viernes, abril 06, 2007

Liberalismo, "ethos" y planificación

Resulta sorprendente lo difícil que a los humanos nos resulta planificar incluso las cosas más simples. Unas vacaciones, una pequeña salida a otra ciudad para descansar y unos pocos proyectos que realizar quedan tocados con el simple olvido de un libro. Sin embargo, todos tenemos experiencias, más o menos importantes o más o menos triviales, de que los beneficios de nuestros errores pueden mejorar muchas veces lo que inicialmente habíamos previsto.

Tenía pensado pasar en Ciudad Rodrigo unos pocos días, para cambiar de aires, durante la primera mitad de la Semana Santa, aprovechar para descansar y también para leer un interesante libro sobre teoría de la educación que se acaba de publicar recientemente, pero...., se me olvidó.

Sin embargo, como todo tiene sus ventajas, encontré un libro sobre la teoría monetaria de la escuela de Salamanca durante la visita a una librería de esa misma ciudad que realicé con el fin de resarcirme de mi imperdonable descuido, -debo confesar que también olvidé el libro de mi mujer-. El libro escrito por Majorie Grice-Hutchinson, discípula de Hayek, en 1952 y ahora reeditado con un extenso estudio introductorio, se titula: "La escuela de Salamanca. Una interpretación de la teoría monetaria española 1544-1606". Editado por Caja España, encuadernado en pasta dura y adquirido por sólo 10 euros. Un pequeño regalo.

Pero, ¿por que leer ahora cosas sobre economía, sin ser economista, escritas por antiguos teólogos de la escuela de Salamanca, que tampoco eran economistas, allá por el siglo XVI? Los autores de la escuela austriaca, creadores del liberalismo económico moderno, o "neoliberalismo" como prefieren decir sus detractores, habían situado en esa escuela los orígenes de muchas de las teorías que están en el fundamento del liberalismo económico, así que me interesaba leer algo de ellos pues creo que no es casual que personas preocupadas por la teología, el derecho de gentes y la búsqueda del bien común tocasen con cierta profundidad asuntos sobre el mercado, el dinero, el precio justo de las cosas, la usura, la inflación, la pobreza y hasta la libertad de movimientos de personas y capitales. Me llamó mucho la atención en relación a este último punto, lo cuento como curiosidad, el debate que mantuvieron Domingo de Soto y Juan de Robles acerca de como atajar el problema de la mendicidad que siguió a la terrible hambruna que arrasó España en 1540. Mientras Juan de Robles abogaba por el control estricto y centralizado de los movimientos de las personas pobres, Domingo de Soto argumentó en favor de del derecho de los éstos a la libertad personal y de acción ¿os suena el debate?
El libro ha sido un descubrimiento pues efectivamente me ha demostrado que no es en absoluto casual que algunos rudimentos del liberalismo naciesen en un determinado contexto histórico, bajo una determinada concepción de la persona humana y bajo la ética cristiana.

Si alguien quiere un breve resumen de las aportaciones de la escuela de Salamanca a la economía he encontrado este interesante artículo dedicado a exponer los principios básicos del liberalismo. Está escrito por Jesús Huerta de Soto. El artículo merece la pena entero pero especialmente los aspectos dedicados a las aportaciones de esta escuela. Mucho mejor descritos de lo que yo pudiera hacerlo.

Se oyen a veces voces de algunos liberales deseosos de desembarazarse del cristianismo. Independientemente de que se posea fe, estoy seguro de que se equivocan pues el funcionamiento de un sistema, aquello que le otorga dinamismo y posibilidad, no puede ser ajeno a los fundamentos filosóficos que le han dado vida. Limitar la economía a unos simples procedimientos es desconocer que esta disciplina no es más que teoría de la acción humana y, por lo tanto, no resulta una disciplina ajena a la reflexión sobre lo que el ser humano cree ser en cada momento de la historia. En asuntos humanos los procedimentos no funcionan sin la formación en un ethos característico y los sistemas económicos y políticos no pueden implantarse si no se cuenta con la base cultural necesaria para que crezcan. Sin una solida creencia en el valor intrínseco la dignidad personal y el valor absoluto de la vida humana, -desde sus comienzos hasta su fin- no hay liberalismo posible.

No hay comentarios: