuevo salva patrias. Sinceramente, no veo a Sarkozy liberalizando el vetusto sistema francés hipercentralizado y ultraestatalista. Si fuese tan liberal como dicen no debería tener miedo a que su propuesta educativa fuese testada junto con otras miles de posibilidades, en caso de éxito sobrevivirá y se impondrá sola, como lo han hecho los airbags o el abs, si no, el mercado la depura y punto, como ha pasado sin mayores traumas con el encaje de bolillos, los herreros o los ordenadores Atari.
Afortunadamente, siempre nos quedaran los británicos para imaginar soluciones mejores y más libres.

domingo, octubre 07, 2007

El asunto del velo

Muchos debates educativos tienen un comportamiento cíclico. Aparecen, están unos días entre nosotros, y se sumergen para aparecer meses o años más tarde. El caso del velo en las escuelas podría ser un prototipo de ese tipo de debates. Hace pocos días los periódicos, (por ejemplo,  aquí, aquí, aquí y aquí), nos presentaban, vuelta a la actualidad, una polémica en torno a la famosa prendan en un centro de Gerona.
¿Debe permitirse el velo en las aulas o no? Como esto es un blog no podré escudarme diciendo aquello de es un tema complejo, habrá que ver, depende, en según que contextos, etc. Atendiendo a la brevedad que se exige en este medio de expresión diré sí por los siguientes motivos que expondré de la manera más escueta posible.
1- El velo es una adorno extra genético, pertenece al orden de la cultura no al de la biología. Los chicos y chicas llevan de esos "adornos culturales" en abundancia, piercings, pantalones bajísimos que dejan ver la marca de los calzones, crestas, tintes varios, etc. Si esos se pueden llevar  ¿por qué no se puede llevar velo?
2- El velo puede significar cosas repulsivas para mucha gente pero los símbolos no se establecen de una vez y para siempre sino que están sometidos a continuas reinterpretaciones. Por ejemplo, ¿podemos concluir que Bisbal es un un hombre devoto por llevar un rosario colgado al cuello o en la muñeca? ¿Todos los que llevan crucifijos son cristianos convencidos? ¿Todos los que llevan camisetas de Che conocen su criminal historial y lo aprueban?
3- Es posible que para el padre el uso del velo signifique sumisión de la mujer al hombre pero será difícil que consiga trasmitir ese significado a una niña que se educará con otras niñas que tendrá unas expectativas sobre su vida y su identidad que muy posiblemente serán diferentes a las de su padre y su madre. Apuesto a que el significado del velo para la niña de Gerona no es ya el mismo que el tiene para una niña educada en Teherán. Los símbolos no son inmutables. Ahora bien, si sacamos a la niña del cole y la educamos solo con sus padres tendremos altas probabilidades de reproducir el esquema de interpretación familiar.
4- Es cierto que Francia ha resuelto el asunto prohibiendo los símbolos religiosos en la escuela, sin embargo no veo que esto sea un argumento para prohibirlo aquí también. Aunque a algunos les cueste creerlo, a mi no desde luego, los franceses pueden equivocarse en sus decisiones. Prohibir los símbolos religiosos en la escuela es una estupidez y una manera de cerrar los ojos a la realidad de la religión, que es una parte importante para la vida de mucha gente. Suprimir los símbolos religiosos de la escuela pública no es más que un cínico intento por crear un espacio presuntamente puro de personas supuestamente más razonables por no estar "contaminadas" de religión. Como si así la escuela se pudiese transformar en un lugar donde pasean filósofos, laicos por supuesto, de 9 de la mañana a 4 de la tarde. A mi ya sólo esa pretensión me pone los pelos de punta, debe ser que no me entusiasma Voltaire.
5- Admitiría la prohibición del velo en un sistema de libre elección en el que un centro tuviese entre sus normas el uso de una determinada vestimenta, un uniforme. Si quieres lo tomas y si no puedes ir a otros.
Terminaré con una frase de San agustín que me parece luminosa para éste y para otros problemas: "en lo fundamental unidad, en lo dudoso libertad, en todo caridad". El asunto del velo pertenece claramente a lo dudoso, por eso lo discutimos.

lunes, octubre 01, 2007

Cuando la realidad supera a la ficción. Lección 1 de educación para la ciudadanía.

A veces, al escribir, uno teme pasarse de la raya al realizar una crítica. Utilizar una cita que hace del sistema público de educación un instrumento del diablo es una de esas veces en las que uno cree que puede haber cometido un exceso. Sin embargo, la realidad muestra que es difícil cometer excesos en la crítica a lo que está pasando con la educación en nuestros días. Acabo de enterarme de una ocurrencia que deja los ejemplos literarios a la altura del betún pues aunque el diablo de Lewis había urdido un drástico plan para acabar con el valor de la educación aún no había caído en la posibilidad de pagar a los estudiantes, hasta 600 euros, por permanecer en el sistema calentando sillas. No voy a perder el tiempo criticando la medida desde el punto de vista educativo o económico, sería demasiado trabajo para escaso resultado y tampoco es cuestión de trabajar los axiomas. Me limitaré a pensar en un hipotético caso de casi segura existencia. Imaginemos a un padre de familia que tras una duro mes de trabajo consigue llevar a casa 1200 euros, trata de educar a su hijo en ese valor tan "fascista" del esfuerzo y esa curiosa idea, que algunos hoy mantenemos, de que los recursos son limitados y debemos generarlos con trabajo y administrarlos con juicio. Pues bien, un buen día, y gracias a la ocurrencias de un político ávido por estar más tiempo en poder que el mismísimo dictador, llega el hijo de ese pobre hombre diciendo que a él le dan la mitad de lo que gana su padre por continuar en el instituto y mejorar las estadísticas, ¿esfuerzo?, ¿trabajo?, ¿recursos limitados?, ¿valor de la creatividad?, ¿riesgo?... Terminaré recomendando una lectura, que viene muy al caso. Es de un magnífico economista francés, Frederic Bastiat, y no tiene desperdicio, se titula "El Estado" (contraviniendo mis costumbres mantendré la mayúscula original). Ciertamente, el estado es la gran ficción a través de la cual todo el mundo se esfuerza en vivir a expensas de todo el mundo.

miércoles, septiembre 19, 2007

Opá, el ministerio va a hacer un corral

Con el inicio del nuevo curso escolar la ministra de educación anunció nuevas medidas para "hacer más atractivo y flexible" el bachillerato. Los alumnos que suspendan hasta cuatro asignaturas podrán pasar de curso matriculándose de esas asignaturas suspensas y de las que estimen oportuno del curso siguiente. Se trata de evitar que la gente se desanime y abandone pues un objetivo prioritario del ministerio es garantizar la permanencia de los alumnos en el sistema educativo más allá de la etapa obligatoria....

De el libro "el diablo propone un brindis" C.S Lewis (1965). Habla el diablo:

"El principio básico de la nueva educación ha de ser evitar que los zopencos y gandules se sientan inferiores a los alumnos inteligentes y trabajadores. Eso sería «antidemocrático». Las diferencias entre los alumnos se deben disimular, pues son obvia y claramente diferencias individuales. Conviene hacerlo en los diferentes niveles educativos. En las universidades, los exámenes se deben plantear de modo que la mayoría de los estudiantes consiga buenas notas. Los exámenes de admisión deben ser organizados de manera que todos o casi todos los ciudadanos puedan ir a la universidad, tanto si tienen posibilidades (o ganas) de bene­ficiarse de la educación superior como si no. En las escuelas, los niños torpes o perezosos para aprender lenguas, matemáti­cas o ciencias elementales pueden dedicarse a hacer las cosas que los niños acostumbran a realizar en sus ratos libres. Dejémosles que hagan pasteles de barro, por ejemplo, y llamémosle modelar.(...) No es imposible urdir un plan aún más drástico. Los niños capacitados para pasar a la clase superior pueden ser retenidos artificialmente en la anterior, pues, de no hacerlo, los demás podrían sufrir un "trauma" -¡qué utilísima palabra, por Belcebú!- al quedar rezagados. Así pues, el alum­no brillante permanece democráticamente encadenado a su grupo de edad durante todo el período escolar. Un chico capaz de acometer la lectura de Esquilo o Dante permanece sentado escuchando los intentos de sus coetáneos de deletrear EL GATO SENTADO EN EL FELPUDO.
En resumen, podemos esperar razonablemente la abolición virtual de la educación cuando el lema "soy tan bueno como tú" se haya impuesto definitivamente. Los incentivos para apren­der y los castigos por no hacerlo desaparecerán. A la minoría que pudiera desear aprender se le impedirá hacerlo. ¿Quiénes son ellos para descollar sobre sus compañeros? De cualquier modo, los profesores -¿debería decir acaso niñeras?- estarán muy ocupados alentando a los zopencos y dándoles palmaditas en la espalda para no perder el tiempo en la verdadera enseñan­za. Y no será preciso hacer planes ni fatigarse para propagar entre los hombres la presunción imperturbable y la ignorancia incurable. Los pequeños gusanos lo harán por nosotros.
Nada de esto sucederá, por supuesto, a menos que toda la educación llegue a ser estatal. Pero todo llegará. Es parte del mismo movimiento. Impuestos durísimos, ideados con ese propósito, están liquidando la clase media, que estaba dispuesta a ahorrar, gastar y hacer sacrificios para educar a sus hijos en instituciones privadas. La supresión de esta clase, además de beneficiar la abolición de la educación, es afortunadamente un efecto inevitable del espíritu que afirma "soy tan bueno como tú". Esa clase fue, a la postre, el grupo social que dio a los humanos la mayoría abrumadora de sus científicos, médicos, filósofos, teólogos, poetas, artistas, compositores, arquitectos, juristas y administradores. Si alguna vez ha habido un manojo de tallos elevados cuyas cabezas fuera preciso cortar, ha sido sin duda alguna ese".

martes, septiembre 11, 2007

libertad de elección de centros. ¡Vaya un artículo!

