viernes, noviembre 14, 2008

La profesión de profesor I (quizás algún día haga una segunda)

El otro día di con un interesante artículo relacionado con temas educativos, cuya lectura recomiendo, del economista Xavier Sala i Martín, profesor de la universidad de Columbia. Este profesor es un tipo un tanto peculiar que escribe periódicamente en "La Vanguardia". Su excéntrica página personal contiene entradas de todo tipo, artículos, argumentarios, etc. De entre estos argumentarios me parece especialmente interesante el dedicado a la crítica del keynesianismo. El keynesianismo, entre otras cosas, trata de defender las bondades del gasto público. Por el contrario, los economistas liberales como Sala i Martín atacan la tradicional ineficacia del estado a la hora de asignar convenientemente los escasos recursos de los que disponen las sociedades. De los argumentos que maneja el autor, y que podéis ver en la página antes citada, recomiendo el estudio del séptimo de ellos aunque todos son muy ilustrativos.

Lo que está pasando con las reformas de los planes de estudio en el ámbito de la educación es realmente muy parecido a las cosas absurdas que nos muestra Sala i Martín y un ejemplo más de lo que implica la regulación gubernamental para la educación, en este caso la superior, y de sus absurdas consecuencias.

Recientemente una facultad, la de filosofía, se ha gastado una pasta, supongo que de dinero que no es suyo, es decir, público, en un anuncio a toda página en el diario el País del día 3 de noviembre de 2008. El panfletillo está dedicado a atacar otro ámbito de conocimiento, la pedagogía, que también sobrevive, como no, con dinero público, en una especie de lucha frenética por averiguar empíricamente como podemos gastar de la manera más inútil un dinero que no es nuestro.

Pero lo peor son los argumentos de los filósofos. Según se desprende de la lectura del texto que analizamos podríamos contarlo de la siguiente manera. Con los nuevos planes tendremos una carrera de cuatro años gracias a la cual los titulados saldrán con conocimientos suficientes como para obtener el grado en filosofía. Para ser profesor de bachillerato, y siempre según ellos, necesitaríamos un Master que se centrase en prácticas en el aula y en más conocimiento filosófico pues que de no hacerlo así el futuro de los estudiantes de bachillerato está en peligro. Resulta pues que los propios filósofos reconocen en su escrito que quien dedique cuatro años de su vida a estudiar filosofía no obtendrá conocimientos suficientes para explicar los mínimos fundamentos de esa disciplina a chavales de 17 y 18 años. Como declaración de incompetencia no tiene precio. No contentos con autoflajelarse han decidido arremeter contra el conocimiento pedagógico su necesidad y su posibilidad. Para los filósofos o bien ese conocimiento no existe, la educación por lo visto es un campo del que no podemos saber nada sistemáticamente, o no es necesario pues lo que marca la práctica educativa no será nunca el conocimiento sobre la educación. No seré yo el que les niegue algunas razones. Ciertamente el desprestigio del antiguo CAP ha sido algo que nos hemos ganado a pulso pero precisamente por eso se cambia el sistema de formación del profesorado de secundaria.

Antes de continuar debo explicar un par de cosas para que se entienda realmente de que va la cosa. Una de las consecuencias del proceso de Bolonia es la rebaja a cuatro años en títulos que antes precisaban de cinco. Las universidades tienen un personal fijo con deseo de alcanzar Cátedras junto con un personal en promoción con deseo de alcanzar titularidades o plazas estables. Ambos grupos se necesitan y ambos grupos necesitan crecer para consolidar sus expectativas. Cualquier rebaja en el número de asignaturas afectará sus posibilidades y es fuente de inquietud. Los filósofos no hacen más que defender sus garbanzos y el deseo de notoriedad propio de los profes universitarios. ¿Qué es lo que critican los filósofos y no sólo los filósofos? El ministerio ha creado un Master de obligatorio cumplimiento para todos aquellos licenciados que quieran ser profesores de instituto. Está salida profesional es seleccionada, en el caso de algunas carreras, por el 80% de su alumnado. Ese Master tiene la duración de un año y, en principio, una fuerte carga didáctico-pedagógica. La pelea por ver quien se encarga del mismo es una pelea por ese quinto año que justificará la creación de plazas fijas y de Cátedras. Ni más ni menos. Creanme no hay casi nada debajo.

No hay comentarios: