martes, octubre 23, 2007

Educación y cambio climático. O cómo generar ideología a partir del robo.

"El adoctrinamiento es una inculcación irracional de creencias, porque obstaculiza la capacidad de autorreflexión y confrontación de ideas; prefiere hacer surgir la predisposición para aceptar los contenidos transmitidos con un sentimiento primitivo, basado más en la emocionalidad y en la autoridad que en la lógica, según la edad del receptor. Por este motivo, el adoctrinamiento infantiliza, al apoyarse en la afectividad y no en la argumentación justificativa de las afirmaciones hechas" (Adoctrinamiento. Termino del diccionario de Filosofía de la Educación. Madrid, Dykinson, 1997)

Un juez británico obliga al ministerio de educación británico a avisar de la parcialidad de algunas afirmaciones del famoso documental de Al Gore, "Una verdad incomoda". El ministerio distribuía la película en los colegios como medida de concienciación social. El juez se pronunció ante la denuncia de un padre en un colegio del condado de Kent.  La noticia  no supone una victoria absoluta del padre ya que éste pedía la paralización total de la distribución por considerarla propaganda para el lavado de cerebro.

En España, el Ministerio de Medio Ambiente comprará, con finalidad educativa, 30.000 copias de la película de Al Gore "una verdad incomoda" para distribuir entre las Comunidadas Autónomas que lo soliciten. El presupuesto total de la operación son 580.000 euros, cada copia sale a 19 euros.

Este mes con National Geographic regalan un ejemplar del "oscarizado" documental al precio conjunto (revista y DVD) de 6,95 euros. Eso si que es una verdad incomoda. Lo del ecologismo se está convirtiendo en algo más que siniestro.

viernes, octubre 12, 2007

Perplejidad e ignorancia

En educación, y en muchos otros aspectos de la vida, no es fácil interpretar correctamente todo lo que pasa hoy, asunto imprescindible para encontrar buenas soluciones. Junto con artículos y comentarios relativos al famoso velo, ya tratado aquí y que todavía colea, estos días también han goteado, trágica y rutinariamente, problemas relacionados con la violencia en las aulas, como la agresión a un profesor en un centro de Málaga, o algunos casos de acoso escolar de los que suelen escucharse periódicamente en los medios. Por supuesto, no han faltado las consabidas referencias al mundo que podemos englobar en el entorno de educación para la ciudadanía, todo un clásico ya en las secciones periodísticas dedicadas a la educación. Tanta murga con la ciudadanía puede llevar a algún mal pensado a creer que se trata de una diversificación de mercado ante el panorama de un negocio a la baja. Como enseñar no parece que a nuestra escuela se le haya dado muy bien, ha decidido probar con la moralina, a ver si se le da mejor. Yo mismo he experimentado en mis carnes ese afán moralizante. El ayuntamiento de Alcorcón ha repartido "gratuitamente" en todos los colegios públicos, (sí, sí, ya se que la culpa es mía) un completísimo material didáctico para favorecer, dicen, la igualdad de oportunidades. Básicamente una basura envuelta en celofán ad hoc para no parecer tal en nuestra sociedad. Así, me he enterado que no debo educar a mis hijos e hija de manera diferente, ni consentir que tengan juguetes diferenciados sexualmente. A ver como me las arreglo para convencer a Pablo de que los juguetes que cree de su hermana son también para él y que deberá cambiar su barco pirata por la Bratz. Supongo que me montará un pollo pero todo sea por obedecer al ayuntamiento como buen ciudadano. No lo voy a tener fácil pues el lúdico y nunca adoctrinante material tiene en su primeras páginas una ficha con diferentes juguetes y una sencilla pregunta ¿cuáles son de niño y cuáles de niña? El tío clavó los prejuicios más rancios y se asignó la pelota para él y la muñeca para su hermana. Además, en una labor de espionaje he observado que sus agrupamientos en el patio son puramente sexistas. Alguien debe haber tejido una confabulación intolerable pues los niños van con los niños y las niñas con las niñas. Aconsejaré al ayuntamiento que envíe policía al patio para evitar que niños de cuatro años frustren los planes de los ideólogos de género.
En fin, confieso con sinceridad y para mi propia decepción, que no tengo soluciones globales para atajar esos y otros problemas como el fracaso escolar, la integración, o cualquier otro que cada uno pueda imaginarse. Actualmente abundan voces a favor de la solución Sarkozy, que aunque es en origen conservadora podría considerarse transversal pues engloba a muchos pensadores de la izquierda clásica francesa e incluso a algún español. No me suena mal su mensaje educativo, recuperación de la disciplina, el valor de la cultura, el respeto, etc. Creo que es una solución que tendría éxito en una situación de libre mercado educativo pues es un mensaje que sería ampliamente comprado, pero para mi desesperación se trata de una solución que no quiere, al menos en Francia, ser testada en libertad pues aparece como la imposición del actual gurú de moda en el país Galo, su nuevo salva patrias. Sinceramente, no veo a Sarkozy liberalizando el vetusto sistema francés hipercentralizado y ultraestatalista. Si fuese tan liberal como dicen no debería tener miedo a que su propuesta educativa fuese testada junto con otras miles de posibilidades, en caso de éxito sobrevivirá y se impondrá sola, como lo han hecho los airbags o el abs, si no, el mercado la depura y punto, como ha pasado sin mayores traumas con el encaje de bolillos, los herreros o los ordenadores Atari.
Afortunadamente, siempre nos quedaran los británicos para imaginar soluciones mejores y más libres.