Imaginemos una empresa que controla el 67,50 del mercado total de manera directa. También controla un 25,8% más a través de una subcontrata (que, dicho sea de paso, muerta de miedo es incapaz de independizarse de la empresa matriz, única fuente de su subsistencia). Por último, al mísero 6,7% restante también lo mangonea más indirectamente estableciendo normas y estándares obligatorios sobre la producción. ¿Diría usted que esa empresa tiene problemas? Ya se que lo normal es pensar que los problemas los tuviera el competidor al que no parece quedarle mucho margen, más bien ningún margen, o el consumidor (sí consumidor) que evidentemente tendría poca oferta, pero es que el mundo de la educación no es un mundo normal. ¿Qué diría usted si los defensores o directivos de esa empresa pidiesen al estado una mayor protección puesto que en virtud de no se que principio mágico indemostrable ellos garantizan mejor que una hipotética competencia el valor de la cohesión social y el de la justicia? Suena ridículo ¿verdad? Pues atentos, por consejo de mi amigo Gonzalo acabo de leerme un artículo publicado en la muy prestigiosa Revista de Educación del Ministerio, que alerta de la gravedad de introducir sin más el principio de elección de centro en nuestro sistema educativo, algo que ya parece estar ocurriendo en el mundo que nos rodea y, por lo visto, también en nuestro pobre país. Confieso que yo no había notado ningún cambio al respecto desde hace ¿decenios? Como siempre, alarmadísimo, acudo a los datos que el propio ministerio tiene sobre la escolarización de nuestros muchachos y muchachas para ver si la desbandada está siendo tan alarmante y requiere andarse con cuidado. Una vez localizados me encuentro con esta "terrible" serie referida al porcentaje de alumnos matriculados en el sistema público desde el curso 90/91 al 06/07. Los datos son los siguientes:

66,2 66,6 67,2 68,3 68,9 69,2 69,5 69,4 68,9 68,3 67,8 67,4 67,4 67,5 67,6 67,5 67,5

Vistos los datos, la escasísima variación y el dominio del estado sobre el resto antes vislumbrado dan ganas de mandar a esparragar al que ose hablar de libertad de elección pero como soy un chico disciplinado comentaré alguna cosilla sobre el artículo.

Comienza el autor, el profesor Fernández Soria, con buenas maneras. Él se va a situar en una posición ponderada entre dos polos irreconciliables, el de aquellos que defienden la libertad y el de los que defienden la igualdad, ahora llamada equidad. Al final del artículo nos enteramos que, por lo visto, esa posición de equilibrio es la que defiende la magnífica LOE. Dan ganas de gritar tongo ante la parcialidad del supuestamente "científico" analista.

La presentación que el autor hace de las posiciones liberales es, como siempre, siempre, siempre, mezquina. Que si son egoístas, "neocons", la derecha, el lobo, bla, bla, bla, en fin, neutral y objetivamente sectaria. Que si el consumidor sólo puede participar sacando a su hijo del centro y no puede participar en la gestión del mismo, que si no es la gente la que quiere elegir sino la nueva derecha la que quiere implantar esas políticas. No faltan argumentos sobre lo tonta y desinformada que es la gente que elige por motivos que nosotros los listos sabemos que son erróneos o ciertamente desinformados. Tampoco el viejo y aburridísimo argumento que dice que no es justa la elección porque hay personas que tienen mejores estrategias para elegir que otras. Confieso que no entiendo bien este argumento pues en el mercado de los coches también hay gente con mejores estrategias para elegir y no pedimos la tutela de un gobierno que nos cuide nos proteja y nos de su amoroso amparo. Ya se encarga la propia dinámica de competencia de mejorar la información.

Por supuesto tampoco faltan referencias a supuestos estudios empíricos que demuestran que, a diferencia de lo que sucede en el resto de aspectos de la vida, la competencia y la libertad de elección del consumidor, sí del consumidor, no mejoran el servicio.

¿Podría ser porque no hay libertad de ningún tipo? Basta con acudir a los datos para demostrar que no hay mercado en educación, y mira que es tonto tener que demostrar lo obvio, básicamente por dos razones. Por que no hay posibilidad de oferta libre y por que el precio está intervenido ( para no repetirme pinchar aquí para ver argumentación)

De tal forma se cree el autor esos estudios y su supuesta evidencia contra la mejora de calidad que llega a decir en la página 52 lo siguiente: "Los esfuerzos por lograr un sistema educativo diferenciado, que es el objetivo de los movimientos de libre elección, no parece que persigan otra cosa que acabar con la igualdad y con un sistema más justo e integrador". ¡Qué malos son los liberales! ¡A la cárcel con ellos! Una vez ha quedado claro que no persiguen la calidad es obvio que sólo quieren destruir la posibilidad de un mundo más justo.

No podía faltar, en un artículo que se precie (páginas 52 y 53), la crítica a la insolidaridad genérica de los padres que con sus decisiones dedicadas a la búsqueda de lo que consideran mejor para sus hijos destruyen la integración y cohesión social, ¡qué malvadísimos! aunque la culpa no es de ellos es de quien les deja elegir.

Me reconozco cansado de argumentar estas cosas pero volveré a hacerlo. El liberalismo no es necesaria ni inexorablemente egoísta. No es cierto que el estado y sus trabajadores sean altruistas por definición y la empresa un ente malvado y egoísta. Por último, habré de recordar, por enésima vez en este blog, que la defensa de la libertad de elección no es para muchos, entre los que me encuentro, un valor instrumental sino un valor en si mismo, una cuestión de estricta justicia. Nada humano es moral si no es libre. Sólo existe solidaridad, generosidad, altruismo o cualquier otro valor moral en el marco de la libertad.

Pero lo que ya es increíble es los términos en los que se plantea el desenlace del debate contra ese espantajo en el que el articulista ha convertido al liberalismo. Resulta que ahora la rivalidad no está entre versiones de la vida social liberales y versiones socialistas -como decía Hayek socialistas de todos los partidos-. El socialismo no está en cuestión, es la necesaria solución a dos extremos que son el libre mercado y la burocracia -que debe ser una hierba espontánea que no tiene que ver con la intervención estatal-. Citando la moraleja del autor del cuento chino:

"En la misma dirección (la buena la fetén, la de la ley), caminan propuestas que hablan de refundar la educación como un bien común, en el que las familias participen, y no sean ya clientes, sino copartícipes activos en la construcción social de la escuela, y asuman, junto con los demás agentes educativos, su parte de productores en la redefinición de un cuerpo de saberes que cohesionen la sociedad, de una cultura común que permita la competencia cívica, de unas prácticas pedagógicas incluyentes y de unos usos democráticos asociativos que hagan posible tanto la política generativa, como el negociar acuerdos y compartir actuaciones beneficiosas para sus hijos y los hijos de los demás. Este paradigma, alejado tanto de la libre empresa, como del burocratismo, se apoya en la innovación, la cooperación y la solidaridad, y no en la concurrencia, el interés individual y la segregación social" (pp.55-56).

Copartícipes, acuerdos, solidaridad, cooperación, moralidad en suma ¿Desde la coacción del BOE y no desde la persuasión? Cuéntame otra mentira que ésta ya no me la trago.

miércoles, agosto 29, 2007

Educación y colección de cromos. Un ejemplo del mercado en la escuela.

Durante este verano Pablo, de cuatro años, estimulado por uno de sus tíos que le compró el álbum, ha comenzado su primera colección de cromos de fútbol, le encanta comprar los sobrecitos y descubrir los nuevos jugadores y los escudos de los equipos que son los cromos que más le gustan. Es todavía un poco pequeño pero con el tiempo entrará, como todos los que nos hemos dedicado alguna vez al asunto, en el fabuloso mercado de los cromos.

