miércoles, marzo 07, 2007

Un poco de pedagogía económica

Vayamos por partes dijo el carnicero. Ante los muchos comentarios de la entrada anterior, me veo en la necesidad de dedicarme a la pedagogía económica aunque sea por un rato. Comenzaré lamentándome de que el escrito menos dedicado estrictamente a la educación sea el que finalmente más respuestas ha recibido, en fin, será la postmodernidad que lo ha mezclado todo. Yo por mi parte trataré humildemente de hacer un poco de pedagogía haciendo referencia a tres puntos: La situación natural del hombre, la desaparición de la pobreza, y el valor de la libertad.
1- Comencemos por el principio. ¿Cuál es la situación natural de ese animal que llamamos humano? -pregunta retórica que sólo yo puedo responder pues tengo ahora el teclado-, la situación natural del humano es la pobreza. Nada tenemos al nacer salvo una dotación biológica bastante precaria. Si no fuese por las redes sociales, empezando por las familiares no durábamos ni veinte minutos. es obvio que al nacer no somos libres y somos sumamente dependientes. Ningún liberal sensato, -y ni siquiera los insensatos- niega esto. Sin embargo, no es la dependencia lo que quiero resaltar sino el hecho de que nada tenemos y todo proviene de la creatividad humana. Es importante este hecho pues el concepto riqueza natural queda así bastante relativizado. ¿Qué riqueza tiene Suiza y qué riqueza tiene Brasil? ¿Por qué en Brasil pasan más hambre que en Suiza? La riqueza, -y por lo tanto la pobreza- tienen que ver con el hombre, perdón, ser humano, y las estructuras que crea, pero no con la naturaleza.
2- ¿Cuándo comienza a desaparecer la pobreza a gran escala y no sólo para una minoría de poderosos? Norberg, -en un artículo ya citado y del que vuelvo a recomendar una lectura atenta y sin prejuicios - lo explica mejor que yo. Fue con la revolución industrial y el capitalismo cuando la pobreza comenzó a desaparecer en algunos sitios. Este "maldito sistema" tuvo dos efectos serios. Primero sacó a la luz el asunto de la pobreza. Obviamente, si la condición natural del ser humano era la pobreza y la gente moría de hambre a patadas en la propia Inglaterra, o si la probabilidad de superar el primer año de vida era escasa antes de la revolución industrial esto no era "injusto" era condición natural de este animal tan precario. ¿Cómo explicar que los niños trabajaran en fábricas doce horas? Fácil, por que en su sociedad agrícola y estamental la situación era aún era peor. ¿Cómo explicar que los niños trabajen en los países de Asia en las multinacionales? Por que fuera de las multinacionales la situación es bastante peor, el hecho de que esto sea invisible para muchos no le quita dramatismo, sólo visibilidad -antes de que se me juzgue como neoliberal irredento suplico se me deje terminar mi argumentación pues no he dicho que las multinacionales sean buenas o malas sólo trato de explicar una situación-. La segunda de estas consecuencias del capitalismo es desligar, hasta condiciones verdaderamente impensables en el pasado, el binomio formado por la situación social de partida y la prosperidad alcanzable. Me interesa mucho reflexionar sobre este punto. Hasta entonces el que nacía pobre moría pobre y resultaba imposible superar tu situación de partida. Es con la llegada de los sistemas liberales cuando tu suerte deja de estar absolutamente ligada a la situación de partida. De tal manera que se hace posible la movilidad social y, ojo, también la perdida de categoría que ya no está garantizada por un título nobiliario. Grandes empresas pueden quebrar si no aciertan en sus decisiones o dejan de pensar en el cliente y de preocuparse por lo que necesita. Sí, sí ya se que lo hacen para ganar dinero pero dinero que el otro da porque desea el intercambio, como ya decía Adam Smith "no esperamos cenar esta noche por la benevolencia del carnicero sino porque en ello está su interés".