domingo, octubre 07, 2007

El asunto del velo

Muchos debates educativos tienen un comportamiento cíclico. Aparecen, están unos días entre nosotros, y se sumergen para aparecer meses o años más tarde. El caso del velo en las escuelas podría ser un prototipo de ese tipo de debates. Hace pocos días los periódicos, (por ejemplo,  aquí, aquí, aquí y aquí), nos presentaban, vuelta a la actualidad, una polémica en torno a la famosa prendan en un centro de Gerona.
¿Debe permitirse el velo en las aulas o no? Como esto es un blog no podré escudarme diciendo aquello de es un tema complejo, habrá que ver, depende, en según que contextos, etc. Atendiendo a la brevedad que se exige en este medio de expresión diré sí por los siguientes motivos que expondré de la manera más escueta posible.
1- El velo es una adorno extra genético, pertenece al orden de la cultura no al de la biología. Los chicos y chicas llevan de esos "adornos culturales" en abundancia, piercings, pantalones bajísimos que dejan ver la marca de los calzones, crestas, tintes varios, etc. Si esos se pueden llevar  ¿por qué no se puede llevar velo?
2- El velo puede significar cosas repulsivas para mucha gente pero los símbolos no se establecen de una vez y para siempre sino que están sometidos a continuas reinterpretaciones. Por ejemplo, ¿podemos concluir que Bisbal es un un hombre devoto por llevar un rosario colgado al cuello o en la muñeca? ¿Todos los que llevan crucifijos son cristianos convencidos? ¿Todos los que llevan camisetas de Che conocen su criminal historial y lo aprueban?
3- Es posible que para el padre el uso del velo signifique sumisión de la mujer al hombre pero será difícil que consiga trasmitir ese significado a una niña que se educará con otras niñas que tendrá unas expectativas sobre su vida y su identidad que muy posiblemente serán diferentes a las de su padre y su madre. Apuesto a que el significado del velo para la niña de Gerona no es ya el mismo que el tiene para una niña educada en Teherán. Los símbolos no son inmutables. Ahora bien, si sacamos a la niña del cole y la educamos solo con sus padres tendremos altas probabilidades de reproducir el esquema de interpretación familiar.
4- Es cierto que Francia ha resuelto el asunto prohibiendo los símbolos religiosos en la escuela, sin embargo no veo que esto sea un argumento para prohibirlo aquí también. Aunque a algunos les cueste creerlo, a mi no desde luego, los franceses pueden equivocarse en sus decisiones. Prohibir los símbolos religiosos en la escuela es una estupidez y una manera de cerrar los ojos a la realidad de la religión, que es una parte importante para la vida de mucha gente. Suprimir los símbolos religiosos de la escuela pública no es más que un cínico intento por crear un espacio presuntamente puro de personas supuestamente más razonables por no estar "contaminadas" de religión. Como si así la escuela se pudiese transformar en un lugar donde pasean filósofos, laicos por supuesto, de 9 de la mañana a 4 de la tarde. A mi ya sólo esa pretensión me pone los pelos de punta, debe ser que no me entusiasma Voltaire.
5- Admitiría la prohibición del velo en un sistema de libre elección en el que un centro tuviese entre sus normas el uso de una determinada vestimenta, un uniforme. Si quieres lo tomas y si no puedes ir a otros.
Terminaré con una frase de San agustín que me parece luminosa para éste y para otros problemas: "en lo fundamental unidad, en lo dudoso libertad, en todo caridad". El asunto del velo pertenece claramente a lo dudoso, por eso lo discutimos.

lunes, octubre 01, 2007

Cuando la realidad supera a la ficción. Lección 1 de educación para la ciudadanía.

A veces, al escribir, uno teme pasarse de la raya al realizar una crítica. Utilizar una cita que hace del sistema público de educación un instrumento del diablo es una de esas veces en las que uno cree que puede haber cometido un exceso. Sin embargo, la realidad muestra que es difícil cometer excesos en la crítica a lo que está pasando con la educación en nuestros días. Acabo de enterarme de una ocurrencia que deja los ejemplos literarios a la altura del betún pues aunque el diablo de Lewis había urdido un drástico plan para acabar con el valor de la educación aún no había caído en la posibilidad de pagar a los estudiantes, hasta 600 euros, por permanecer en el sistema calentando sillas. No voy a perder el tiempo criticando la medida desde el punto de vista educativo o económico, sería demasiado trabajo para escaso resultado y tampoco es cuestión de trabajar los axiomas. Me limitaré a pensar en un hipotético caso de casi segura existencia. Imaginemos a un padre de familia que tras una duro mes de trabajo consigue llevar a casa 1200 euros, trata de educar a su hijo en ese valor tan "fascista" del esfuerzo y esa curiosa idea, que algunos hoy mantenemos, de que los recursos son limitados y debemos generarlos con trabajo y administrarlos con juicio. Pues bien, un buen día, y gracias a la ocurrencias de un político ávido por estar más tiempo en poder que el mismísimo dictador, llega el hijo de ese pobre hombre diciendo que a él le dan la mitad de lo que gana su padre por continuar en el instituto y mejorar las estadísticas, ¿esfuerzo?, ¿trabajo?, ¿recursos limitados?, ¿valor de la creatividad?, ¿riesgo?... Terminaré recomendando una lectura, que viene muy al caso. Es de un magnífico economista francés, Frederic Bastiat, y no tiene desperdicio, se titula "El Estado" (contraviniendo mis costumbres mantendré la mayúscula original). Ciertamente, el estado es la gran ficción a través de la cual todo el mundo se esfuerza en vivir a expensas de todo el mundo.