Historias como esta ocurren a diario ¿Quien no recueda los sutiles mecanismos que se generaban de modo espontáneo en esos proto-mercados? Se reunían cuatro o cinco chavales con su taco de cromos repetidos y comenzaba el fantástico intercambio que a veces era de cromo por cromo pero otras veces no. Alguien llegaba al corro con "Pichurro" uno de los últimos fichajes, un cromo de los conocidos como "difícil", y comenzaba una fabulosa puja por hacerse con él, ¿tres, cuatro, veinte cromos?. ¿Cuantos cromos valía "Pichurro"? En aquella infancia todos teníamos claro, clarísimo, que "Pichurro" valía los cromos que alguien estuviera dispuesto a dar por él. En la transacción tanto el que se quedaba con "Pichurro" como el que se quedaba con los 20 cromos se mostraban satisfechos y presumían de la operación. Los que no habíamos llegado a la puja, o la considerábamos excesiva, esperábamos con nuestro taco de cromos otras oportunidades pero no nos sentíamos injustamente tratados porque sabíamos que se había fijado el precio real del cromo en aquel día y para aquel patio de colegio. Sabíamos también que si uno de los niños mayores y abusones coaccionaba al dueño de "Pichurro" para que se lo cambiase por un sólo cromo estaba cometiendo un terrible acto de injusticia. De manera simple y natural habíamos aprendido que las cosas valen lo que otros estén dispuestos a dar por ellas y además que las cosas tiene un valor puramente relativo y subjetivo pues uno o dos días después de la operación "Pichurro" podría dejar de ser un cromo tan valioso bien porque nos habíamos cansado de su popularidad o bien porque su presencia se hacia más habitual y dejaba de ser un cromo tan "raro".

Propongo ahora que imaginemos un cuento de terror psicopedagógico posible. Imaginemos un profesor que, imbuido por las predicaciones que suelen hacerse en las facultades de Pedagogía y por la firme creencia en la injusticia básica del mercado, prepara una actividad para aprovechar pedagógicamente los espacios educativos informales como los recreos. Observa las aficiones de los críos, como esta de coleccionar cromos, y les habla de lo bien que esta coleccionar pero que deben ser justos en sus tratos, que no pueden pretender aprovecharse de los demás y que las cosas tienen un valor objetivo, que lo justo es cambiar cromo por cromo pues objetivamente todos cuestan el mismo dinero en el kiosco. El profe, plagado de buenas intenciones y apoyado por las teorías que dicen que la educación debe acercarse a la vida real, impone las transacciones "justas" en el patio del colegio. Además de haber destrozado el aspecto lúdico y espontáneo de la actividad de coleccionar cromos podrían pasar varias cosas . La primera y más deseable es que los infantes, cuyas mentes no están aún totalmente colonizadas, trasladasen el mercado oficial de cromos a las afueras del colegio o a otros espacios no controlables por el profesor. También sería posible que surgiese un mercado "negro" entre los más interesados por coleccionar que por agradar al profe. Pero podría pasar que los niños participen del mercado impuesto por el profe sin más y no lograran aprender los rudimentos de como funciona el mundo. Ni siquiera aprenderían como debería funcionar pues la actividad del hipotético profe, posible premio de innovación pedagógica, como toda intervención de la autoridad sobre el mercado, tendría efectos perversos sobre la actividad del coleccionismo en esa escuela y sobre la justicia.

Cuando yo coleccionaba existía en mi ciudad, como en todas, un mercado más amplio que la propia escuela. Parte del interés en participar en ese mercado más amplio era el de conseguir "esas joyas" que luego podían intercambiarse en el patio del cole con los compañeros por muchos más cromos. De esta manera los que participaban en esos mercados más amplios y se movían más cumplían con la misión de acercar los cromos más "difíciles" cobrando por ello lo que el propio mercado les daba. Si se suprime el beneficio porque un profesor con una miope concepción de la justicia, no ve más que el "cromo por cromo" pues desconoce lo que es el mercado, cualquier mercado, la afición por coleccionar se resentiría y se haría seguro más aburrida.

P.D. Existe una versión posible más "estatalista" de la historia. Imaginemos que el profesor para aumentar la justicia reparte los cromos periódicamente a toda la clase por igual y guarda los álbumes para que nadie tenga una mayor ventaja por tener más recursos o disponer de un kiosco más cerca de casa. Toda esta historia puede parecer ridícula y todos imaginamos las consecuencias pero cosas como esas aunque en otros niveles se enseñan todos los días como justas en nuestras escuelas.

sábado, agosto 11, 2007

Superioridad ministerial

Dentro de las labores propias de su cargo la ministra de educación del Reino de España acudió a Valparaíso para participar en la XVII reunión de ministros de educación de la organización de estados americanos (OEI). En la página del ministerio aparecen los asuntos tratados en esa cumbre, cito textualmente lo que más ha llamado mi atención: "la Declaración de Valparaíso, que apuesta por una educación para todos y de calidad y renueva el compromiso de erradicar el analfabetismo y universalizar la educación básica en la región de aquí a 2015". Entiendo que estando como estamos tan acostumbrados a las palabras grandilocuentes que provienen del estado la frase no llame la atención pero si la analizamos con detalle resulta de lo más curiosa. Desconozco como afectará personalmente a la psique humana la pertenencia a esa "élite" que trabaja de ministro pero estoy casi seguro de que resultará difícil, para quien no sea muy muy equilibrado, que esa experiencia no deje secuelas visibles.
Imaginemos la situación de ésta y otras cumbre similares. Se reúnen alrededor de 20 o 23 ministros con sus respectivos equipos de técnico-políticos. Esta gente que se cree poderosa, y lo es, elabora una declaración con la que se comprometen a erradicar el analfabetismo, ¿cómo no tener fe en el estado si trabajas para él y te atreves a firmar con cara sonriente cosas tan bonitas? ¿Cómo ser crítico con la implacable voracidad estatal si encima te crees que gracias a tu compromiso firmado de ministra ese bondadoso objetivo se va a cumplir? ¿Cómo ser intelectualmente humilde si se cree en semejante capacidad de visión para dirigir la educación de millones de seres humanos en las más variopintas situaciones y que no están en la mesa? En fin, algunas otras cosas llaman mi atención, por ejemplo, la fascinación que ofrece en general a los seres humanos sobre todo a los planificadores racionalistas los números 5 y 0, en cinco años, en 10 años el año 2000, los planes quinquenales...No se conforman con decir en los próximos años, sino que siempre atinarán con ese 5 esté a la distancia que esté. En este caso hay que reconocer que la fecha es buena. Por una parte está lo suficiente cerca para que parezca un proyecto ambicioso (otra palabra que les gusta a los políticos grandes jugadores con dinero ajeno) y por otra está también lo suficientemente lejos como para que nadie se acuerde de pedir cuentas si no se consigue. Resulta una fecha fantástica para la propaganda sobre las fabulosas posibilidades que nos ofrece el estado benefactor que nos cuida, nos protege y, sobre todo, nos educa. Un hurra por los técnico-políticos que son los que habrán escogido la fecha en base a sesudos estudios estadísticos, no lo dudo.
Es una lástima que todo sea un enorme y fatídico sueño. No es que no crea que el analfabetismo, clásicamente entendido, esto es, leer y escribir, pueda erradicarse de aquí a unos años, otra cosa es el analfabetismo funcional al que se hace referencia en la nota de prensa del ministerio, sino que lo que no creo es que tal logro sea debido al compromiso benevolente de 20 señorías con sus equipitos. Tal logro sera fruto de los intereses y necesidades de una sociedad libre y será más rápido cuanto más libre y con menos planificación se deje actuar al mercado.
En los asuntos de previsiones futuras los estados suelen ser bastante miopes, lógico pues sólo cuentan con una ínfima cantidad de conocimiento aunque crean que lo poseen en abundancia. No se exactamente cuantas personas participaron en dicha conferencia estoy seguro que entre ministros y técnico-políticos no más de 200 cuyo conocimiento, y aun suponiendo, que es mucho suponer, que son auténticas lumbreras, representa un muy escaso porcentaje del que poseen la totalidad de implicados en los asuntos educativos ¿cómo se puede ser tan creído o tan estúpido para pensar que se posee la solución para un problema tan complejo como la educación? ¿Cómo se puede ser tan atrevido para estar continuamente legislando y vomitando papeles con los que regular tal actividad? Aunque suene raro, si la actividad es muy compleja necesita de menos regulación y no de más como piensan los que tienen una fe dogmática en el estado omnisciente.
Ya hemos hablado en otras ocasiones de lo difícil que es mostrar que el estado no debe ser el guía máximo de la educación. Un monopolio de 200 años tiene efectos devastadores sobre las mentalidades y está claro que lo que tenemos, que algo es, es fruto en gran parte del estado, pero ¿es lógico pensar que si el estado no hubiese intervenido no habría nada? El estado es un pésimo innovador, un horrible competidor y sin la fuerza de la coacción apenas nada podría. No hay más que mirar el mercado de las nuevas tecnologías para comprobarlo. En el año 96 eran pocos los que sabían realizar una actividad bastante compleja como es manejar un ordenador, actualmente, según las estadísticas de 2006 del INI, un 57% de los hogares españoles posee un ordenador, suponemos que la gente no es tonta y será porque uno, o varios de sus miembros saben utilizarlo. La creciente alfabetización informática de la sociedad es sobre todo fruto de la dinámica competitiva del sector, es seguro que no ha sido el estado el que más a contribuido al desarrollo tecnológico, lo más que se le suele pedir es que no estorbe. El estado ha ido siempre por detrás, con ayudas para comprar equipos que quedaban rápidamente obsoletas, y hasta ridículas, por la pujanza de la competencia del mercado. Cuando la Universidad Complutense creó el Campus Virtual existía una cierta preocupación por las posibilidades de acceso del alumnado a ordenadores y redes de banda ancha, preocupación que quedó rápidamente disipada ¿gracias a las ayudas del estado? no, gracias al mercado. El mercado no es perfecto y sobre todo si está altamente regulado o proviene de un monopolio estatal como le pasa al de telecomunicaciones. El mercado, como toda actividad humana, está sujeto a la imperfección que nos es natural, pero en principio, la idea de que muchos en libertad saben más que pocos es una idea difícil de rebatir. De momento, con noticias como la firma de la ministra el estado añade otro clavo a su cartel propagandístico. "Hacemos cosas, luego somos imprescindibles". "Sin mi compromiso no podrías erradicar el analfabetismo".