Tampoco es que los liberales sean ingenuos pues todos reconocemos que actualmente también existen diferencias en las situaciones de partida socioeconómicas, por cierto, más brutales cuanto menos liberal es un país . Sin embargo, un sistema liberal permite más oportunidades para todos pues el crecimiento económico es mayor y esto significa que habrá más posibilidades de contratación y de trabajo. No son las disposiciones cargadas de buenísimas intenciones de los gobiernos "buenos y solidarios" las que favorecen la prosperidad social sino la creación de riqueza de la sociedad civil que sólo es posible en un marco de libre mercado. Tomemos algunos ejemplos de este punto, uno español y otro ligado al caso Google que me sirvió para iniciar el debate.
Empecemos con la situación española. Mirando las estadística de analfabetismo del momento, existen serias posibilidades, no se si lo habéis pensado alguna vez, de que vuestros tatarabuelos trabajasen de niños y no fuesen a la escuela ¿cómo es eso posible si ya la ley Moyano en 1857 obligaba a que los niños recibieran instrucción pública? Pues por que una cosa es lo que diga la ley y otra lo que permita la situación económica -no olvidar la condición natural pobre del ser humano de la que hablé al principio-. ¿Cuándo la educación fue obligatoria de manera efectiva? Cuando el crecimiento económico la hizo posible y deseable para la mayoría. Esto de la deseablidad es también importante pues antes que educarse en limpias escuelas los humanos suelen desear comer.
El caso de Google es también ilustrativo. Uno de sus fundadores es Sergey Brin, cuyos antepasado no lucharon precisamente codo con codo con Abraham Lincoln, pues como su nombre puede hacer suponer, era de Moscú, es decir, un inmigrante. Lo mismo sucede con Jerry Yang cofundador de yahoo y de origen chino, y con tantos otros. ¿Tenían las mismas oportunidades que otros estadounidenses que pudieron, gracias a su origen, estudiar en Harvard o Yale? No. ¿Qué buscarían al inmigrar? ¿Qué buscan los que vienen aquí? Honradamente creo que simplemente oportunidades de trabajo y prosperidad. Las oportunidades que sólo puede generar un sistema económico no planificado por una poderosa mente rectora sino por el mercado. Millones de personas en millones de situaciones y con millones de tipos distintos de intereses y posibilidades, la famosa mano invisible. Antes de continuar un aviso a navegantes repetido una y mil veces pero pocas veces escuchado. No se trata de que el liberalismo sea una utopía pues no tiene como finalidad la creación de un mundo más perfecto o más justo o más bueno, se trata de que funciona mejor que otros sistemas porque supone confiar en las potencialidades de muchos en muchas situaciones diferentes incapaces de predecirse de antemano y no en la dirección de unos pocos -revísese la teoría del caos y recuérdese lo dicho por Colom aplicando dicha teoría al mundo educativo-.
3- El valor de la libertad. La libertad es algo más que una utopía deseable ya que constituye el apriori de toda vida moral. Sin libertad no hay vida moral y no hay vida humana auténtica digna de ese nombre. ¿Qué quiero decir? Resulta que lo que te hace persona es que puedas tomar decisiones y ser así, al menos en parte, dueño de tu vida. La alternativa es que otros vivan por ti y que tu vida ya no sea tuya sino de otros. Está claro que las decisiones las tomamos influidos por gente y que ninguno somos seres que vienen de la nada sin raíces ni dependencias varias, pero lo propio del ser humano es la capacidad de tomar decisiones libres, de sentirse reconocidos en una acción elegida y asumir así, de manera peculiar y única, lo que nos va sucediendo.
Es algo básico para que podamos hablar de acción mía el hecho de que sea eso mía, libre y no impuesta por otros. Podemos discutir si todas las acciones que realizamos al cabo del día son de ese tipo, claramente no, pero si han de pedirnos responsabilidades sólo lo podrán hacer por ese tipo de decisiones. También es la presencia de ese tipo de decisiones las que nos permiten tener la certeza de que por mucho que queramos echar la culpa a la sociedad, al mundo, a Dios, etc., en último término soy yo el que, dentro de condiciones muy complicadas, puede hacer algo miserable o grandioso y es "mi" responsabilidad. Esa es la esencia de la acción moral y por lo tanto, sólo podemos llamar morales a las acciones libres.
