viernes, julio 11, 2008

Una defensa moral del libre mercado para la educación.

Tengo el blog un poco abandonado aunque ha sido por una buena causa, una vez que ésta ha terminado escribiré mi última entrada del curso que es consecuencia de esa buena causa a la que aludí y que será inevitablemente larga .Voy primero con la explicación necesaria de la buena causa.

Este pasado mes de junio me tocó participar en la organización de un Congreso de Filosofía de la Educación. Preparamos este evento cada cuatro años. Este era el VI.

Como estaba en la organización me llegaban las distintas comunicaciones que los diferentes participantes enviaban. Unas cuantas de estas ponencias llamaron mi atención pues estaban destinadas a la crítica de la mercantilización de la educación o al supuesto ataque neoliberal que acecha los ámbitos educativos. Como saben quienes siguen este humilde rincón no suelo hacer ascos a un buen debate por lo que decidí dedicar mi intervención, aprovechando mis filias liberales y mis últimas lecturas, también a este asunto. Titulé la pedrada "Una defensa moral del libre mercado para la educación". La verdad es que pasé un buen rato debatiendo en la mesa que me tocó. El asunto provocó reflexiones en el público en el momento y dio para algo más pues a los pocos días recibí un correo de Sara, una antigua alumna, asistente al congreso, sensata, amiga del pensar y el conocer (filósofa dirían los griegos sin más requisitos), y cuyo contenido paso a reproducir parcialmente, (con permiso por supuesto). Después, trataré de elaborar una contestación medianamente coherente que dirigiré a la remitente del mensaje.

Me gustaría plantearte unas dudas/ opiniones surgidas a partir de la ponencia del congreso.

La explicación que das sobre el sistema educativo en conjunto me parece que tiene un fallo, y esto no es mío, lo dijo José María Puig, en cierto modo le restas importancia a la acción del profesorado, lo dejas simplemente legitimado por el estado y que se limita a seguir los postulados de las leyes (un poco esa función reproductora de las desigualdades sociales, y de todos los males sociales, incluidos los conflictos de los padres con los maestros/as y educadores.)

Lo que me parece alarmante es la confianza que depositas en el mercado como fuente reguladora de criterios educativos.

Los criterios de dinamicidad y flexibilidad para adaptarse a las circunstancias no son malos ni mucho menos, pero mi duda es si realmente el mercado ha demostrado ser tan dinámico y flexible como postulas. Prueba de ello es la contaminación ambiental que se viene conociendo desde hace mucho tiempo, y la nula capacidad de los empresarios de todo el mundo para encontrar una energía renovable que sustituya a la gasolina, a pesar de las crisis existentes. Probablemente no sea rentable. (Vale, tampoco los estados se han preocupado por eso y me parece igual de mal.)

En cierto modo, criticas el totalitarismo estatal para dejar la educación en un totalitarismo mercantilista. El mercado no está en manos de la nada, al igual que el estado está en manos de gente que tiene ambiciones (no siempre, de acuerdo, pero es un riesgo existente, la prueba la tenemos en las maravillosas escuelas infantiles privadas, que cuanto más ahorren en personal y servicios mejor y el servicio que ofrecen no puede dejar de ser, con perdón, una auténtica mierda por profesionales que seamos las educadoras del aula.)

Sí comparto una cosa y es la necesidad de una mayor oferta educativa y de que el sistema escolar funcione mejor de lo que está funcionando hasta ahora, y de que, si el funcionariado no fuera tan seguro y existieran los cargos vitalicios, algunos profesores se preocuparían más por hacer mejor las cosas.

A todo esto, ¿Existen sistemas educativos en otros países que permitan mayor libertad de elección y a la vez tengan un sistema público?

Y una pregunta difícil de contestar que me surge, es ¿No hay cierta relación entre la ausencia de participación social y el totalitarismo educativo del estado? ¿No sería difícil que sucediera esto si nuestra sociedad tuviera más cauces democráticos? De la otra manera la cosa se queda o en el estado o en el mercado.