lunes, julio 16, 2007

A vueltas con la ciudadanía..., y con la religión

"Doblegado ante la autoridad y la tradición de mis mayores por una cierta credulidad habitual en mí y aceptando supersticiosamente una historia que no pude verificar en su momento mediante experimento ni juicio personal, estoy firmemente convencido de que nací el 29 de mayo de 1874, en Capden Hill, Kensington y de que me bautizaron según el rito de la Iglesia anglicana en la pequeña iglesia de St George, situada frente a la gran Torre de las Aguas que dominaba aquella colina. (....) Por supuesto que lo que muchos llaman testimonio de oídas, o lo que yo llamo testimonio humano, podría cuestionarse en teoría, como en la controversia baconiana o en gran parte de la discusión teológica. La historia de mi nacimiento podría ser falsa. Podría ser el heredero, perdido durante tanto tiempo, del Sacro Imperio Romano o un niño abandonado por unos rufianes en Limehouse en el umbral de una casa de Kensington que en su madurez desarrollo una abominable herencia criminal. Algunos de los métodos escépticos aplicados al origen del mundo podrían aplicarse a mi origen, y un investigador serio y riguroso llegaría a la conclusión de que yo no habría nacido jamás" (Chesterton, G.K Autobiografía. Barcelona, El acantilado, pp.7-8)

El genial comienzo de la autobiografía de Chesterton que luego utilizaré me va a servir como escusa para iniciar este comentario rompiendo una promesa, que no tiene más de una semana, de no volver a tocar un teclado en lo referente a la educación para la ciudadanía pero se ve que la carne es débil -y la mía más-. No me he podido resistir ante la segunda ola de artículos con la que nos estamos encontrando referidas al tema y las cosas que se están oyendo. Sin embargo, y aunque parezca una contradicción, este comentario no tiene como destinatario sorprendentemente ningún artículo nuevo sino que su motivo se encuentra en el repaso a un interesante dossier con varios de los artículos que han salido al respecto en medios de comunicación pero más antiguos. De esos, uno en concreto, titulado "Educación cívica ¿transversal o atravesada?", ha captado mi atención y aunque es antiquísimo, pues tiene algo más de dos años, toda una eternidad al ritmo que nos movemos, resulta revelador respecto a la idea de la asignatura que está en el subconsciente, y en el consciente también, de algunos importantes promotores de la susodicha materia.

El autor del artículo es Fernando Savater y en un momento de su argumentación se le "escapan" dos ejemplos que ilustran los fines que debe tener la nueva asignatura, que aunque nueva parece siempre tan vieja. Dice así,
"sólo mediante una educación cívica puede justificarse, por ejemplo, la exclusión del currículo escolar de la asignatura confesional de religión, que nada tiene que ver con la hostilidad hacia las creencias, sino con el papel de éstas en una comunidad democrática. Porque en ésta la religión no es algo meramente íntimo y secreto, sino que puede ser manifestada y reivindicada en el espacio público; pero se inscribe en tal espacio público a título privado, aceptando el pluralismo y su desvinculación del ordenamiento político neutralmente laico. También esa educación cívica puede servir para justificar racionalmente que sostener unos medios de comunicación públicos no es una falta de respeto al contribuyente, sino darle la oportunidad de que sea propietario, junto a los demás, de cadenas de televisión o radio como ésas que, según la iniciativa privada, sólo pueden poseer los plutócratas. En fin, cosas así... en las que consiste la democracia contemporánea." (El país 1/03/2005) He de reconocer que el primer ejemplo me ha provocado pena y el segundo risa, pero risa de verdad.

Voy a tratar de rebatir desde el principio las afirmaciones de Savater con respecto a la religión, ¿tiene cabida la religión en la escuela o necesitamos urgentemente una asignatura de "educación para la ciudadanía" que nos adoc.., perdón que nos muestre racionalmente que no hay lugar para la religión en la escuela pública? Ants de empezar quisiera recordar que en el planteamiento de máximos que defendemos en este blog la escuela pública, esto es obligatoria y regulada por el estado hasta la saciedad, no debería existir, pero puesto que existe, y además tiende a más, damos ese hecho como inevitable, al menos de momento.

Así las cosas dentro de esa escuela hiper controlada por el poder estatal, se hace imprescindible para algunos terminar con una de las pocas asignaturas que tenemos voluntarias, la religión, ¿por qué a algunos les costará tanto admitir la libertad en educación? En primer lugar habría que decir que toda Europa anda "contaminada" con el "incívico" asunto de hablar de religión en la escuela ya que en toda Europa, salvo en Francia, la religión es materia escolar.

Sí, sí, sorprendido lector, en todos los países de Europa se da religión. En algunos incluso de manera obligatoria aunque se permita la objeción. En muchos de esos países el sistema de contratación de profesores es estatal y en otros es decidido por las iglesias, existen todo tipo de casos pero no se crean que aquí somos tan raritos por mantener el sistema que tenemos. Incluso en Francia hay zonas donde se da religión en la "santa" escuela laica, concretamente en la zona de Alsacia y Lorena. Pero bueno pudiera ser que todos los países estuviesen gobernados por agentes secretos del Vaticano, por lo que aún así y para no dar nada por sentado tiene sentido preguntarnos si tiene cabida la religión en la escuela y en qué debería consistir esta asignatura.

Durante la segunda mitad del siglo IV y primero del V dos personas, Agustín de Hipona y un monje británico llamado Pelagio mantuvieron una importante disputa a cerca del papel de la gracia y el pecado original. Mirando esos asuntos superficialmente cualquiera diría que no tienen nada que ver con lo sucede en nuestro mundo del siglo XXI, tan tecnificado plural y cambiante (o eso dicen). Sin embargo, discusiones como esas y otras muchas que recorren la historia del pensamiento teológico desde le siglo III hasta nuestros días, resultan fundamentales para entender conceptos como la dignidad humana, la debilidad, la libertad, la responsabilidad, la solidaridad, la misericordia, etc., conceptos que están en la base de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que tanto se dice defender.

Algunos pensamos que su valor tiene que ver con lo que Chesterton, en la cita del comienzo de este escrito, llama testimonio humano, realidades no demostrables con probetas ni experimentos controlados, pero reales, racionales y tan verdaderas como nuestra propia existencia. Si suprimimos de raíz esas discusiones sobre las que es posible pensar y estudiar, eso es lo que hace la teología, nos quedaremos sin lo que para muchos constituye el fundamento de esos derechos.

La educación no se agota sólo con la enseñanza de la ciencia. Tampoco con la transmisión de una racionalidad presuntamente "objetiva" que acabó siendo totalitaria cuanto más científica se pretendía, sino con la transmisión del testimonio humano que para muchos está ligado a valores recibidos por una autoridad de siglos y que son racionales aunque no sean científico positivos.


Desde esta idea, donde el conocimiento es más que conocimiento científico positivo y enseñar es siempre enseñar a ver de una manera y desde una perspectiva, algunos legítima y lógicamente desean
que sus hijos tengan en la escuela acceso la enseñanza de la teología adaptada a la edad de los niños, igual que se enseñan matemáticas o ciencias adaptadas a la edad, y, la verdad, no se me ocurre argumento suficiente para impedírselo. Quizás algunos puedan argüir que desde esa forma de ver las cosas también habría que satisfacer a los padres deseos de clases de astrología pero más allá de la, si se me permite, estupidez del ejemplo y aplicando el sentido común, cualquiera reconocerá que la influencia de la teología en el conocimiento humanístico no admite comparación. Incluso un hombre no sectario y sin prejuicios reconocerá que la filosofía del siglo XX, desde el propio Nietzsche hasta el recientemente fallecido Rorty pasando por Sartre, es un gigantesco combate contra la teología cristiana, ¿no resulta lógico querer conocer los términos de la contienda? Incluso en la mente de un ateo ,"ilustrado" y no sectario, puede aparecer como razonable el deseo de estudiar la teología cristiana a fin de conocer mejor la antropología que dirige la vida de muchos de sus conciudadanos y, lo quiera o no, de la suya propia.