Es cierto que muchas veces debemos coartar esa libertad, por ejemplo, cuando educamos a niños pequeños y les ponemos límites lo que hacemos es cortarles la libertad. También la ley cumple muchas veces esa función de límite a la libertad y nadie diría que ese límite resulta siempre innecesario. Sin embargo, hemos de ser conscientes de lo que significa recortar las libertades y de las consecuencias que tiene ese recorte. Cuando recortamos la libertad en un ámbito las acciones que se realizan dentro de ese determinado ámbito dejan de ser acciones morales pues el individuo deja de tener responsabilidad. Es por eso que atribuir intencionalidad moral a acciones realizadas con la extorsión, desde la restricción de la libertad de otros, resulta para algunos, como yo, tan cargante e injusto. Por ejemplo, no creo que sea legítimo hablar de políticas públicas solidarias, pues la solidaridad es un valor moral y por lo tanto o es libre o no es solidaridad sino otra cosa, llamémosle "robo justificado para la redistribución de la riqueza independientemente de quien la cree", pero no solidaridad, no mezclemos. Solidaridad, valor moral, es lo que hace una persona "libre" dedicando una parte de su vida al desarrollo de proyectos en Latinoamérica, por ejemplo, pero nunca lo que hace un estado con la pasta decomisada.
Llegados a este punto alguien podría razonar así: "es cierto lo que dices, pero yo asumo la perdida de libertad económica en aras de la justicia social pues la libertad económica relacionada con el vil metal resulta un tipo de libertad que no es tan importante, desde luego es menos importante que la libertad de pensamiento. No quiero libertad económica. No me importa que en el ámbito económico las cosas estén muy reguladas si con eso mejoro la justicia". A parte de que, como he intentado demostrar antes, las cosas no mejoran con la regulación sino que empeoran, esa argumentación revela un desconocimiento del significado de la esfera económica en la vida humana. Esto me daría para otra entrada porque ya llevo demasiado en ésta pero trataré de resumir. La RAE define economía en su primera acepción como : administración eficaz y razonable de los bienes. Los humanos nos caracterizamos por dar más o menos importancia a determinados objetivos y esto lo hacemos asignando los recursos, lamentablemente siempre limitados, a según que objetivos consideremos prioritarios. Dicho de otra forma, la manera de que la libertad de pensamiento tenga un correlato en el mundo de la acción humana viene marcado por la posibilidad de asignar libremente los recursos que poseemos a los objetivos que juzguemos más importantes. Si el estado o quien sea, nos dice: tranquilo sobre este aspecto de la realidad, educación por ejemplo, tu nos vas tener tanta capacidad de decisión pues soy mucho más listo que tú y es un tema demasiado importante como para que tu, pobre mortal, decidas, -es decir, seas adulto autónomo, seas plenamente humano-, yo te daré la solución pues nos jugamos mucho. En el fondo nos está diciendo que esa acción no es tuya, no es plenamente humana, no es pues plenamente moral es de los poderes públicos que en aras de no se que bien, ese sí, siempre utópico, siempre aplazable para un futuro, deciden por ti. La libertad económica, y con esto si que termino, es real y afecta a cosas reales, decisiones cercanas y verdaderamente importantes, no es un asunto de utopías sino de vida humana diaria. El hecho de que nos hayamos acostumbrado a verlo como un debate intelectualizado de economistas, políticos de profesión y lejano sólo demuestra lo esclavos y ciegos que realmente somos pues realmente casi todo es al final un debate sobre libertad económica, libertad para asignar recursos limitados pues esta vida no es el cielo.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

