miércoles, junio 04, 2008

Educación para la ciudadanía y sectarismo

En el Grupo de Investigación al que pertenezco estamos adquiriendo todos los libros de texto de educación para la ciudadanía. Sin duda, joyas auténticas del pensamiento políticamente correcto. Una auténtica mina. Lo que contaré aquí forma parte de mis neuras y reflexiones y las ideas no son imputables al resto de miembros del grupo sino sólo a mi mismo.

El primer libro en el que me fijo es el elaborado por la “prestigiosa y neutral” (risas) Fundación CIVES. Viene prologado por Savater. El prologo está bien escrito. Leyéndolo encuentro el siguiente párrafo que me llama la atención por su claridad y contundencia y con el que no puedo estar más de acuerdo. Dice Don Fernando:

“El sectario quiere que los suyos salgan adelante a toda costa, aunque el conjunto del país sufra en su armonía o incluso corra peligro de desmoronarse. En su hemiplejía partidista valora las instituciones no en cuanto garantías de que todos puedan jugar limpiamente sino sólo en la medida que pueden ser utilizadas al servicio de su propia ideología: lo que no me sirve para ganar, debe ser desprestigiado e inutilizado”. (Savater, prólogo al libro de texto Educación para la ciudadanía y los derechos humanos (Extremadura) Editorial Pirámides, proyecto Cives).

Es una pena que el resto del libro no haga honor al prólogo y muestre un sectarismo evidente.

(Pinchar para ver más grande)


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No creo que los dos mapas conceptuales que el libro presenta requieran mucho comentario. Los muchachos alimentados con semejante pienso, cuando se lo traguen, tendrán difícil descubrir alguna bondad moral en la economía de mercado. También tendrán dificultades, aunque menos por mucho que se empeñen los moralistas del estado, en pensar que los impuestos no siempre son solidarios, equitativos ni justos tal y como pretende reflejar el cuadro. Puede que incluso, a pesar de los sucesivos almuerzos mentales a los que pretenden someterlos, lleguen a pensar al revés y vean en el estado a un gran generador de pobreza y al mercado como creador también de bienes comunes y no sólo individuales. Quizás la trasmisión sectaria no funcione ¡ojala!, pero no cabe duda de que algunos la intentan con fruición.

Hay que tener cuidado con lo que prologa.

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