Para terminar analizaré el segundo de los argumentos de Savater que justifican la asignatura. Repito literalmente la increíble cita del propio autor:
"También esa educación cívica puede servir para justificar racionalmente que sostener unos medios de comunicación públicos no es una falta de respeto al contribuyente, sino darle la oportunidad de que sea propietario, junto a los demás, de cadenas de televisión o radio como ésas que, según la iniciativa privada, sólo pueden poseer los plutócratas". ¡Qué bien, tendremos la oportunidad ser propietarios como los plutócratas! ¿Tendremos la oportunidad? Primera mentira, no tendremos la oportunidad, estaremos obligados. Tener la oportunidad es también tener la posibilidad de no ejercerla y este no es el caso. Tu pagas impuestos para la tele quieras o no. Un pequeño fallo demagógico en el argumento ¿es el único? No, lamentablemente no es el único pues tampoco es cierto que seamos propietarios. Todo propietario puede vender su propiedad, incluso el copropietario puede hacerlo, ¿puedes tu vender tu propiedad en televisión? No, no puedes. En el caso de las mal llamadas empresas públicas tu aportación es obligatoria, no te puedes escapar, luego lo que sucede es que es esa fantástica propiedad la que te posee a ti, eres , literalmente, esclavo del famoso "ente público". Sólo te corresponde pagar. Sí que puedes ser copropietario, con los plutócatras como Polanco, de las empresas privadas ya que esas empresas cotizan en bolsa y puedes comprar y vender acciones libremente. En resumen, que la asignatura de marras no es adoctrinamiento en el manual del perfecto socialista. No, ¡qué va!, es racionalidad pura.

Felices vacaciones para todos.

sábado, junio 30, 2007

Los libros de texto

Tener el BOE como lectura de cabecera no suele ser una actividad muy recomendable pues es fácil que el dolor de cabeza ronde al incauto. Sin embargo, en esta ocasión, y empujado por mi amigo Juan, me lance a la lectura de la recientemente publicada ley del libro. Reconozco humildemente que durante la lectura de las primeras páginas de la ley no podía evitar esbozar una tenue sonrisa cuando no sonoras carcajadas ante tanta cursilería. No recordaba la jocosidad que suele inspirar el subconsciente del legislador. La moralina cursi que rezuma la ley es tan increíble que está pensada no sólo para regular la producción, el precio y la distribución de libros sino que también pretende regular.... la lectura, -el título de la ley es ley 10/2007, de 22 de junio de la lectura, del libro y de las bibliotecas-.
Voy a tratar de resumir los aspectos de la ley que me parecen más discutibles empezando por el primero, su necesidad. Por lo visto el libro necesita de una ley especial, que no necesitan los videojuegos o los compases, porque, y cito literalmente, se "parte de la convicción de que se ofrece un producto que es más que una mera mercancía". Golpeado por semejante afirmación me dirijo al diccionario de la RAE para ver si es que en el concepto de mercancía no era suficientemente digno o tenía connotaciones peyorativas y descubro que en la primera acepción sólo pone. " Cosa mueble que se hace objeto de trato o venta." Por lo tanto si el libro fuese una mera mercancía sería "solamente" un objeto al que se le da un valor, y por lo tanto es susceptible de ser vendido y comprado. Ciertamente esto es lamentable y no se puede tolerar, el libro es más que eso, ¿qué? no se, pero más. Más allá de las bromas lo que hay en la ley es la defensa de un status quo para libreros y editores. Desconozco el argumento por el que un librero que puede vender Mein Kampf -cito este libro por no crear polémicas con libros de asesinos más actuales-, cumple una labor más cívica que el vendedor de chuches, gran apaciguador de fierecillas.

Esa defensa de las pequeñas papelerías y los grandes editores, que no se verán presionados para distribuir más barato pues los grandes almacenes no tienen libertad para fijar el precio del libro, tiene un aspecto aún mas sutil y asqueroso cuando nos acercamos a leer lo que la ley tiene que decir de los libros de texto. Resulta que ahora a los libros de texto se les concede la excepción del precio libre. A parte de la curiosidad de esta excepción, contra la que se han movido tradicionalmente las pequeñas papelerías y las editoriales, resulta una broma pesada su justificación. Se dice que se quiere favorecer el ahorro de las familias, luego se reconoce que la libertad de precios baja los costes, ¿se han convertido los políticos que nos gobiernan en liberales? ¿Se han decidido por el precio libre como una forma de favorecer el acceso a la lectura? Lamentablemente la respuesta es no por varias razones. Primero, porque el caso de los libros de texto es, tal y como dice la ley, una excepción y si reconociesen que es una medida tan valiosa para que las familias tengan un mayor acceso a los libros, y siendo uno de los grandes objetivos de la ley la promoción de la lectura, no tendrían argumentos para no aplicar el asunto del precio libre al resto de sectores. Segundo, porque, y ahí está la trampa, el estado, sea en forma de Comunidad Autónoma, sea en forma de ayuntamiento, está a punto de hacerse cargo del pago generalizado de los libros de texto. En Madrid, por ejemplo, en el curso que empezará en septiembre, un altísimo número de familias se beneficiará de los cheques para compra de libros. ¿Qué interés pueden tener las grandes superficies o las pequeñas en vender más barato cuando los clientes van a llegar con un cheque del estado? Obviamente ninguno porque el precio sobrante del cheque no iría a las familias sino que se reembolsaría al estado, tampoco las familias van a estrujarse la cabeza para buscar un lugar de venta más barato ya que no obtendrían ningún beneficio de la búsqueda. Si acaso lo que puede producirse, y se producirá, es que todos los agentes relacionados con el mercado del libro de texto, siendo como son un importante grupo de presión, sólo tendrán que dirigirse al estado para que el cheque sea cada vez más voluminoso. Pero no nos preocupemos ya sabemos como suelen resistirse los estados al aumento del gasto público. En fin, como siempre una trampa para no competir y sí cometer latrocinio. Como siempre también, y es lo que da más asco, todo sostenido con burda "ideología cultureta" sobre el valor intangible de la cultura y bla, bla, bla..., mentiras y gordas.

lunes, junio 18, 2007

Descanse en paz Richard Rorty

El día 8 de junio moría a los 75 años de edad uno de los filósofos más influyentes del último siglo. Aunque no se le puede considerar específicamente como filósofo de la educación no podemos dejar de constatar la enorme influencia que su pensamiento ha ejercido en la teoría de la educación de los últimos tiempos. Si tuviera que destacar sus escritos más influyentes en el campo educativo citaría sobre todo dos que, por distintas razones, han marcado en gran medida la concepción actual de la educación. El primero de estos artículos se titula Educación sin dogma y está publicado en su versión española en la revista Facetas. El segundo está sacado de una conferencia que este filósofo norteamericano pronunció en el año 1984 en la Universidad de Virginia en conmemoración del segundo centenario del Estatuto de Libertad Religiosa de Virginia. La conferencia se tituló "La prioridad de la democracia sobre la filosofía" y los interesados pueden encontrarla publicada en español en el libro del autor Objetividad relativismo y verdad. Escritos filosóficos I, publicado por la editorial Paidós el año 1996. Muchas de las justificaciones que están en el fondo filosófico de la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía, están ya en este artículo.
Sin ánimo de entrar en excesivas profundidades comentaré a modo de síntesis que la obsesión que guió la obra de este autor era reconducir el debate filosófico desde los asuntos referentes a la búsqueda de la verdad a los asuntos relativos a cómo podemos solucionar los problemas que genera nuestra convivencia. Este giro, que "parece" muy razonable, tiene consecuencias imprevistas y de gran calado. Nos empuja a un mundo que no es necesariamente más tolerante, aunque en apariencia se llene la boca con la palabra, pero que desde luego sí que está más desorientado. Es lo que tiene renunciar a la búsqueda de la verdad. Aparentemente ganamos libertad y espontaneidad pero en la realidad creo que perdemos ambas cosas.

lunes, junio 11, 2007

Educación y precio. Un comentario escuchando la ciudad.

Revisando el blog, ahora que se acerca el tiempo de su primer cumpleaños, me reencontré con el comentario de Julián, desconcertante alumno a quien di clase, ahora pedagogo y músico magnífico con disco recién estrenado y a cuyo nacimiento tuve la suerte de ser invitado. En el comentario citado, tras esa avalancha tan propia del lenguaje de Julián, se escondían intuiciones a considerar pues revelan asuntos de importancia que me dispongo brevemente a comentar. ¿Puede ser negocio una relación que básicamente es de ayuda? ¿Es negocio la educación o sólo puede ser tal la preparación para la obtención de un título? ¿Acaso puede cobrar un padre por enseñar el mundo a su hijo? Pero, por otra parte ¿Acaso no cobra un maestro por enseñar las primeras letras a su alumno? ¿Es la educación un producto o un regalo? Complicados asuntos, sin duda, que se mezclan en la mente del que se acerca al mundo de la educación y quiere vivir legítimamente de ello sin parecerse a sí mismo mercenario. ¿Podremos acaso cobrar por la ayuda? ¿No es acaso la ayuda un acto de amor? ¿Podremos cobrar por el amor? ¿Pero es que lo realmente valioso tiene precio, acaso puede pagarse? ¿Se puede competir por ayudar? Miles de preguntas de este cariz pugnan en la mente del romántico postmoderno sujeto de contradicciones. ¿Cómo salir de aquí?, ¿cómo conjugar las teorías que explican la educación dentro de las relaciones de ayuda con las que ven la educación producto de mercado?