-me encuentro en un momento de reflexión sobre este post.
ya que no hay comentarios, tenía que escribir que después de tan extensa y fundamentada contestación no parezca que me he quedado indiferente. Estoy en ello.

pataxula

AVATAR dijo...

Igualmente.

AVATAR dijo...

Es precisamente por esa ceguera y esa esclavitud de la que hablas, que existe, por lo que es utópico el planteamiento. Si la clave está en las prioridades a la hora de asignar recursos, ¿quién decide ese orden de prioridades? ¿el dueño legítimo, individual y liberal de esos recursos? ¿actuará altruistamente o guardará esos recursos para sí mismo, ya que probablemente se considere a sí mismo y a su bienestar prioridad absoluta?

No defiendo, ya lo sabes, un estado excesivamente intervencionista pero un estado nada intervencionista, un estado que solo aplica justicia en base a unas leyes (que tampoco tengo muy claro de donde saldrían) y poco más, no me parece tampoco buena opción.

O eso o volvemos a los cazadores-recolectores hasta que de nuevo se produzcan excedentes y "re-decidamos" que hacer con ellos.

Anónimo dijo...

Intentaré seguir en mi comentario la estructura de tu texto.
Muchas han sido las teorías sobre la realidad del hombre en estado de naturaleza. Se distinguen entre ellas por considerar al humano como un ser esencialmente bueno o malo, habitante de un jardín edénico -Locke y Marx- o de un mundo caótico y violento -Hobbes-. Todas, sin embargo, coinciden en su condición de hipótesis, más o menos esclarecedoras, sin ninguna base histórica.
Tú afirmas que la condición natural del ser humano es la pobreza (término éste con muy poco sentido en sociedades pre-económicas o con economías de subsistencia). A mi modo de ver, en tu planteamiento hay una confusión entre biología y economía. Es evidente que al nacer dependemos para nuestra supervivencia del cuidado de otras personas; pero el desarrollo lento y la necesidad de protección no tienen nada que ver con la pobreza. Es cierto que no venimos al mundo con posesiones materiales, pero nacemos con capacidades mucho más valiosas: el lenguaje, la inteligencia, la afectividad, la autoconciencia...como ves, la riqueza del ser humano no se reduce a su éxito material.
Comparto la teoría según la cual el hombre, mediante su actividad creadora, transforma la naturaleza para obtener bienes materiales que satisfagan sus necesidades (hasta aquí también coinciden Marx y Locke). No estoy de acuerdo contigo en la idea que subyace tras ese "todo proviene de la creatividad humana": la simplista teoría liberal de que el éxito lo obtienen aquellos que lo merecen. El ejemplo que aportas, la comparación entre la prosperidad económica de una speudocolonia y la de un paraíso fiscal, es tan ilustrativo como desafortunado.
Desde Kant, consideramos la moral como una obligación autoimpuesta y no por ello menos universal y vinculante. En una democracia, los ciudadanos eligen libremente a sus representantes políticos. Con su voto -acto libre-, dan su consentimiento para que el gobierno que resulte elegido tome decisiones dentro de un marco legalmente establecido; al mismo tiempo, los ciudadanos se obligan a respetar las reglas del juego democrático. Como ves, en una democracia, la obligación política es siempre moral (quizá te interesen las obras de J.P. Plamenatz, T.H. Green y P. Riley).(Por cierto, los seres humanos no siempre actuamos moralmente, pero todos nuestros actos son plenamente humanos).
En cuanto a tu teoría de la libre asignación de recursos, decirte que K.J. Arrow (Social choice and individual values, Wiley, Nueva York, 1983) demostró que el interés general no puede ser la suma de los intereses individuales. Los deseos de una persona no pueden constituir una elección colectiva. Tu idea, más que utópica, es suicida.

Juan David Garrido

David dijo...

Respuesta a Juan David.

