viernes, abril 20, 2007

Educación para todos y privatización de la educación

He recibido un mail enternecedor, -por mi trabajo los recibo con cierta periodicidad-. En él se me informaba de lo siguiente. "El próximo día 24 de abril, 500 escolares povenientes de varios colegios de Madrid, participarán en la construcción de la cadena más larga del mundo por la educación, delante del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación en la Plaza de las Provincias.

Bajo el lema "¡Únete, por el derecho a la educación, ya!", se sumarán a escolares y activistas de 120 países que durante la Semana Mundial de Acción por la Educación (del 23 al 29 de abril), pedirán a los líderes mundiales que cumplan sus promesas con la Educación para Todos, acordada en 2000. Estos actos, que se repetirán en 40 ciudades españolas, con la participación de miles de personas forman parte de la Campaña Mundial por la Educación (CME).


En fin, me suena algo así como un grito unánime ¡jefes del mundo sed buenos y sacadnos de la ignorancia! Vaya por delante que lejos de mi el pensar que el objetivo educación para todos sea un horror, pero, como casi siempre, el problema está en cómo conseguir soluciones reales. ¿Es la única solución reclamar a papá estado? ¿Es de hecho la mejor solución posible? Casualmente me hallaba leyendo un artículo de significado bien distinto. Su título, 'De facto' privatisation of education and the poor: implications of a study from sub-Saharan Africa and India. Publicado en Compare: A journal of comparative education. Vol. 36, No. 4, Diciembre de 2006, paginas. 443–462, autores James Tooley y Pauline Dixon. El estudio presenta unas conclusiones sorprendentes y revolucionarias frente al mito, ultraresistente en educación, de que es el estado el que todo lo debe y el que todo lo puede. La educación privada entre gente que ganaba menos de un dolar al día funcionaba y tenía éxito. Muchos padres la preferían aunque hubiese educación pública accesible. Los padres se sienten más involucrados en la educación y presionan a los profesores para que mejoren su trabajo. Lógicamente las tasas que pagan son muy bajas pero aún así resulta un negocio rentable y muchas sobreviven sin la ayuda estatal, sin subvenciones. Muchos teóricos están en contra de este tipo de educación entre los pobres pues piensan, atentos al argumento, que desincentivará a los estados que no se sentirán presionados por los padres que ya han elegido alternativa. Un lamentable argumento que vuelve a situar al individuo como pieza del engranaje social. Debes permanecer en el sistema pues así, con tu sacrificio, llegará un mañana mejor pues el estado se verá obligado a invertir más en educación gracias a tus demandas.


La realidad es muy otra pues es grande nuestra experiencia de que es la competencia, y la innovación que conlleva, la que realmente mejora cualquier ámbito. En otro artículo en el que Tooley discute con Harry Brickhouse, enemigo de la privatización en educación, Tooley acude a la comparación entre la educación y otros servicios más comunes y más tradicionalmente liberados como el de la distribución de alimentos. La competencia en la distribución de alimentos ha mejorado claramente la calidad de este servicio por la competencia que, además, ha permitido la creación de grandes cadenas de supermercados. Tooley se imagina un mercado igual de la educación en el que existan grandes "marcas" educativas sin que eso signifique la desaparición de otras más pequeñas. Quizás algún día empresas como Google u otras decidan incarle el diente al mercado educativo a través de la organización de buscadores que puedan seleccionar la información no sólo según la materia sino también según la edad de los sujetos que puedan aprovechar los contenidos, quizás se decidan a mirar al mercado creciente del homeschooling, quizás entonces, y sueño despierto, las tradicionales editoriales de libros de texto empiecen a dejar de vivir de un cuento cuasimonopolista y, si lo pensáis, un tanto absurdo pues el conocimiento fácilmente disponible en la actualidad es altísimo. Creo que Tooley tiene razón y la mejora de la educación vendrá por la competencia y la creación de grandes empresas y no por las legislaciones vountaristas. Mientras tanto tendremos que soportar que políticos armados con nuevas escobas pretendan darnos absurdas lecciones de magia creativa.

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