miércoles, noviembre 21, 2007

Cultura y resultados

Abundan en esta época y en el ámbito de la teoría de la educación los discursos sociologicistas o culturalistas que tratan de explicar el resultado de los individuos como fruto exclusivo de las condiciones en las que se encuentran. El otro día leía uno de esos discursos, era un discurso de un antropólogo de la educación, John Ogbu, muerto en el año 2003. Explica que el fracaso de los estudiantes negros en los Estados Unidos era el fruto de lo que él llamaba una discontinuidad secundaria, una discontinuidad cultural que no es como la que sufren todos los niños cuando dejan su casa y pasan a la escuela en edades cada vez más tempranas, todos los hemos visto llorar y patalear. La discontinuidad a la que se ven sometidas los negros es otra, es el producto de haber estado sometidos a una cultura opresora que les limita, les impide acceder en igualdad de condiciones a los bienes culturales y les inculca el rencor y el deseo de mantenerse ajenos a ese mundo imperialista. La lógica de ese tipo de discursos suena apabullante y la abundancia de traducciones a situaciones más cercanas a la nuestra es por todos conocida. Sin embargo, su papel es pésimo, pues, más allá de su verosimilitud y de su sonido revolucionario, realimentan el fracaso de personas que se llegan a creer en el asunto a pies juntillas y piensan que su destino está sellado.
Afortunadamente las cosas son siempre más complicadas pues el hombre es, por mucho que nos empeñemos en negarlo, un ser libre. En el mismo lugar, los Estados Unidos, otro tipo de minorías, los asiáticos, también en situaciones difíciles, con historias complicadas, logran obtener mejores resultados que los estudiantes blancos. ¿Cuestión cultural? Sin duda la cultura influye pero el mensaje de que las cosas dependen de ti, de tu trabajo y no de la historia, los antepasados o el terreno de juego resulta, sin duda, mucho más valioso paras generaciones futuras tal y cómo repite sin cesar Thomas Sowell, un maravilloso economista liberal, negro y con una dificil vida a sus espaldas. Vale ya de victimismos varios. Si queremos cambiar la educación más nos vale con empezar a cambiar la mentalidad de los que educan y de los que se educan.

viernes, noviembre 09, 2007

Homeschooling en España ¿Delito?

Estos días hemos sabido de dos noticias de interés para los preocupados en asuntos educativos. Como en el chiste, una era buena y la otra mala. La mala era que unos padres del País Vasco han sido denunciados por la inspección educativa por haber retirado a sus hijos de la escuela en la edad obligatoria. El motivo era la absurda situación a la que las circunstancias les habían conducido. Con cuatro hijos tenían que llevarlos a dos centros diferentes con el consiguiente trastorno. La inspección no les había facilitado la posibilidad de llevar a todos a un sólo centro por falta de plazas en el que ellos querían y al que iban dos de los niños. Ante esa situación los padres optaron por dejar de escolarizar a dos de ellos y educarlos en casa. Como la experiencia salió bien optaron por seguir el mismo camino y educar a los cuatro en casa. Los sacaron del colegio y los matricularon en una escuela a distancia de California. Al burócrata de turno la cosa debió parecerle igual que dejar a los niños deambulando por las calles y comenzó el procedimiento de acusación por absentismo escolar. Es importante, que para poder formarse una idea adecuada del caso, sepa el lector que el procedimiento habitual en los casos de absentismo escolar suele terminar en que el estado paga un subsidio a los padres a cambio de que sean buenos y lleven a los niños al cole. Eso puede tener sentido en familias marginales pero no era el caso.
Nuestra ley tiene muy claro que una educación que no sea recibida en una institución con pupitres, encerados, servicios sucios, y gente aburrida en grandes habitaciones no es una educación válida para ser un buen esclavo del sistema, perdón quise decir ciudadano.
También he dicho que había una buena noticia. Es ésta. Unos padres del País Vasco han sido denunciados por la inspección educativa por haber retirado a sus hijos de la escuela en la edad obligatoria. El motivo era la absurda situación a la que las circunstancias les habían conducido. Con cuatro hijos tenían que llevarlos a dos centros diferentes con el consiguiente trastorno. La inspección no les había facilitado la posibilidad de llevar a todos a un sólo centro por falta de plazas en el que ellos querían y al que iban dos de los niños. Ante esa situación los padres optaron por dejar de escolarizar a dos de ellos y educarlos en casa. Como la experiencia salió bien optaron por seguir el mismo camino y educar a los cuatro en casa. Los sacaron del colegio y los matricularon en una escuela a distancia de California. ¿Por qué es buena noticia un atentado a la libertad y una concepción miserable de la educación? Existen en España más casos de homeschooling, o educación en casa, pero las inspecciones no suelen recurrir pues se dan entre un sector no precisamente marginal. Sacarlo a luz no es más que poner al aire los trapos más sucios del sistema y algunas de sus grandes estupideces, por eso cuando alguna vez nos encontramos con funcionarios "celosos" eso es muy bueno. Es posible que así, algún día, lleguemos a tener sentencias sensatas que colaboren a romper una situación injusta y cuasitotalitaria.
Para terminar, a 20 kilómetros de donde viven esos padres, en un bárbaro país llamado Francia, la educación en casa está permitida y es completamente legal.