En primer lugar me gustaría agradecerte el comentario, (siempre es bueno saber que en lugar de tres somos cuatro), pues, esté o no de acuerdo con él, manifiesta que te has tomado la molestia de leer y de contestar. Sirva esto de bienvenida mas ahora regresemos a la tarea que nos ocupa. Comienzas equiparando la descripción de la pobreza como situación preindustrial, de la que yo hablo, con la descripción hipotética que realizan algunos autores clásicos, Hobbes y Rousseau son los más conocidos, cuando se refieren a la estado de naturaleza. Es posible que esa confusión se deba, al menos en parte, a una mala expresión mía pues yo no me refiero a un hipotético estado del que no tenemos datos sino a la descripción basada en datos en torno a la situación europea previa a la revolución industrial y a la proliferación real y constatable de hambrunas, epidemias, etc. Dices que es absurdo hablar de pobreza en esa situación económica, que es más o menos lo que yo digo pues afirmo que la pobreza no era problema. Dices también que confundo biología con economía pero eso no es así. Cuando digo que la situación natural del hombre es la pobreza -o escasez- me refiero a que económicamente esa ha sido generalmente su situación en la historia que conocemos -aunque según Marvin Harris, los cazadores recolectores eran muy felices de eso sí que no tenemos datos-. Además, también sabemos que biológicamente el humano es claramente un ser carencial, (te invito a leer a Arnold Gehlen, por ejemplo). Es cierto que esa aparente carencia biológica es suplida por su capacidad creativa y su cultura, algo, que si lees atentamente, estoy lejos de negar. Para terminar con esta parte antropológica, estoy de acuerdo contigo en que cualquier acto que realiza un humano es plenamente humano, (por cierto, por muy muy pequeño que sea este ser humano), otro error mío en la expresión, sin embargo creo que puede fácilmente entenderse que, entroncando con toda la tradición humanista que procede de los griegos y que, a través del cristianismo nos lleva hasta los derechos humanos, existen una serie de actos que nos humanizan y que no entran en esos todos los que realiza el hombre.
Pasando a la discusión sobre economía me llama la atención la frase: "No estoy de acuerdo contigo en la idea que subyace tras ese "todo proviene de la creatividad humana": la simplista teoría liberal de que el éxito lo obtienen aquellos que lo merecen. El ejemplo que aportas, la comparación entre la prosperidad económica de una pseudocolonia y la de un paraíso fiscal, es tan ilustrativo como desafortunado." Perdona mi ignorancia pero ¿cuál es el paraíso fiscal? Por que si te estás refiriendo por tal a los EEUU, un lugar donde aproximadamente el 35% del dinero que se gasta lo gasta el aparato estatal (en sus más variados estamentos) va a resultar que tenemos un concepto de lo paradisiaco bastante diferente. No estoy muy seguro de defender a ultranza la frase el éxito lo obtienen los que lo merecen pues el término merecer requerirá reflexiones de un nivel que ahora no creo que quepa realizar. Desde luego si que me creo que en un sistema liberal, no confundir con mafioso, el éxito lo obtienen quienes mejor se adecúan a las necesidades de aquellos con quienes tienen que intercambiar "voluntariamente" y además si me creo que hay superioridad moral entre quien utiliza la persuasión para convencer al otro (lo que hace coca-cola cuando te vende una lata) y el que se limita a utilizar la coacción (lo que hace el estado cuando te cobra impuestos y si no te mete en la cárcel). Con esto no quiero decir que el estado y el cobro de impuestos no sean necesarios, pero, por poner un ejemplo un poco tonto sin duda, también esta plenamente justificada la micción cuando la vejiga está llena y creo que nos dice más de la moral de una persona y de su "humanización" la relación libre que establece con quienes son más débiles que él. Lo primero puede ser sanamente inevitable pero lo segundo nos permite remontarnos por encima del egoísmo. Dirás, ¿cómo este tío se atreve a defender el liberalismo con argumentos morales cuando el liberalismo es, como todo el mundo sabe, profundamente egoísta? Si ese es tu pensamiento, lo es el de casi todos los antilberales, creo que es erróneo y creo que no se sigue de la lógica de las cosas pues no tiene ninguna lógica el pensar que por presentarme a una oposición soy más generoso que por montar una empresa, y sin embargo, sí que parece evidente que si monto una empresa estoy expuesto a que los demás se interesen en lo que les ofrezco mientras que eso no necesariamente sucede si soy funcionario.
Me interesa mucho también comentar el asunto del bien común al que haces referencia al final de tu escrito pues pareces identificar claramente liberalismo con búsqueda egoísta del bien individual y contraponerlo a interés general que no es la suma de intereses individuales. Ciertamente el interés general no es la suma de intereses individuales, como bien sabe cualquiera que viva en familia. Ahora bien, darnos cuenta de eso no nos ayuda demasiado a la hora de definir que es el interés general. De hecho las condiciones que establece Arrow para hablar del interés general, por citar a un autor del que tu hablas, son tan exigentes que parece difícil, si no imposible, ponernos de acuerdo en cuáles son esos intereses y cómo conseguirlos. Este hecho, y muchos más, me hacen preferir la escuela austriaca a la neoclásica en economía. Los austriacos prefieren no abusar en la utilización del término interés general y yo también. Creo que una mirada sincera te invitará a unirte al club pues bajo el término interés general nos obligan a cosas increíbles y que no son sino intereses particulares que no persuaden sino que obligan, por ejemplo, a pagar la tele pública sea esta TVE, Telemadrid, y tantas otras, o también a a dar el dinero coactivamente a jóvenes millonarios para que hagan sus películas también bajo el santo manto del interés general de la cultura. De esta manera, algunos están dispensados "por ley" de la "sucia tarea" de persuadir al potencial espectador pues ya el gobierno, vía coacción, se encargará de la recaudación. Desde luego no se puede acusar de "suicida" a esa postura, como tu haces con la mía, pero convendrás en que es bastante "jeta".
Quiero terminar mi reflexión con los breves análisis de teoría política que apuntas en tu comentario. El tema de la obediencia a la ley resulta muy interesante y funciona muy bien en la teoría. Sin embargo, existe también una corriente, de no menor interés, en defensa de la desobediencia civil que debe también ser tenida en cuenta. Frente a autores como Plamenetz que se inclinan más por la defensa de la autoridad basada en formas puras a mi me convencen más otros como Henry David Thoreau más que nada porque la historia nos demuestra que los procedimientos pueden retorcerse con cierta facilidad, incluso por parte de los gobiernos más democráticos.
Y ya para terminar, pues el escrito se está convirtiendo en excesivo, sólo recordar que la linea argumental de los escritos es introducir algo más de libertad en el ámbito educativo que es lo más dirigido que lamentablemente nos queda.
Me quedan más cosas por decir pero las dejaré para otra ocasión pues también debo dedicarme a trabajar. Un saludo

