sábado, abril 28, 2007

Educar y legislar

Sólo se que no se nada. Todo el mundo conoce la famosa frase de Sócrates y todos, o muchos, dicen, o decimos, comprenderla pero, ¿la comprendemos? Cuando gente "experta" en educación se reúne para tratar temas que tienen que ver con la actual situación educativa suelen salir a relucir temas de política y legislación. Los cambios en la ley y la regulación aparecen como posibilidades ideales, acciones que deben tomarse ¿lo son?

Cuentan que en una ocasión el ministro de economía austriaco acudió a Von Mises en busca de consejo para salir de una grave crisis. Este citó una noche al ministro en la fábrica de moneda. Cuando el ministro llegó sólo recibió un consejo. Si quiere salir de la crisis pare estas máquinas. En economía se sabe desde hace siglos que el aumento artificial de la masa monetaria nunca puede ser la solución a una crisis sino su agravamiento pues la consecuencia inmediata es la inflación. Sin embargo, no es raro que el responsable político se vea tentado por la rápida solución de darle a la máquina pues aparentemente es una solución fácil. Si somos más pobres, parecen decir, hagamos más dinero, imprimamos más papel.

En educación seguimos pensando en las soluciones fáciles. Pensamos que dándole a la ley, como dándole a la máquina de hacer billetes, podremos solucionar nuestros problemas. La realidad es que no funciona. ¿Sería mucho pedir dejar el BOE a un lado, olvidarse de legislar? Dos propuestas lanzadas al viento con la libertad de quien no es ministro, para que no se diga que sólo hacemos crítica destructiva del sistema. En diciembre de este pasado 2006 el gobierno publicó los decretos de mínimos. Esos decretos regulan un porcentaje cercano al 50% de las asignaturas en espera de que la Comunidades Autónomas pongan su huevos. ¿Podrían las Comunidades Autónomas renunciar a su parte de regulación y dejar libertad a los centros en la gestión de ese porcentaje? ¿Podrían hacerlo al menos en algunas asignaturas como educación para la ciudadanía? ¿Qué pasaría? Lo más probable es que no pasase nada y el hueco lo llenasen las editoriales de libros de texto. Quizás comenzase una pequeña diferencia entre proyectos de centro con el consiguiente aumento en la diversidad de la oferta. En cualquier caso es seguro que el "experimento" no daría lugar a nada peor de lo que ahora existe. Sólo preveo un problema. Este problema es el deseo de los propios centros de ser regulados por la autoridad, -sobre todo, y lamento mucho tener que decirlo, de los centros públicos-, pues la regulación evita problemas. Tener iniciativa y ser creativo es costoso y nos abre a una suerte de nuevos problemas. Tenemos ejemplos cercanos de que esto es así. Cuando el gobierno actual, en una decisión a mi entender bastante sensata, traspasó a los centros la posibilidad y responsabilidad de ofertar alternativa a la clase de religión muchos centros pidieron a las Comunidades Autónomas que por favor les dijeran lo que debían hacer.

La segunda sugerencia es más radical y por lo tanto tampoco podrá ser atendida. Deberíamos conseguir un pacto para evitar la sustitución de leyes educativas. No debe leerse esta propuesta como la búsqueda del consenso o el inmovilismo. Primero, porque el consenso está mitificado. Un absurdo no deja de ser tal por el hecho de ser fruto de un consenso. Y segundo, porque hay muchas cosas que cambiar. Cuando propongo un pacto para evitar la sustitución de leyes o aspectos de leyes, reglamentos y demás, no estoy proponiendo un pacto que evite "derogar" leyes, partes de la ley o reglamentos concretos, sólo pido que no se sustituya lo que se deroga. Invito al lector un poco aturdido por la una propuesta que suena a locura a que piense un poco más y se de cuenta del significado de lo que propongo. Simplemente pido desregulación en los aspectos que se han demostrado erróneos y dejar que sea ahora el mercado y no el estado el que proponga alternativas. Como en el caso anterior las cosas inicialmente no cambiarían mucho, quizás nada, pero poco a poco se irían abriendo puertas. En cualquier caso, un poco de humildad intelectual y, por favor, paren las máquinas, paren el BOE.

3 comentarios:

Fernando dijo...

Felicito al autor de estas propuestas: son lúcidas, divertidas y revolucionarias. Y es verdad, creo que no pasaría nada de nada.

Anónimo dijo...

amazing stuff thanx :)

rH3uYcBX

Anónimo dijo...

my God, i thought you were going to chip in with some decisive insght at the end there, not leave it with ‘we leave it to you to decide’.