lunes, octubre 27, 2008

Sociedad plural ¿educación plural?

Todo el mundo admite, o eso se dice, que vivimos en una sociedad plural, que existen muchos modelos de familia, diferentes formas de vivir la sexualidad o múltiples maneras de llenar el tiempo de ocio. Sin embargo, cuando llegamos al asunto de la educación ya no es buena tanta pluralidad. Sobre el papel sí, por supuesto, pero en la práctica…

El país ha publicado un artículo de Enrique Gil Calvo titulado "Educación para el segregacionismo". La palabra siempre influyente de uno de los sociólogos de cabecera del diario "independiente" de la mañana merece que le que dediquemos un ratito. ¿De que va el artículo? Trataré de resumir los argumentos del texto. Comienza repasando panfletariamente algunos temas de actualidad, la educación para la ciudadanía, lo mala que es la iglesia con su nueva cruzada antilaicista, etc. Continúa con un pequeño párrafo dedicado a la calidad y los informes PISA y llega a una tercera cuestión que constituye el asunto central del artículo. La supuesta privatización de la escuela pública. El papel de los concertados y de la elección. La tesis central gira en torno a la idea de que los padres han optado por una educación en la que prima el capital social sobre el capital humano. Es decir que prefieren que sus hijos se eduquen en un ambiente clasista por encima del aprendizaje. Según el autor, este hecho "bloquea la principal función del sistema educativo que es garantizar la igualdad de oportunidades".

Hasta aquí la exposición de argumentos del articulista, ¿tiene razón?

Creo que no por varias razones. Primero, por acudir a lo más evidente, por que la educación concertada no es privada. Segundo, porque existen más razones para elegir centro que las dos argüidas por el sociólogo. Tercero, porque la distinción entre capital social y capital humano es falsa y simplista en exceso. Quizás sea una distinción teórica interesante para explicar en clase, pero no es irracional pensar que estudiar con gente que comparte un parecido nivel sociocultural influye el rendimiento. Dicho de otra manera estudiar en determinado entorno cultural favorece el aprendizaje. Muchos padres eligen centros representativos de lo que ellos son porque piensan en el aprendizaje y no en la futura empresa que heredará el compañero de pupitre, (en el supuesto de que dentro de unos años quede algo por heredar que no se haya comido el estado).

Sin embargo, lo peor de todo es la acusación, bastante evidente, de que el egoísmo de unos padres que sólo piensan en sus hijos y la complicidad del estado que lo permite, impide que algunos niños tengan igualdad de oportunidades. Últimamente me llama mucho la atención los asuntos relativos a los grandes conceptos básicos de nuestra sociedad, "igualdad de oportunidades" es uno de ellos y suena muy bien. No obstante, cuando se alude a él siempre se pone el acento en el asunto de la igualdad y no en el de las oportunidades. Es evidente que para que haya igualdad de oportunidades necesitamos primero oportunidades. ¿Qué son las oportunidades? El DRAE define la oportunidad como "Sazón, coyuntura, conveniencia de tiempo y de lugar." Es un concepto que podríamos reconocer como relativo. En casi todos los ámbitos las oportunidades son vistas de diferente manera según el tipo de observador y su circustancia. El aficionado al fútbol a quien se le ofrece una entrada para la final de la Champions por 50 euros lo verá como una magnífica oportunidad, mientras que resultará un despilfarro para un melómano que aborrece el deporte. Está claro que los que hablan de igualdad de oportunidades lo saben y se refieren a que cualquiera pueda ser lo que quiere, reconociendo ese quiere como algo muy variado

¿Qué garantiza esa igualdad de oportunidades? Según el sociólogo protagonista un sistema público de educación que trate a todos por igual, al melómano y al futbolero. Una vez formados igual podrán después elegir en base a sus méritos (escolares, claro) y a sus preferencias. Este sistema supone que la formación puede ser igual para todos y que esa igualdad es un buen sistema aunque sepamos que los deseos y capacidades serán luego distintas. ¿Está bien pensado?

El otro día, en el mismo periódico que ahora cito, encontré un artículo sobre la educación en casa junto con un escrito de Fernández Enguita. Enguita defendía la obligatoriedad de la escuela. Lo más interesante para mi eran los comentarios de la gente al artículo titulado "la casa no es una escuela" ofreciendo razones a favor y en contra de la escuela y del homeschooling.

Lo fabuloso era descubrir que todos tenían razón demostrando así que ninguno la tenía. ¿Es posible que un adolescente se suicide por culpa de la presión que sufre en su escuela? Sí. ¿Es posible que un niño educado en casa arruine sus posibilidades de aprender? Sí. ¿Es posible que la escuela impida a algunos aprender más? Sí. ¿Es posible que la casa ayude a algunos a aprender mejor? Sí. ¿Es posible que la escuela ayude a algunos niños a socializarse y a dejar de verse como centro del mundo? Sí. ¿Es posible que un diseño de educación en casa ayude a una socialización positiva? Sí. ¿Es posible que la escuela genere algunos niños inadaptados que aprenden a escaquearse cínicamente de sus obligaciones? Sí.

Todos los sistemas pueden ser valiosos para según que personas y según que circustancias e igualmente todos los sistemas pueden ser demoledores para según que personas y según que circustancias.

Las implicaciones de este hecho son, para mi, claras. No puede haber, lógicamente, un único sistema de enseñanza obligatorio. Debemos permitir la mayor cantidad de sistemas posibles para favorecer la auténtica igualdad de oportunidades que surge al tratar de manera distinta a quienes somos distintos y manifestamos distintos intereses y no al tratar de manera igual a los que son diferentes y quieren cosas diferentes. Quizás una mente totalitaria se encuentre más a gusto con respuestas fáciles y únicas, (la escuela obligatoria), pero la igualdad, y sobre todo las oportunidades, no.

2 comentarios:

César. dijo...

"La teoría de la producción como un todo, que es lo que este libro pretende aportar, se adapta mucho más facilmente a las condiciones de un estado totalitario."

Nuestro amigo Keynes en la introducción alemana a su Teoría General.

Qué talante dialéctico el de Gil Calvo para hablar de "medianía" en lugar de mediocridad.

"si las familias más cultas desertan de la enseñanza pública, ésta devalúa indefectiblemente su nivel de calidad educativa." Este síntoma es interesante. Empiezo a creer que los únicos que creen en la enseñanza pública y lo que representa son los propios docentes (y si están recién sacaditos del horno mejor).

"Lo vemos todos los días con las dificultades de los mileuristas: los alumnos excelentes, mejor formados y más dotados de capital humano, que no por eso logran adquirir una posición social comparable a la de sus padres." Eso es rigurosidad estadístico-científica y lo demás son tonterías.

"De ahí que los jóvenes españoles comiencen a desertar de una Universidad que ya no les garantiza igualdad de oportunidades para el ascenso social." Desertamos? Pero no está de moda hablar de masificación-democratización? Ójala fuera cierto por otra parte.

Rickyreysere dijo...

http://www.20minutos.es/noticia/427933/0/obama/pintadas/racistas/