Anónimo dijo...

Después de ver el supuesto debate en libertad que has regalado a nuestro entendimiento pedagógico, realmente no merece la pena hacer muchos comentarios. O tal vez sí, pero eso nos llevaría a escribir un ensayo; quizá se escriba. Fundamentalmente hay que destacar los innumerables tópicos de gente a la que se les ve el plumero enseguida. Una extraña mezcla de resentimiento oculto -hasta cierto punto, porque se les nota-, conservadurismo de lo más cutre y, además, anteojeras que les impide ver bien y razonar mejor. Porque no tienen ni idea, y porque ignoran que a los que ellos llaman "pedagogos" fueron en realidad "psicólogos" con ambición de poder -la misma que ellos tienen, aunque en algún caso ni siquiera arañan- que se pusieron a hacer una mala pedagogía. Porque cuando uno se pone a hacer lo que no es de su dominio y competencia lo normal es meter la pata. Como todos conocemos sus nombres, no merece la pena ni nombrarlos. Ahora resulta que enseñar tiene sus condiciones, qué duda cabe: ¿guardar silencio? ¿acatar la supuesta autoridad de un profesor que necesita del silencio de sus alumnos para impartir sus clases, quizá excesivamente aburridas? Se quejan de la falta de disciplina; ¿quienes se quejan? Pensemos en los profesores de secundaria, el tema jamás resuelto en este país. ¿No será que lo que falta es, aparte de sentido común y una buena dosis de vocación y amor por la enseñanza, una formación pedagógica sólida (y no sólo instrumental, sino TEÓRICA)que les ayude, en el mejor sentido de la expresión, a seducir pedagógicamente (¿socráticamente?) a sus alumnos. Si no existiesen las facultades de pedagogía, estos tipos se dedicarían a machacar a las escuelas normales de magisterio que ahora ensalzan. Sorprende que muchos de los que nos critican, en estos medios o en otros, lo hagan desde innumerables tertulias radiofónicas, a todas las horas del día, siendo como son profesores de universidad, o lo hagan desde una cómoda posición de un cargo más o menos político. ¿Cuándo estudian, cuándo se dedican a su profesión, o es que la han cambiado por el periodismo? Que hagan sus propuestas y las articulen adecuadamente. Hay mucha palabrería. Aunque cuando se ponen a escribir sus críticas, nos encontramos con un panfleto absolutamente simplificador, aparte de mal editado y peor escrito, como el de la señora Delibes, para quien la culpa de todo la tienen Rousseau y el Mayo del 68. Más de lo mismo.