Cultura y resultados
Abundan en esta época y en el ámbito de la teoría de la educación los discursos sociologicistas o culturalistas que tratan de explicar el resultado de los individuos como fruto exclusivo de las condiciones en las que se encuentran. El otro día leía uno de esos discursos, era un discurso de un antropólogo de la educación, John Ogbu, muerto en el año 2003. Explica que el fracaso de los estudiantes negros en los Estados Unidos era el fruto de lo que él llamaba una discontinuidad secundaria, una discontinuidad cultural que no es como la que sufren todos los niños cuando dejan su casa y pasan a la escuela en edades cada vez más tempranas, todos los hemos visto llorar y patalear. La discontinuidad a la que se ven sometidas los negros es otra, es el producto de haber estado sometidos a una cultura opresora que les limita, les impide acceder en igualdad de condiciones a los bienes culturales y les inculca el rencor y el deseo de mantenerse ajenos a ese mundo imperialista. La lógica de ese tipo de discursos suena apabullante y la abundancia de traducciones a situaciones más cercanas a la nuestra es por todos conocida. Sin embargo, su papel es pésimo, pues, más allá de su verosimilitud y de su sonido revolucionario, realimentan el fracaso de personas que se llegan a creer en el asunto a pies juntillas y piensan que su destino está sellado.
Afortunadamente las cosas son siempre más complicadas pues el hombre es, por mucho que nos empeñemos en negarlo, un ser libre. En el mismo lugar, los Estados Unidos, otro tipo de minorías, los asiáticos, también en situaciones difíciles, con historias complicadas, logran obtener mejores resultados que los estudiantes blancos. ¿Cuestión cultural? Sin duda la cultura influye pero el mensaje de que las cosas dependen de ti, de tu trabajo y no de la historia, los antepasados o el terreno de juego resulta, sin duda, mucho más valioso paras generaciones futuras tal y cómo repite sin cesar Thomas Sowell, un maravilloso economista liberal, negro y con una dificil vida a sus espaldas. Vale ya de victimismos varios. Si queremos cambiar la educación más nos vale con empezar a cambiar la mentalidad de los que educan y de los que se educan.
Afortunadamente las cosas son siempre más complicadas pues el hombre es, por mucho que nos empeñemos en negarlo, un ser libre. En el mismo lugar, los Estados Unidos, otro tipo de minorías, los asiáticos, también en situaciones difíciles, con historias complicadas, logran obtener mejores resultados que los estudiantes blancos. ¿Cuestión cultural? Sin duda la cultura influye pero el mensaje de que las cosas dependen de ti, de tu trabajo y no de la historia, los antepasados o el terreno de juego resulta, sin duda, mucho más valioso paras generaciones futuras tal y cómo repite sin cesar Thomas Sowell, un maravilloso economista liberal, negro y con una dificil vida a sus espaldas. Vale ya de victimismos varios. Si queremos cambiar la educación más nos vale con empezar a cambiar la mentalidad de los que educan y de los que se educan.