Estimada Sara.
En primer lugar gracias por tus observaciones. No soy ajeno a muchas de las dudas que manifiestas y no abogo por la desaparición de cualquier tipo de intervención del estado en educación. Sin embargo, no creo que esté en peligro el papel del estado en la educación y a veces sí me parece que está en peligro el papel del mercado (al menos de un mercado libre) en la misma. Paso a comentarte algunas ideas concretas que he pensado al leer tu correo. Me centraré, sobre todo, en el asunto colateral de la educación infantil al que aludes como ejemplo.
1- Dices que subestimo el papel de los profesores. Es cierto que la crítica cuando es tan total parece subestimar la capacidad de los buenos profesores. No obstante, te diré que creo que hay buenos profesores en cualquier sistema. Yo he tenido algunos que, desde luego, eran y son excepcionales. También creo que en el sistema más totalitario pueden surgir buenos profesores precisamente por la capacidad creativa (empresarial, dirían los economistas austriacos) del ser humano. Sin embargo, también creo que los sistemas pueden incentivar y ayudar o desincentivar y molestar. Precisamente cuando preguntas ¿No hay cierta relación entre la ausencia de participación social y el totalitarismo educativo del estado? de alguna manera te das cuenta de que quizás cuando el estado nos da gratis la educación está favoreciendo que no participemos en ella y no porque sólo tenga valor lo que cuesta sino porque aprendemos que hay cosas sobre las que no debemos esforzarnos ya que otro se encarga de proveerlo y queda relegado del horizonte de nuestras preocupaciones que son muchas.

2- Dices que muestro una confianza alarmante en el mercado. Puede parecer así por que la contrapongo a la que deposito en las instituciones estatales. No obstante, soy consciente, como casi todos los economistas liberales y sensatos que he leído, que el mercado es limitado no omnipotente, de la misma forma que el ser humano es limitado y no un Dios. Los humanos no podremos resolver "nunca" todas nuestras necesidades deseos y expectativas. Sin embargo, nadie me podrá disuadir de la idea de que muchos saben más que pocos y en el mercado libre son muchos más que los que pueden participar que los que puedan hacerlo en la gestión estatal. Además entre los participantes dispersos del mercado se produce una coordinación espontánea, la famosa mano invisible de Adam Smith, muchísimo más eficaz que las burocráticamente impuestas. Esto me hace pensar que es más fácil encontrar buenas respuestas confiando en los mercados que en los gobiernos.

3- Dices que el mercado no genera buenas respuestas y recurres al asunto de lo ambiental, la contaminación, etc. Vuelvo a lo de antes, no soy un totalitario del mercado pero creo que el hombre no se ha preocupado del medio ambiente hasta que no ha conseguido un nivel de desarrollo suficiente el cual sólo ha logrado a través del libre mercado. Dicho de otra manera. La preocupación por el medio ambiente es una conquista del desarrollo. Son las sociedades más desarrolladas las que más reclaman aire y espacios limpios.
4- El mercado está en manos de gente que tiene ambiciones. Cierto. Crear una empresa es el fruto de una ambición. No puedo estar más de acuerdo pero tener ambición por crear algo no es necesariamente malo. Identificas tener ambición con explotar a trabajadores y ofrecer un producto malo y acudes al caso de la educación infantil. Sería muy largo de explicar lo que pasa con la educación infantil pero trataré de hacerlo analizando los procesos habituales de los mercados.

