El control de la oferta y los monopolios educativos.
Leo en el país una nueva versión de viejos, viejísimos argumentos para limitar la libertad de elección de centros. En este caso el tema se aborda desde la óptica de la inclusión de los inmigrantes para evitar la creación de guetos en escuelas públicas. Las respuestas son también las típicas y se basan en la desconfianza hacia la elección y la necesaria sumisión de la misma frente a valores presuntamente superiores como la inclusión. Me parece significativa, en este sentido, la reflexión del representante de USTEC-STEs "Existe una doble red y se ha santificado el derecho de elección de los padres, lo que ha provocado una gran fractura social. Hay centros que seleccionan porque cobran cuotas o tienen un ideario religioso, y eso dificulta el acceso de quien no puede pagar o de quien es de otra religión. En la pública se concentra la clase media, media-baja y los inmigrantes. Si nos planteamos redistribuir, habrá que hacerlo con todo el alumnado, no sólo con los inmigrantes; si a unos los reparten y otros eligen, estamos ante una discriminación flagrante. Se trata hacer escuelas heterogéneas, que son las que funcionan mejor y aumentan la calidad. Como en Finlandia". ¡Qué cándido parece a veces el totalitarismo cuando hablamos de educación! La propuesta es claramente distribuir entre todos los centros desde la mirada benefactora de una entidad central, comisión de escolarización, al ganado educable. Esta unidad central es buena, no egoísta como los padres, y por supuesto actúa buscando el bien social. Propongo un ejercicio mental. Imaginemos este modo de razonar aplicado a otro ámbito, por ejemplo las vacaciones. En este caso el argumento podría sonar más o menos así, "Existe una doble red -o la playa o el pueblo- se ha santificado el derecho de la gente a elegir donde quiere pasar sus vacaciones -(por supuesto, elegir entre playa o el pueblo es toda la elección a la que tienen derecho)-, lo que ha provocado una gran fractura social. Hay hoteles que se seleccionan porque están en las playas, cobran cuotas o son nudistas. En los pueblos se concentra la clase media, media-baja, y los inmigrantes. Si nos planteamos redistribuir, habrá que hacerlo con todo el mundo, no sólo con los inmigrantes; si a unos los reparten y otros eligen, estamos ante una discriminación flagrante. Se trata de tener vacaciones heterogéneas, que son las más divertidas y aumentan el descanso como en Cuba". Creo que soy injusto en esto último pues ni en Cuba son capaces de tratar a los individuos como a ganado al que haya que estabular en sus vacaciones.
Es obvio, al menos para mi, que a nadie en su sano juicio, ni siquiera aunque fuese político, se le pasaría por la imaginación que pudiésemos distribuir las vacaciones de la gente de esta manera porque todos asumimos como normal que el estado no tiene que decirme cómo y dónde pasar mis vacaciones ¿qué ha pasado para que en educación no pensemos así y cualquier excusa suene válida para limitar la libertad de elección y justificar la estabulación humana? Creo que el problema de los guetos es básicamente un problema de falta de oferta provocado por el control de la competencia y de la financiación que el gobierno ejerce sobre la educación escolar. El estado jamás cerrará un centro público por ineficaz, controlará la oferta para que ningún centro público se quede sin clientes forzosos. Si se permitiese la expansión libre de la oferta y el cierre de los centros no demandados muchos de los problemas de guetos desaparecerían. Si además se adoptase una política de cheque escolar y se creasen cheques mejor dotados para el alumnado más complicado y si, por último, se pagase a los docentes en función de su desempeño quizás las cosas cambiasen. Mientras ese momento llega tendremos que escuchar argumentos que en el resto de las facetas de la vida consideraríamos totalitarios porque lo son.
Es obvio, al menos para mi, que a nadie en su sano juicio, ni siquiera aunque fuese político, se le pasaría por la imaginación que pudiésemos distribuir las vacaciones de la gente de esta manera porque todos asumimos como normal que el estado no tiene que decirme cómo y dónde pasar mis vacaciones ¿qué ha pasado para que en educación no pensemos así y cualquier excusa suene válida para limitar la libertad de elección y justificar la estabulación humana? Creo que el problema de los guetos es básicamente un problema de falta de oferta provocado por el control de la competencia y de la financiación que el gobierno ejerce sobre la educación escolar. El estado jamás cerrará un centro público por ineficaz, controlará la oferta para que ningún centro público se quede sin clientes forzosos. Si se permitiese la expansión libre de la oferta y el cierre de los centros no demandados muchos de los problemas de guetos desaparecerían. Si además se adoptase una política de cheque escolar y se creasen cheques mejor dotados para el alumnado más complicado y si, por último, se pagase a los docentes en función de su desempeño quizás las cosas cambiasen. Mientras ese momento llega tendremos que escuchar argumentos que en el resto de las facetas de la vida consideraríamos totalitarios porque lo son.

