miércoles, mayo 23, 2007

Reflexiones a partir del curriculum vasco

Casi por azar encontré la página de la iniciativa ciudadana "basta ya". La página contiene una cantidad de información más que considerable catalogada en diferentes temas. Por ejemplo, los interesados por encontrar asuntos relacionados con los problemas educativos en el País Vasco pueden dirigir sus ratones a este interesante enlace, buscar el apartado dedicado a la educación y saciar su hambre.

Navegando por los enlaces de esta web - además del polémico, interesante y, como casi siempre maravillosamente escrito, artículo de Savater " casa tomada"- encontré en el apartado llamado archivo un dossier dedicado al asunto del "curriculum vasco". El dossier incluía un artículo y varios enlaces a los documentos oficiales. Uno de los problemas al que nos enfrentamos en la educación es que nunca caemos en la cuenta del significado real del aparato escolar, por eso nuestras reformas y análisis de los productos ligados al mismo son muchas veces errados pues nunca cuestionan ese significado esencial.

La escuela forma parte del aparato del estado y tiene como uno de sus fines, muchas veces no directamente explícitos, formar a los ciudadanos/súbditos del sistema estatal en el que esa escuela está inscrita y que ese estado dirige y planifica. Como no podría ser de otra manera, en el caso del País Vasco dicho curriculum pretende formar ciudadanos/súbditos vascos. Alguien podría argumentar lo siguiente: es cierto, la enseñanza escolar dirigida por el estado no puede sino formar a los ciudadanos como miembros de ese estado. Pero si el estado es un estado democrático la formación que impondrá será la apoyada en los valores y en los comportamientos de un estado democrático. Es cierto pero trataré de desmostar que en cualquiera de los casos es una labor de la que conviene tener alejado al aparato estatal bien por razones de costo beneficio bien por razones de supervivencia.

¿Qué es un estado democrático? Casi todos estaríamos de acuerdo en que lo que caracteriza de manera más fundamental a un estado democrático no es principalmente la posibilidad de meter un papel en una caja cada cuatro años sino un tipo de funcionamiento social en el que se respetan, ante todo, los derechos y libertades individuales y donde se permite la participación de todos los que respetan esos derechos en la vida pública. Sólo hay estado democrático, por lo tanto, si la sociedad civil es democrática. En un tipo de sociedad así la trasmisión de valores democráticos corre a cargo del conjunto de la sociedad pues es la vida de esa sociedad la que, con sus luces y sombras pues nadie es perfecto, manifiesta la esencia de la democracia. Dicho de otra manera si el estado es democrático es porque la vida civil es democrática.
En un caso así la intervención estatal es superflua pues la sociedad vive esos valores y los cuida, los experimenta además como asunto suyo e importante. Bien pudiese pasar que la sociedad no tuviese tales valores en la vida cívica de muchos de sus individuos, en ese caso por mucho que dejen meter papeles en una urna cada cuatro años, como sucede en el País Vasco, no podríamos estar hablando de sociedad democrática y entonces el estado tampoco transmitirá valores democráticos sino los propios de esa sociedad no realmente democrática con lo que se convertirá, como así pasa en con el citado curriculum, en un aparato ideológico reaccionario y sutilmente racista, un enemigo más, muy poderoso, con el que luchar para tratar de vivir en una sociedad libre.

En cualquier caso creo que deberíamos llegar al acuerdo de alejar del estado los asuntos de la transmisión de la moral social y ceñir el asunto a la sociedad civil, a nuestra concreta vida diaria. Con un acuerdo así saldríamos ganando bien porque nos ahorraríamos el dinero por una tarea que otros ya hacen, bien por que nos ahorraríamos enemigos.

Por cierto, la lectura crítica de este curriculum vasco nos ayudará a entender por qué algunos desprecian tanto la pedagogía. El documento marco está plagadito de tópicos pseudopedagógicos antiliberales y ligados al famoso asunto de la identidad colectiva.

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