Un comportamiento normal en los mercados, no el único pero sí uno de ellos, es el siguiente. A) Primero hay un aumento de la demanda de un producto o servicio en corto espacio de tiempo. Es lo que ha pasado con la educación infantil y la incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral B) Normalmente este aumento rápido de la demanda provoca una subida de precios. ¿Por qué? porque los agentes dedicados a satisfacer ese servicio son los que son y cómo los potenciales clientes aumentan en un corto espacio de tiempo, pueden vender su producto o servicio a un precio más elevado ya que hay más gente dispuesta a pagarlo. La consecuencia es que con el mismo coste que antes de dispararse la demanda los dedicados a ese servicio o producto obtienen un beneficio superior. C) El precio y el beneficio que éste supone para el productor actúan como señal para otros capitales de potenciales inversores. El capital ve una posibilidad de negocio y acude (el movimiento de los capitales siempre se basa en la posibilidad de obtener beneficios). Consecuencia, hay más dinero para satisfacer esa demanda disparada. Este aumento del capital se traduce en un aumento de la oferta. D) Lo que suele pasar normalmente es que cuando ya ha acudido una masa suficiente de capital atraída por la posibilidad de obtener beneficios comienza la competencia entre todos los actores económicos por ese mercado que ya no dará beneficios tan altos pues el sistema de señales precio-beneficio ha equilibrado la oferta. Este equilibrio se traduce normalmente en dos cosas. Primero una bajada de los precios y segundo una mejora de la calidad del servicio o del producto que se ofrece. Ambos procesos son las principales maneras que tiene el mercado de buscar clientes que ya no son tan relativamente abundantes como cuando empezó el proceso pues ahora la oferta ha aumentado. Cuando un sistema es libre, ganar dinero es fácil al principio para el que descubre una oportunidad no explotada pero más difícil cuanta más gente trata de proveer el producto o servicio que se ha demostrado exitoso.

Dicho esto, deberíamos preguntarnos dos cosas ¿Ha funcionado así el mercado en la educación infantil? Si no ha sido así ¿por qué? Es un asunto difícil y que requeriría algunos estudios para no centrarnos en simples opiniones sin contrastar. Como ahora no tengo acceso a los estudios necesarios, ni siquiera se si existen, tendré que contentarme con especular sobre el particular. Voy a dar por supuesto que la enseñanza infantil privada es peor que la pública. También voy a dar por supuesto que la pública es más cara. El coste medio de un puesto en la pública es más caro que el coste medio (edificios e infraestructura incluidos) que el coste en la privada. Suponiendo que los profesionales y los edificios públicos de infantil reflejan lo que entendemos por educación de calidad esta situación refleja que no era suficientemente rentable hacer escuelas de esa calidad pues no había gente suficiente (demanda) dispuesta a pagar lo que costaba ese tipo de enseñanza, por eso no se hacen de manera privada muchas escuelas de ese nivel. Si esto es así, y me temo que lo es, creo que podemos achacarlo a la idea, denunciada muchas veces, de que no debemos hacer esfuerzos presupuestarios por la educación. Idea que, como ya he comentado en otras ocasiones, es un fruto, (¿no deseado?), del monopolio público de la enseñanza. En lugar de dejar que el mercado regule lo que la gente está dispuesta a pagar por un servicio, mediante la publicidad se encargue de tratar de persuadir a la gente de lo importante que es la educación en los primeros años, y la gente aprenda a valorar realmente el esfuerzo que esta supone, el estado, en su función pedagógica también habitual, decide erigirse en constructor de escuelas infantiles a las que dota bastante bien (tengo una debajo de casa que es una monada). No tiene que competir por el público pues la ofrece a precios imposibles de asumir por la iniciativa privada sin perder dinero. Como al estado no le importa perder dinero (que no es suyo), si con él hace propaganda de sus bondades ellos contentos (vale, vamos a suponer que hay políticos honestos que tienen buenas intenciones). De esta forma, la intervención estatal se cepilla el sistema social de señales (precio libre) del que antes hablé. Consecuencia, la educación infantil no es tan rentable como pueda parecer. Algunos ganarán, generalmente los que estaban hasta que llegó papá estado, pero la prueba de que no es tan buen negocio es clara, no acude tanto capital a la misma. Casi nadie, con dos dedos de frente se atreve a hacer una inversión suficiente, y no coyuntural, ante la inexistencia de mercado y la posibilidad de que de que el estado, competidor desleal, ofrezca lo mismo que tú prácticamente gratis al mes de terminar de construir tu escuelita infantil. A corto plazo nadie parece oponerse a la educación del estado, que lindas escuelas, que pocos niños, cuanto espacio. Sin embargo las intervenciones siempre tienen aspectos que no se ven, ¿Cuántos empleos caen por la presión impositiva? ¿Cuántos jóvenes dejan de contratarse en otros ámbitos? ¿Cuánto paro suponen indirectamente? ¿Qué escuelas dejan de hacerse? Además, el mensaje social de fondo, en mi opinión, es terrible, la educación es gratis, la educación no vale (dinero), no debo esforzarme por ella como me esfuerzo por el resto de cosas, pero, ¿a quien le importa?, algunos luego se extrañan del desprestigio social del profesorado y creen que no tiene nada que ver con esto.

