sábado, mayo 03, 2008

A vueltas con Bolonia

Este próximo 8 de mayo se ha convocado en Madrid una manifestación para protestar por el famoso proceso de Bolonia y la creación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES para los amigos de los acrónimos). La finalidad última de esta reforma es crear las condiciones necesarias para posibilitar la movilidad profesional entre los titulados en cualquier universidad europea. Tengo mis dudas sobre la necesidad de este proceso pero si alguien quiere ver argumentos que desarrollan estas dudas le aconsejo que lea este artículo de Julio Carabaña.

Las protestas de los alumnos se agrupan en razones de lo más variopinto. Trataré de resumir algunas de ellas. Bolonia supone la supresión de algunas titulaciones. Las empresas se van a hacer con la universidad. Los Masters serán muy caros. Obligarán a los estudiantes a tener jornadas de 8 horas de estudio imposibilitando la compatibilidad entre estudio y trabajo.
Sería largo rebatir en profundidad todas estás críticas por lo que me dedicaré a profundizar en algunas de ellas. Me interesan básicamente las que se refieren al presunto control que las empresas tendrán de la universidad y las centradas en la carestía de los Masters.

Resulta ya un lugar común, que tiene mucho de pose moderna de tío guay y "crítico", manifestar un odio visceral frente a las empresas, esos entes que explotan a la “clase trabajadora” y que están inevitablemente regidas por intereses egoístas. Se ve que estudiar en universidades totalmente controladas por el estado nos sitúa en un plano moral muy superior pues el estado, y los que circunstancialmente mandan en él, nunca tienen esos intereses espurios sino que sólo les mueve la conquista del bien puro y para todos ¿?

En fin, deberemos volver a explicar que la universidad cuesta dinero, que los presupuestos no son infinitos, que el estado no crea dinero sino que lo extrae coactivamente de los sectores productivos y del bolsillo de los ciudadanos, y que para mucha gente no resulta un crimen obligar a las universidades a gastarse la pasta en algo que los que pagan consideren valioso. ¿Es malo meter a las empresas en la universidad? No, lo que me extraña es que se dejen. Una vez que se dejan ¿alguien puede extrañarse de que quieran algo a cambio? ¿Quizás que la formación tenga algo que ver con lo que necesitan?

Los que están en contra de la presencia de las empresas en la universidad dirán que la universidad es el “templo” del saber por el saber y no debe configurarse por criterios de estricta utilidad empresarial. Esperemos que eso no quiera decir que lo que la universidad hace "deba" ser inútil. Esa concepción de la universidad medieval está muy bien, el problema es que la gente en el siglo XXI acude a este espacio en busca de un título que les habilite profesionalmente. La propia institución lo sabe y por eso muchos de los estudios que se ofrecen son puramente técnicos.

Para estudiar y buscar el saber no hace falta ir a esta universidad actual (sin reformar) donde muy probablemente la mayoría de docentes y estudiantes te confunda y desanime. Con una pequeña guía y una buena biblioteca te será suficiente si dispones de paciencia, determinación y disciplina.

No es el saber por el saber lo que defienden los estudiantes que quieren que las empresas se mantengan lejos. En el mejor de los casos sólo están defendiendo ideología anticapitalista y en el peor están siendo manipulados por muchos profesores que quieren prorrogar una adolescencia sin responsabilidades un par de décadas más.

Vayamos con el tema del precio de los nuevos Masters. Supongamos que los precios se mueven entre los 1500 y los 2500 euros al año (los Masters generalmente serán de uno o dos años). ¿Es mucho? Al que así lo piense y estudie en la universidad le invito a que sinceramente haga un cálculo del dinero que se gasta al año en ocio (verano y demás vacaciones incluidas) y luego piense porque no debe hacer un esfuerzo económico similar por su educación. Después de este simple ejercicio le recomiendo que se lea este artículo y este otro del genial Thomas Sowell.
Como fruto podrido de un extraño proceso mental, que además suponemos normal, hemos llegado a pensar que es injusto que tengamos que hacer un esfuerzo presupuestario mayor por nuestra educación que por nuestro ocio ¿No deberíamos pensar que alguien nos ha engañado por habernos llevado a pensar así?

Para terminar debo decir que a mi tampoco me gusta Bolonia, creo que es una reforma prescindible ¿No es necesaria una reforma de la universidad? Casi diría que es necesaria su demolición. Si se quiere hacer algo serio que se deje a los estudios sobrevivir en un mercado libre donde los estudiantes pagen por lo que reciben y donde las universidades compitan entre sí por captar a los mejores y a los verdaderamente interesados (al tener que pagar muchos se lo pensarían y buscarían otros lugares para jugar al mus). Dejaríamos entrar el sistema de precio libre en la universidad con lo que eso significa de información sobre el valor de nuestro trabajo y el orden real que ocupa la formación superior en la jerarquía de prioridades de nuestra sociedad.
Seguro que algunas facultades y a lo mejor algunos títulos no sobrevivirían, al menos no en tantas universidades. Pero la calidad sería mejor pues los peores profesores serían (o seríamos) depurados, las malas instituciones también podrían caer y la oferta se adecuaría a la demanda real y no a la presión de los lobby de turno o a la megalomanía del político de ocasión que quiere pasar a la posteridad de su pueblo como la reencarnación de Alfonso X el Sabio.