Tras lo aparente no hay contradicción pues nadie dijo que el precio en metálico agote el valor de la actividad humana. Recuérdese que el liberalismo, que en esta página hemos defendido con pasión y razón, no es prioritariamente una doctrina económica sino ante todo una doctrina moral. Invito al amable lector a comparar ahora la educación con la música a los acordes del que inspiró este comentario. Es claro que el que toca y el que escucha sacan de esa actividad, si es buena y libre, algo más que los euros muchos o pocos que hayan acordado en el intercambio. Ese precio, de por sí y aparentemente, no influye en la manera de tocar del músico ni en la manera de escuchar del oyente. Sin embargo, ese libre intercambio de un puñado de euros funciona como un complejo sistema de señales que no quedará en saco roto y que resultará de interés para el músico. Si alguien voluntariamente y de sus limitados bienes disponibles es capaz de dedicar algunos a la escucha de las creaciones del otro sin duda será una buena señal para aquel que quiere crear y vivir de su talento y de su creación. ¿Quiere esto decir que sólo puede sacar unos euros de su creación? ¿Es ese todo el valor de la música? ¿No hay acaso en el tocar una recompensa intrínseca? Desde luego pero la acción del intercambio quiere decir que otro "puede y quiere" dar voluntariamente unos euros al músico por haberle proporcionado ese buen rato.

Imaginemos ahora que alguien que se dedica a la música o a la educación disfruta tanto de su actividad que dedica parte de su tiempo libre a seguir tocando o enseñando sin recibir compensación económica por ello ¿quiere decir que su labor no tiene valor? No, sólo quiere decir que "libremente" está dispuesto a darlo gratis. Sin embargo, imaginemos ahora que un poderoso gobernante decide que la música de tal cantante es tan buena que merece ser pagada por un aparato estatal creado a tal efecto. Esto es, el estado confisca una parte del dinero a sus súbditos para pagar al cantante que es remunerado con una cantidad fija por la actividad de deleitar con sus canciones a los otros. En un paso más el estado, poseído de un gusto que cree indiscutible, incluso obligará a esos súbditos a acudir sin protestar a los conciertos de ese cantante. Aparentemente eso no tiene por que influir en la pasión que ese músico ponga en su actividad pero sólo aparentemente. La realidad es que con ese modelo ese autor habrá renunciado al sistema de señales que le permite conocer cual es el valor que los otros estarán dado a su creación y habrá renunciado también a la necesidad de persuadir, ¿les gustará? Ya no podrá saberlo jamás. También habrá desaparecido la necesidad de saberlo pues sólo con contentar al jefe de ese estado tendrá garantizados para siempre sus "honorarios". Se habrá convertido sin saberlo en el oso que atado por una argolla a la nariz danza a la orden de su amo. Por supuesto que la educación verdadera, como la buena música, será siempre más que los euros que se puedan pagar por ella pero mirando las cosas con perspectiva y profundidad vemos que el sistema de señales que los mercados utilizan no es ni mucho menos accesorio.

Felicidades Julián, aprovecha ahora tu libertad de crear y tu necesidad de persuadir y convencer.

miércoles, mayo 23, 2007

Reflexiones a partir del curriculum vasco

Casi por azar encontré la página de la iniciativa ciudadana "basta ya". La página contiene una cantidad de información más que considerable catalogada en diferentes temas. Por ejemplo, los interesados por encontrar asuntos relacionados con los problemas educativos en el País Vasco pueden dirigir sus ratones a este interesante enlace, buscar el apartado dedicado a la educación y saciar su hambre.

Navegando por los enlaces de esta web - además del polémico, interesante y, como casi siempre maravillosamente escrito, artículo de Savater " casa tomada"- encontré en el apartado llamado archivo un dossier dedicado al asunto del "curriculum vasco". El dossier incluía un artículo y varios enlaces a los documentos oficiales. Uno de los problemas al que nos enfrentamos en la educación es que nunca caemos en la cuenta del significado real del aparato escolar, por eso nuestras reformas y análisis de los productos ligados al mismo son muchas veces errados pues nunca cuestionan ese significado esencial.

La escuela forma parte del aparato del estado y tiene como uno de sus fines, muchas veces no directamente explícitos, formar a los ciudadanos/súbditos del sistema estatal en el que esa escuela está inscrita y que ese estado dirige y planifica. Como no podría ser de otra manera, en el caso del País Vasco dicho curriculum pretende formar ciudadanos/súbditos vascos. Alguien podría argumentar lo siguiente: es cierto, la enseñanza escolar dirigida por el estado no puede sino formar a los ciudadanos como miembros de ese estado. Pero si el estado es un estado democrático la formación que impondrá será la apoyada en los valores y en los comportamientos de un estado democrático. Es cierto pero trataré de desmostar que en cualquiera de los casos es una labor de la que conviene tener alejado al aparato estatal bien por razones de costo beneficio bien por razones de supervivencia.

¿Qué es un estado democrático? Casi todos estaríamos de acuerdo en que lo que caracteriza de manera más fundamental a un estado democrático no es principalmente la posibilidad de meter un papel en una caja cada cuatro años sino un tipo de funcionamiento social en el que se respetan, ante todo, los derechos y libertades individuales y donde se permite la participación de todos los que respetan esos derechos en la vida pública. Sólo hay estado democrático, por lo tanto, si la sociedad civil es democrática. En un tipo de sociedad así la trasmisión de valores democráticos corre a cargo del conjunto de la sociedad pues es la vida de esa sociedad la que, con sus luces y sombras pues nadie es perfecto, manifiesta la esencia de la democracia. Dicho de otra manera si el estado es democrático es porque la vida civil es democrática.
En un caso así la intervención estatal es superflua pues la sociedad vive esos valores y los cuida, los experimenta además como asunto suyo e importante. Bien pudiese pasar que la sociedad no tuviese tales valores en la vida cívica de muchos de sus individuos, en ese caso por mucho que dejen meter papeles en una urna cada cuatro años, como sucede en el País Vasco, no podríamos estar hablando de sociedad democrática y entonces el estado tampoco transmitirá valores democráticos sino los propios de esa sociedad no realmente democrática con lo que se convertirá, como así pasa en con el citado curriculum, en un aparato ideológico reaccionario y sutilmente racista, un enemigo más, muy poderoso, con el que luchar para tratar de vivir en una sociedad libre.

En cualquier caso creo que deberíamos llegar al acuerdo de alejar del estado los asuntos de la transmisión de la moral social y ceñir el asunto a la sociedad civil, a nuestra concreta vida diaria. Con un acuerdo así saldríamos ganando bien porque nos ahorraríamos el dinero por una tarea que otros ya hacen, bien por que nos ahorraríamos enemigos.

Por cierto, la lectura crítica de este curriculum vasco nos ayudará a entender por qué algunos desprecian tanto la pedagogía. El documento marco está plagadito de tópicos pseudopedagógicos antiliberales y ligados al famoso asunto de la identidad colectiva.

jueves, mayo 17, 2007

Con la educación no se juega (1ª Parte)

Me habían hablado de este debate que, francamente, me decepcionó. Aunque la televisión no es sitio para excesivas florituras ni lugar para el pensamiento profundo quizás hubiese estado bien acudir algo menos a los tópicos. Aunque pueda estar de acuerdo con algunas de las ideas de fondo, y con las consecuencias de una indudable inflación pedagógica, negar entidad a la educación como objeto de conocimiento y por lo tanto de estudio, igual que sucede con la política e "incluso" con la filosofía del siglo XX -nótese la ironía- me parece excesivo. De todas formas como lo encontré lo cuelgo para gozo y disfrute de los enemigos de un tipo de pedagogía y para reflexión de todos los interesados. El vídeo es largo y tiene segunda parte que podéis encontrar aquí. Por cierto la preeminencia absoluta de la escuela ni se cuestiona. El cole sigue resultando, incluso para los más "críticos" y "liberales", un aparato intocable.

lunes, mayo 07, 2007

Educación y reformas. Un repaso a un par de asuntos educativos aprovechando las elecciones francesas.

El debate electoral en Francia también ha tocado temas educativos. Por parte de Ségolène Royal además de las clásicas propuestas de más pasta, gabinetes, estudios y demás, propias de las ideologías socialistas, propone la obligatoriedad de la escolarización de 3 a 6 años. He de reconocer que con esta propuesta no salgo de mi asombro. Proponer la "obligatoriedad" de la escolaridad de 3 a 6 años, ¿por qué? ¿No es suficiente proponer el apoyo a los padres que deseen la escolarización a partir de los 3 años? No, no es suficiente necesitamos más ley, más recursos confiscados obligatoriamente y más coacción, -siempre, como no, por el bien de los pobres y marginados que además de pobres y marginados son considerados claramente estúpidos e incapaces de querer voluntariamente lo mejor para sus hijos-. Pero más allá de esa propuesta, propia de quien cree que sabe lo que todos necesitan, también había vida en su programa electoral y la socialista, empujada por el miedo a los desordenes en el otrora "santificado" modelo galo de educación, abogaba por mejorar la disciplina, -propuesta tradicionalmente vinculada a partidos conservadores-. Además, y esto sí es nuevo viniendo de donde viene, Ségolène sugería la necesidad de flexibilizar un poco la elección de centro escolar, -propuesta tímidamente liberal-. Para entender un poco esta propuesta es necesario aclarar que en Francia la "carte scolaire", buen ejemplo de planificación  y control estatista, obliga a elegir el centro público más cercano al domicilio. Si no te gusta siempre puedes ir a la enseñanza privada. Dicho de otra manera en Francia no se puede elegir centro público a no ser que te cambies de casa, o cambies de empadronamiento que ahí está el truco-trampa. Ségolène no quería derogar la "carte" sólo retocarla un poquito y aún esa tímida propuesta la costó importantes tensiones con su partido.

