jueves, diciembre 03, 2009

A vueltas con los crucifijos en las escuelas.

Sigue la polémica.

-Una vez conocí a un hombre como usted, Lucifer- siguió diciendo el monje monótonamente sin ninguna inflexión especial-. Aquel hombre adoptó...

-No hay un hombre como yo -protestó Lucifer con tanta violencia que su nave dio un bandazo.

-Como iba diciendo –prosiguió Michael_, aquel hombre adoptó ese punto de vista según el cual el símbolo de la cristiandad es una expresión del salvajismo y la irracionalidad. Su historia es muy elocuente. Es una alegoría perfecta de lo que les ocurre a los racionalistas como usted. Comenzó, naturalmente, por eliminar de su casa los crucifijos, fuera el que llevaba al cuello su esposa, fueran incluso los que aparecían en los cuadros colgados de las paredes. Aquel hombre decía, como usted, que eso era una simple forma fantásticamente arbitraria, una monstruosidad amada por paradójica. Entonces empezó a hacerse más y más fieramente excéntrico; rompía las cruces que encontraba en los caminos, pues vivía en un país católico romano. Finalmente, en la cumbre de sus despropósitos, se subió una noche a la torre de una parroquia y echó abajo la cruz que la coronaba mientras profería brutales blasfemias bajo las estrellas. Después, una noche de verano, cuando regresaba a su casa a través de una senda, su locura diabólica comenzó a insuflarle ideas para cambiar el mundo. Se detuvo unos instantes para fumar, mientras pensaba en todo aquello, frente a una interminable estacada, y de repente se le abrieron desmesuradamente los ojos. No es que viera una luz hiriente, no es que viera de súbito un libro abierto y revelador, sino que observó que la estacada era algo así como un ejército de cruces que se extendían hacia las faldas de la colina. Entonces alzó su bastón y cargó contra las cruces. Milla tras milla a lo largo de su camino fue descargando bastonazos contra las cruces. Cuando llegó a su casa era un hombre literalmente loco. Se dejó caer en una silla, pero al instante le pareció que la carpintería del mobiliario reproducía también aquel símbolo, para él horrible, aquella imagen intolerable. Se metió en la cama pensando que todo respondía a una confabulación. Y al poco se levantó para cargar contra los muebles, a los que tenía por cruces dispuestas de distintas maneras. Y luego pegó fuego a su casa, pues la tenía por hecha de cruces... Lo encontraran en el río...

Lucifer lo miraba con sus labios crispados.

-¿Esa historia es real? –preguntó.

-Claro que no -dijo Michael alegremente-. Es una parábola. Es una parábola que los representa a usted y a sus racionalistas. Comienzan ustedes por destrozar la cruz y acaban destrozando el mundo habitable. Ahí los tenemos a ustedes, diciendo de continuo que la Iglesia no puede ir contra sus voluntades, pero cuando nos volvemos a encontrar dicen que nadie debe adherirse a la Iglesia.

(G.K. Chesterton (1910) La esfera y la cruz)

lunes, noviembre 09, 2009

¿Obligatoriedad hasta los 18 años? ¿Por qué no hasta los 20?

