lunes, octubre 01, 2007

Cuando la realidad supera a la ficción. Lección 1 de educación para la ciudadanía.

A veces, al escribir, uno teme pasarse de la raya al realizar una crítica. Utilizar una cita que hace del sistema público de educación un instrumento del diablo es una de esas veces en las que uno cree que puede haber cometido un exceso. Sin embargo, la realidad muestra que es difícil cometer excesos en la crítica a lo que está pasando con la educación en nuestros días. Acabo de enterarme de una ocurrencia que deja los ejemplos literarios a la altura del betún pues aunque el diablo de Lewis había urdido un drástico plan para acabar con el valor de la educación aún no había caído en la posibilidad de pagar a los estudiantes, hasta 600 euros, por permanecer en el sistema calentando sillas. No voy a perder el tiempo criticando la medida desde el punto de vista educativo o económico, sería demasiado trabajo para escaso resultado y tampoco es cuestión de trabajar los axiomas. Me limitaré a pensar en un hipotético caso de casi segura existencia. Imaginemos a un padre de familia que tras una duro mes de trabajo consigue llevar a casa 1200 euros, trata de educar a su hijo en ese valor tan "fascista" del esfuerzo y esa curiosa idea, que algunos hoy mantenemos, de que los recursos son limitados y debemos generarlos con trabajo y administrarlos con juicio. Pues bien, un buen día, y gracias a la ocurrencias de un político ávido por estar más tiempo en poder que el mismísimo dictador, llega el hijo de ese pobre hombre diciendo que a él le dan la mitad de lo que gana su padre por continuar en el instituto y mejorar las estadísticas, ¿esfuerzo?, ¿trabajo?, ¿recursos limitados?, ¿valor de la creatividad?, ¿riesgo?... Terminaré recomendando una lectura, que viene muy al caso. Es de un magnífico economista francés, Frederic Bastiat, y no tiene desperdicio, se titula "El Estado" (contraviniendo mis costumbres mantendré la mayúscula original). Ciertamente, el estado es la gran ficción a través de la cual todo el mundo se esfuerza en vivir a expensas de todo el mundo.

3 comentarios:

césar dijo...

Una vez más, cuando se tocan temas en los que la sociedad está medianamente sensibilizada, ya puede proponerse cualquier gilipollez que por lo menos, eco y repercusión mediática tendrá.

Está de moda que las cosas que preocupan propicien injusticias varias, siempre a través de esa cosa tan bonita llamada discriminación positiva.

Ayudar injustamente a alguien al intentar reparar (muchas veces) un mal menor está muy bien visto, claro que sí.

Belén dijo...

600 euros por seguir en el instituto y 1500 por tener un hijo, esto si que es un gobierno considerado... xD
A mí me habría encantado que me dieran 600 euros por seguir en el instituto, pero sinceramente, creo que seguir en el instituto no supone ningún esfuerzo (más que nada porque es gratis y porque para recibir ese dinero no es necesario ser sobresaliente), sería más efectivo dar el dinero a través de becas, al menos para que los calienta-sillas no se lo gasten en seguir destrozando sus vidas.
Ahora que hablas de calentar sillas me viene a la cabeza la conversación que tuve el otro día con el director de mi ex-instituto. Yo fui a por el título de bachillerato y él estaba arreglando unos papeles para cambiar de instituto a un latin-king de 14 años que pegó una paliza a otro niño. Ahora irá a calentar la silla y a sus compañeros a otro sitio hasta que cumpla los 16 y fin del problema, verdad? Viva la LOGSE!

F. dijo...

David, hombre, no sufras, siempre nos quedará House en aquél capítulo memorable que pagaba a los pacientes de urgencias para que se fuesen de la consulta...y se iban jajaja