De Sarkozy sólo nos ha llegado la frase "que los niños se pongan de pie cuando el profesor entre en clase". Cómo siempre entretenidos en el comentario de lo superficial olvidamos ir a lo importante. Todo el mundo se habrá dado cuenta de que aunque consiguiéramos que todos los estudiantes se pusieran en pie cuando entrasen sus profesores, - cosa sencilla, no hay más que armar a cada uno de los profes con un kalashnikov-, los problemas educativos no desaparecerían. Sin embargo la propuesta tiene su interés pues centra el eje del ideario educativo conservador en torno a la necesidad de recuperar el reconocimiento de la asimetría entre profesor-alumno un tanto desprestigiada por concepciones pedagógicas igualitaristas. De todas formas quizás algún día me decida a comentar en este blog el asunto de la disciplina y el respeto de manera más extensa. Además de medidas de este tipo tendentes a recuperar el orden y el clásico principio de autoridad, Sarkozy también prometía algunas medidas que podrían entenderse como liberales. Vaya por delante que no creo que pueda calificarse fácilmente a Sarkozy como liberal en el asunto educativo pues no cuestiona, ni siquiera mínimamente, el papel del estado en este asunto. No obstante, es justo reconocer que, tal y como es la política educativa de aquel país, algunas de sus propuestas educativas si que pueden introducir en la educación francesa algo que suene a libertad. Destacaré su propuesta de derogar completamente la famosa "carte" antes citada, y su deseo de introducir pruebas varias cuyos resultados se harán públicos y que permitirán jerarquizar a los colegios y penalizar a los que funcionen peor. Ninguna de estas medidas es nueva, están extraídas de la reforma educativa que Margaret Thatcher impulsó en el Reino Unido y que, por cierto, el laborista Blair apenas ha cambiado. En España si alguien quiere ver algo parecido a un ranking de centros educativos se tendrá que conformar con esto.

sábado, abril 28, 2007

Educar y legislar

Sólo se que no se nada. Todo el mundo conoce la famosa frase de Sócrates y todos, o muchos, dicen, o decimos, comprenderla pero, ¿la comprendemos? Cuando gente "experta" en educación se reúne para tratar temas que tienen que ver con la actual situación educativa suelen salir a relucir temas de política y legislación. Los cambios en la ley y la regulación aparecen como posibilidades ideales, acciones que deben tomarse ¿lo son?

Cuentan que en una ocasión el ministro de economía austriaco acudió a Von Mises en busca de consejo para salir de una grave crisis. Este citó una noche al ministro en la fábrica de moneda. Cuando el ministro llegó sólo recibió un consejo. Si quiere salir de la crisis pare estas máquinas. En economía se sabe desde hace siglos que el aumento artificial de la masa monetaria nunca puede ser la solución a una crisis sino su agravamiento pues la consecuencia inmediata es la inflación. Sin embargo, no es raro que el responsable político se vea tentado por la rápida solución de darle a la máquina pues aparentemente es una solución fácil. Si somos más pobres, parecen decir, hagamos más dinero, imprimamos más papel.

En educación seguimos pensando en las soluciones fáciles. Pensamos que dándole a la ley, como dándole a la máquina de hacer billetes, podremos solucionar nuestros problemas. La realidad es que no funciona. ¿Sería mucho pedir dejar el BOE a un lado, olvidarse de legislar? Dos propuestas lanzadas al viento con la libertad de quien no es ministro, para que no se diga que sólo hacemos crítica destructiva del sistema. En diciembre de este pasado 2006 el gobierno publicó los decretos de mínimos. Esos decretos regulan un porcentaje cercano al 50% de las asignaturas en espera de que la Comunidades Autónomas pongan su huevos. ¿Podrían las Comunidades Autónomas renunciar a su parte de regulación y dejar libertad a los centros en la gestión de ese porcentaje? ¿Podrían hacerlo al menos en algunas asignaturas como educación para la ciudadanía? ¿Qué pasaría? Lo más probable es que no pasase nada y el hueco lo llenasen las editoriales de libros de texto. Quizás comenzase una pequeña diferencia entre proyectos de centro con el consiguiente aumento en la diversidad de la oferta. En cualquier caso es seguro que el "experimento" no daría lugar a nada peor de lo que ahora existe. Sólo preveo un problema. Este problema es el deseo de los propios centros de ser regulados por la autoridad, -sobre todo, y lamento mucho tener que decirlo, de los centros públicos-, pues la regulación evita problemas. Tener iniciativa y ser creativo es costoso y nos abre a una suerte de nuevos problemas. Tenemos ejemplos cercanos de que esto es así. Cuando el gobierno actual, en una decisión a mi entender bastante sensata, traspasó a los centros la posibilidad y responsabilidad de ofertar alternativa a la clase de religión muchos centros pidieron a las Comunidades Autónomas que por favor les dijeran lo que debían hacer.

La segunda sugerencia es más radical y por lo tanto tampoco podrá ser atendida. Deberíamos conseguir un pacto para evitar la sustitución de leyes educativas. No debe leerse esta propuesta como la búsqueda del consenso o el inmovilismo. Primero, porque el consenso está mitificado. Un absurdo no deja de ser tal por el hecho de ser fruto de un consenso. Y segundo, porque hay muchas cosas que cambiar. Cuando propongo un pacto para evitar la sustitución de leyes o aspectos de leyes, reglamentos y demás, no estoy proponiendo un pacto que evite "derogar" leyes, partes de la ley o reglamentos concretos, sólo pido que no se sustituya lo que se deroga. Invito al lector un poco aturdido por la una propuesta que suena a locura a que piense un poco más y se de cuenta del significado de lo que propongo. Simplemente pido desregulación en los aspectos que se han demostrado erróneos y dejar que sea ahora el mercado y no el estado el que proponga alternativas. Como en el caso anterior las cosas inicialmente no cambiarían mucho, quizás nada, pero poco a poco se irían abriendo puertas. En cualquier caso, un poco de humildad intelectual y, por favor, paren las máquinas, paren el BOE.

viernes, abril 20, 2007

Educación para todos y privatización de la educación

He recibido un mail enternecedor, -por mi trabajo los recibo con cierta periodicidad-. En él se me informaba de lo siguiente. "El próximo día 24 de abril, 500 escolares povenientes de varios colegios de Madrid, participarán en la construcción de la cadena más larga del mundo por la educación, delante del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación en la Plaza de las Provincias.

Bajo el lema "¡Únete, por el derecho a la educación, ya!", se sumarán a escolares y activistas de 120 países que durante la Semana Mundial de Acción por la Educación (del 23 al 29 de abril), pedirán a los líderes mundiales que cumplan sus promesas con la Educación para Todos, acordada en 2000. Estos actos, que se repetirán en 40 ciudades españolas, con la participación de miles de personas forman parte de la Campaña Mundial por la Educación (CME).


En fin, me suena algo así como un grito unánime ¡jefes del mundo sed buenos y sacadnos de la ignorancia! Vaya por delante que lejos de mi el pensar que el objetivo educación para todos sea un horror, pero, como casi siempre, el problema está en cómo conseguir soluciones reales. ¿Es la única solución reclamar a papá estado? ¿Es de hecho la mejor solución posible? Casualmente me hallaba leyendo un artículo de significado bien distinto. Su título, 'De facto' privatisation of education and the poor: implications of a study from sub-Saharan Africa and India. Publicado en Compare: A journal of comparative education. Vol. 36, No. 4, Diciembre de 2006, paginas. 443–462, autores James Tooley y Pauline Dixon. El estudio presenta unas conclusiones sorprendentes y revolucionarias frente al mito, ultraresistente en educación, de que es el estado el que todo lo debe y el que todo lo puede. La educación privada entre gente que ganaba menos de un dolar al día funcionaba y tenía éxito. Muchos padres la preferían aunque hubiese educación pública accesible. Los padres se sienten más involucrados en la educación y presionan a los profesores para que mejoren su trabajo. Lógicamente las tasas que pagan son muy bajas pero aún así resulta un negocio rentable y muchas sobreviven sin la ayuda estatal, sin subvenciones. Muchos teóricos están en contra de este tipo de educación entre los pobres pues piensan, atentos al argumento, que desincentivará a los estados que no se sentirán presionados por los padres que ya han elegido alternativa. Un lamentable argumento que vuelve a situar al individuo como pieza del engranaje social. Debes permanecer en el sistema pues así, con tu sacrificio, llegará un mañana mejor pues el estado se verá obligado a invertir más en educación gracias a tus demandas.