No cabe duda de que los juegos de simulación social, entre los que destacan el famoso "Los Sims", resultan ser un fenómeno interesante y, según el parecer de los muchos usuarios que lo disfrutan, incluso divertido. El juego, a partir de una cierta sofisticación de variables, permite diseñar un barrio que funciona en base a las interacciones que tienen sus habitantes. Uno puede, siquiera por un momento, sentirse miembro de un todo poderoso gobierno moderno y progresista que diseña la vida de sus habitantes y contribuye a hacerla dichosa o desgraciada o al menos intentarlo. Recuerdo otros juegos parecidos como "The age of empires", al que alguna vez incluso jugué con cierta curiosidad. También se basaba en la posibilidad de diseñar el funcionamiento de una sociedad. Uno puede verse en la disyuntiva de proveer a su micro sociedad de, por ejemplo, más soldados o más sacerdotes, decisiones de las que depende en gran medida el futuro de esa sociedad y del jugador en el juego.
No se muy bien si los que se dedican a la política, en el pequeño sentido del término, esto es, los que viven en los parlamentos y ministerios, tienen juegos de esos en sus despachos pero muchas veces pienso que manejan las situaciones de la misma manera. "Si aumento la obligatoriedad de mis "piezas" mejoro su formación y eso me da más puntos para alcanzar el nivel de desarrollo que me permitirá superar tal y tal obstáculo. Por otra parte el coste me impedirá aumentar las ayudas al automóvil con lo que puede subir el paro. Si hago ambas cosas quizás aumente en exceso mi deuda y me acaben echando del tablero del juego europeo, en fin, no es una situación fácil. Lanzaré ese bonito artilugio llamado globo sonda a ver que pasa".
Quizás en el ministerio de educación han creado un juego llamado "the age of education" y algún software estadístico les ha dicho que deben aumentar la obligatoriedad hasta los 18 años (ya saben, cifras del paro....). Lo peor de todo es que se pueden llegar a creer que el juego funciona y que responden únicamente a la búsqueda de nuestro bien.
Ya que he empezado con la metáfora del juego, todo puede volverse aún más divertido si analizamos todas las posibilidades que ofrece. Imaginemos que leemos esta jugada de una manera creativa. Quizás los diseñadores de la partida calcularon mal la jugada anterior, aquella que aumentó la comprensividad hasta los 16 años disminuyendo la variabilidad en ese tramo. Aquellos que antes iban a la formación profesional en lugar de al bachillerato se amontonan ahora en las mismas aulas. Imaginemos que los jugadores tratan de explotar mejor sus recursos pues los resultados no han sido todo lo brillantes que desean y antes que dar la razón a otro de los jugadores se embarcan en una aventura de aumento de la obligatoriedad hasta los 18 años y reducción a la vez de la comprensividad (el propio ministro cree lógico aumentar el bachillerato de dos a tres años). En efecto, es una jugada posible. Tendríamos ahora un ciclo común hasta los 15 años y no hasta los 16, como ahora, y un ciclo obligatorio hasta los 18. El debate entre jugadores estrategas se pone interesante. Los que defendían una reducción de la comprensividad verían sus tesis finalmente victoriosas aunque fuese por la puerta de atrás. El jugador principal, el que tiene la última palabra e ideó la jugada previa, salvaría la cara pues nadie repararía en su vergonzante reconocimiento de un error. Varios jugadores que parecían liberales y a los que se les llenaba la boca con el derecho de los padres a decidir defenderían el aumento de la obligatoriedad reparando en los nuevos ingresos que la medida supondría para los centros concertados. Todos ganaban, aparentemente.
Sin embargo, la realidad es cruel. Ningún ministro, ni todo su equipo, por grande e inteligente que sea, (y me consta que tienen personas inteligentes y aún más últimamente), puede tener el conocimiento suficiente para determinar la edad optima a la que debe extenderse la educación obligatoria. Este calculo no puede hacerse por una razón muy clara y evidente para cualquiera que piense un poco. Esa edad no existe pues no todos somos iguales ni necesitamos, queremos, o valemos para lo mismo. Creo que aún hay algo peor y más criminal en el asunto y es que ellos lo saben. Saben positivamente que habrá personas sacrificadas involuntariamente en favor de una batalla de la que el individuo es pieza para futuras victorias en el tablero de su nuevo juguete.

miércoles, septiembre 09, 2009

Comienzan las clases

Este video dura 19 minutos y si lo veis no habréis perdido el tiempo. Podéis activar los subtítulos en español. Feliz comienzo de curso para todos los niños.

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viernes, septiembre 04, 2009

Educación e información

Retomar viejas costumbres es costoso cuando requieren un cierto esfuerzo y se han abandonado para atender menesteres más importantes pero, ya estamos aquí otro curso más dispuestos a escribir un rato sobre la educación y otros deportes de riesgo.