Por último trataré de responder a tu penúltima pregunta. El sistema educativo que buscas es el holandés. Si quieres un estudio sobre el mismo empieza por el capítulo correspondiente de la tesis doctoral de Patricia Villamor Manero, titulada La libertad de elección en educación: análisis pedagógico de la situación nacional e internacional, la encontrarás en la biblioteca de la UCM tanto en papel como en formato electrónico.

2 comentarios:

Sara dijo...

Hola:

Me sorprende tu respuesta (sobretodo la cabecera, es halagador
lo que dices, quién fuera realmente filosofa como el sr. Sócrates y otros tantos)
Si algo que me gustaba de tus clases es que siempre has sabido sacar lo mejor
de las personas que estaban en ellas (debería ser la definición por excelencia de la buena pedagogía)
Desde esa admiración, quería expresarte algunas ideas poco hiladas sobre el tema:

1. ¿Está demostrado que la ausencia de pago de un servicio produce falta
de participación?
Yo iba por otro lado, por el de la falta de
participación en forma asociativa, más en el conjunto de la
sociedad, no tanto en la enseñanza.
¿En los colegios privados los padres participan más o más bien
exigen más porque son clientes? ¿Tú crees que las exigencias
producen una mejora del servicio? - yo pienso que no necesariamente.
que lo que se puede producir es una especie de espejismo de
"esto es lo que quieren los padres y hay que ofrecerlo, aunque sea
de cara a la galería".-

2. ¿El progreso ha producido el afán por cuidar el medio ambiente?
¿Qué me dices de expansión y la progresiva desaparición
de los recursos naturales a causa del consumismo que precisamente
ha producido lo que tú llamas progreso? (yo lo llamaría capitalismo)

¿Y la carta del Jefe Seatle sobre la tierra? Ellos no tenían en
su tiempo las Pymes y sin embargo ya pensaban en cuidar
el entorno. Yo creo que es más cuestión de cultura que de progreso del mercado.
(por aquí desde luego sé que me das cien vueltas...)

3. Lo de las Escuelas Infantiles... yo creo que si corre peligro el servicio público, y con ello peligra la posibilidad de puestos de trabajo. No estoy en contra de las escuelas infantiles
concertadas, pero lo que no entiendo es porqué ha de bajar
el sueldo más de lo necesario con las privatizaciones que se
estan dando. Si, en cambio estoy en contra de las escuelas infantiles
privadas por la indecencia que muestran en el trato a las trabajadoras.
Si realmente el negocio de la Educación Infantil no renta me
gustaría saber porqué hay tantas escuelas infantiles. ¿Es
que la gente se mete a hacer negocios sin expectativas de ganar
nada? ¿podemos tranquilamente echarle la culpa al estado de estas circunstancias? ¿Con qué base real?

4. Gracias por la referencia.

Laura dijo...

"Has sabido sacar lo mejor
de las personas que estaban en ellas" comparto tu opinión ^^.

A medida que leía vuestras palabras me surgían cuestiones que seguidamente respondíais.
Por lo tanto, lo más que puedo decir es que me ha parecido una entrada muy interesante.
Es un comentario algo "pobre", pero me quedé sin palabras después de leerlo (tampoco la hora acompaña).


Posdata:Un excelente comentario Sara.