La realidad es muy otra pues es grande nuestra experiencia de que es la competencia, y la innovación que conlleva, la que realmente mejora cualquier ámbito. En otro artículo en el que Tooley discute con Harry Brickhouse, enemigo de la privatización en educación, Tooley acude a la comparación entre la educación y otros servicios más comunes y más tradicionalmente liberados como el de la distribución de alimentos. La competencia en la distribución de alimentos ha mejorado claramente la calidad de este servicio por la competencia que, además, ha permitido la creación de grandes cadenas de supermercados. Tooley se imagina un mercado igual de la educación en el que existan grandes "marcas" educativas sin que eso signifique la desaparición de otras más pequeñas. Quizás algún día empresas como Google u otras decidan incarle el diente al mercado educativo a través de la organización de buscadores que puedan seleccionar la información no sólo según la materia sino también según la edad de los sujetos que puedan aprovechar los contenidos, quizás se decidan a mirar al mercado creciente del homeschooling, quizás entonces, y sueño despierto, las tradicionales editoriales de libros de texto empiecen a dejar de vivir de un cuento cuasimonopolista y, si lo pensáis, un tanto absurdo pues el conocimiento fácilmente disponible en la actualidad es altísimo. Creo que Tooley tiene razón y la mejora de la educación vendrá por la competencia y la creación de grandes empresas y no por las legislaciones vountaristas. Mientras tanto tendremos que soportar que políticos armados con nuevas escobas pretendan darnos absurdas lecciones de magia creativa.

martes, abril 10, 2007

De ovejas y otros animales una contrarréplica a la réplica de Fernando

En el largo comentario que Fernando me hizo el ya lejano día 15 de noviembre frente a mis no menos largas parrafadas tituladas: "Más sobre ciudadanía" y "El estado debe formar ciudadanos.....(y los lobos deben cuidar gallineros)" , se criticaban mis puntos de vista sobre la asignatura de "Educación para la ciudadanía". En el primero de estos textos hacía alusión a una crítica que Fernando Savater hacía hacia quienes nos oponíamos a esta asignatura. En su desmelene en defensa de la asignatura Savater decía: "Los padres de cierta ortodoxia pueden enseñar a sus hijos que la homosexualidad es una perversión y que no hay otra familia que la heterosexual; la escuela debe informar alternativamente de que tal "perversión" es perfectamente legal y una opción moral asumible por muchos, con la que deben acostumbrarse a convivir sin hostilidad incluso quienes peor la aceptan. Los alumnos deben saber que una cosa son los pecados y otra los delitos" Frente a esa argumentación que, en mi opinión equiparaba legal y moral, y también desmelenado, se me ocurrió poner el ejemplo del trajín con las ovejas del que Fernando sacó buena lana.

Como utilizando un mandoble para matar mosquitos o una lanza que atacaba imaginarios molinos de viento, yo utilizaba una lógica que claramente parecería situar mi posición frente a peligros que no eran reales. Fernando me daba tres razones que trataré de resumir y luego añadía una cuarta crítica. Primero, la ley propone objetivos que pueden ser mal leídos pero que de hecho no lo son en la realidad pues, y cito literalmente: "la escuela tiende en su conjunto a suavizar cualquier cosa que acoge, a suavizarla además siempre hacia abajo, a diluirla, a hacerla líquida. La escuela casi nunca cumple la literalidad de una ley en sus objetivos educativos, en ninguna materia. Hasta tal punto es así que llevamos 15 años bajando drásticamente los contenidos a adquirir en todas las asignaturas". La asignatura de marras, por lo tanto, se limitará a trasmitir lo deseable socialmente sin arriesgados movimientos. Segundo, una cosa es la legislación, que en temas valorativos suele limitarse a redacciones formales de máximos y sin mucho matiz, y otra las adaptaciones a la realidad y la edad de los sujetos que realicen las editoriales de libros de texto y los pofes que, a buen seguro, limitarán el tema de las ovejas a las ciencias naturales, y si acaso, a la economía. Tercero, los coles no hacen otra cosa que reproducir el orden de los valores morales que existen en la realidad. Las posiciones mal representadas en la sociedad estarán igualmente mal representadas en la escuela. Esto debe ser así, no es malo pues no es ni viable ni pedagógico incluir todas las posibilidades. Los buenos docentes sabrán tratar los temas conflictivos. Por último, Fernando me hace una cuarta crítica frente a mi propuesta de que el estado se atreva a enseñar el código penal, pues yo había argüido que lo único que legítimamente me puede trasmitir es lo no puedo hacer. Deja Fernando claro en su respuesta los peligros que encierra el conocimiento del código penal por razones de un mal uso, y ¿por qué conviene una general ignorancia en algunos aspectos? confieso que esta crítica es la que me ha parecido más sorprendente pues Fernando parece sugerir que la gente se llevaría las manos a la cabeza. Quizás la enseñanza del código empujaría a a un cambio en el mismo para ajustarlo más a los conceptos de justicia de la sociedad que tal vez no resultase indeseable puesto que en el resto de críticas se han puesto estos conceptos como criterio máximo de valoración.

Una vez comprendidas las críticas trataré de ofrecer una contestación coherente. La primera parte de esta respuesta parte de constar mi perplejidad por lo que yo creo que es la base de la defensa que Fernando hace de la asignatura y que se constituye en un acerado ataque a la escuela. Entiendo por lo expresado que los peligros de la asignatura no son tantos pues la escuela no es otra cosa que reproductora de los valores sociales. Pero si eso es estrictamente así, -que lo es en parte- realmente ¿para que la queremos? ¿tanta pasta para unos logros tan lamentables? Si de lo que se trata es de reproducir el pensamiento de la calle y la tele creo que nos sobrará con la calle y la tele. No creo que necesitemos una asignatura más para tan paupérrimo fin.

Pero trataré ahora de contestar al corazón de la defensa de la asignatura que se apoya en los buenos docentes, en el sentido común de las editoriales y en la imposibilidad e inconveniencia de que en la escuela se hable de todas las posiciones legales y se tengan que limitar a las socialmente más aceptadas. Lo haré contando una historia que también va de ovejas. Resulta que en un lejano país había un hombre rico con muchas ovejas, tierras y riquezas. También allí vivía otro hombre, pero éste pobre, que con gran sacrificio logró comprar un sólo corderillo, sólo uno, pequeño y criado con esmero y cariño. Vino a ese país un visitante que se alojó en casa del rico que no queriendo sacrificar una de sus ovejas tomo la del pobre y se la ofreció al visitante en banquete.

Como habrás adivinado, pues eres persona entrada en años, aunque no muchos, es la historia que puede encontrarse en el libro segundo de Samuel y con la que el profeta Natán denunció al rey David después de que éste matase indirectamente a Urías para quedarse con su mujer. ¿Por qué la cuento ahora? Porque me ha parecido ver en tu respuesta que tratas el tema de la educación como el profesional o el político que tiene que legislar para toda la población y con una cierta mentalidad del que gestiona cientos de ovejas y no ve la importancia de una sola. Que se limita a hacer estadística. Una mentalidad que, en el fondo, no puede sino olvidar el corazón de la enseñanza moral. Para muchos, entre los que me encuentro, la educación de temas morales es asunto crucial, poco más tenemos que dejar a nuestros hijos. En esto me importa un bledo la estadística, que mi posición sea o no mayoritaria, el hecho de que no pasará nada, que será una "María". Muchas veces me has comentado como te fastidia lo mal que se enseña la lengua, lo poco que se consigue despertar el entusiasmo por la lectura en escuelas concretas, quizás por que los buenos profesores son un bien escaso, quizás por la propia estructura del sistema, es igual. Yo puedo pasar, aunque me apenaría, por una mala trasmisión cultural. Sin embargo, ahora no hablamos de una asignatura cualquiera, hablamos de lo importante, -cito literalmente del decreto de mínimos-, de "los principios de ética personal y social y se incluyen, entre otros contenidos, los relativos a las relaciones humanas y a la educación afectivo-emocional", y aunque es cierto que la escuela no tiene tanto poder, bastantes dificultades tiene ya quien quiere transmitir una ética sustantiva y no solo pensamiento de moda como para sumarle otra más. Sólo la posibilidad de convertir el tratamiento de temas de verdad importantes en asuntos tan muertos como lo está muchas veces la cultura en las escuelas me aterra, y aunque parezca un contrasentido la asignatura devalúa los problemas básicos del ser humano precisamente por que, como bien dices, la escuela licúa lo que toca. ¿Es mucho pedir al estado que deje en paz a las ovejas que no son suyas? No he encontrado en tu escrito un sólo argumento que me justifique que no deben dejarnos en paz a los que deseamos que así sea y no somos criminales sanguinarios ni tampoco comeniños.

Un último asunto, este en respuesta al comentario de Juan acerca de la imposibilidad de que la escuela pueda incluir la ideología liberal pues ya la constitución reconoce que España se configura como estado " social" y democrático de derecho. Cierto, pero también en esa misma constitución se habla de "indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles" y no he conseguido encontrar el tema en los decretos. Tampoco ninguno que hablase de cohesión territorial, -seguramente porque eran necesarios votos concretos para que esto saliese a la luz-. La política es así y esta, amigo, es una asignatura claramente política, y no precisamente en el sentido aristotélico de la palabra.