Cuando yo era chaval estudiaba en un colegio de curas en el que nos obligaban a jugar al fútbol en las clases de educación física, también nos obligaban a correr y dar vueltas al patio. La segunda no era, desde luego, el colmo de la diversión, pero la primera era, a mis infantiles ojos, un acontecimiento fascinante. Me encantaba el fútbol y me parecía increíble que alguien pudiera aborrecerlo. Sin embargo, recuerdo compañeros que no disfrutaban como yo del deporte rey. Lo pasaban mal, algunos fatal, obligados a perseguir, sin cualidades evidentes, aquel trozo de cuero relleno de aire con el fin de conseguir darle una patada. Cuando terminábamos el partido y nos íbamos a las duchas, los fanáticos del fútbol volvíamos contentos y aquellos que habían jugado contra su voluntad no manifestaban tener un trauma especial aun cuando habían sido violentados físicamente.

Este verano han aparecido en los medios dos terribles noticias que relataban sendas violaciones de niñas a manos de compañeros preadolescentes y adolecentes. ¿Qué tiene que ver una cosa con otra? Después de leer numerosos comentarios sobre lo terrible del asunto, denuncias a la ley del menor y otros asuntos creo que nadie ha conseguido hacer un análisis realmente profundo del hecho. A mi entender las razones de esta falta de análisis resultan evidentes. Nuestra cultura* ha destruido cualquier intento por dar al sexo un significado que vaya más allá del placer. Su conexión con el sentimiento es puramente contingente y no es especialmente diferente de otras actividades placenteras como la comida y la bebida. El problema de esta visión moderna es que imposibilita explicar a cualquier chavalín por qué una violación resulta algo esencialmente distinto a lo que hacen con ellos cuando se les obliga a hacer su cama o a ir al cole. Quizás suene exagerado pero yo creo que no.

Este verano leí un interesante artículo de César Nombela. En él, el autor analizaba una reciente investigación publicada en el British Journal of Medicine. Buscando en el Journal encontré la referencia completa que es la siguiente: Wiggins, M., Bonell, C., Sawtell, M., Austerberry, H., Burchett, H., Allen, E., et al. (07-11-2009). Health outcomes of youth development programme in England: Prospective matched comparison study. British Medical Journal, 339, 2534. El artículo analiza la eficacia de los cursos de información destinados a evitar los embarazos adolescentes y el consumo de drogas. Los resultados de esos análisis muestran cómo esos programas, lejos de ser eficaces pueden llegar a ser contraproducentes y llegan a incrementar las prácticas que pretenden evitar. No es desde luego la primera vez que se confunde educación con información pero pocas veces los efectos son evidentemente tan graves. Unos jóvenes hipersexualizados que carecen de un relato valioso que les ayude a entender el significado profundo de esa peculiar forma de relacionarse y las dimensiones de la personalidad que implica. ¿Me estaré haciendo viejo?

* Para no liarnos, entiendo a quí por cultura, el mensaje simbólico dominante en los medios de entretenimiento, series, películas, progrmas, etc.

viernes, junio 05, 2009

Falaces argumentos contra el cheque escolar

Cansado como estoy de dedicarme al comentario de noticias y artículos aparecidos en los periódicos, principalmente el País, he decido pasarme al análisis de otras obras de ficción más elaboradas. Si amigos, en la actualidad es la ficción televisiva la principal fuente de transmisión de memes por lo tanto merece la pena que dediquemos algo de reflexión a contrastar sus mensajes.
Uno de esos memes, contra el que nos hemos enfrentado en innumerables ocasiones, está centrando en la defensa de la intervención del estado como óptimo solucionador de problemas sociales. Esta meme, que tiene múltiples frentes y variaciones más o menos sofisticadas, recorre un amplio abanico de temas y argumentos que van, cuando nos referimos a la educación, de la defensa de la superioridad moral de la enseñanza pública, a asuntos que relacionan la educación pública con la justicia, la equidad, consideraciones sobre la naturaleza humana, la sociabilidad, etc.,
Entre los sistemas de transmisión de memes pro estado más exitosos y sofisticados destacan los guiones de algunas series norteamericanas, entre ellas la famosa "la casa oeste de la Casa Blanca" a la cual pertenece el interesante vídeo que podéis ver abajo.
Antes de pasar a ver el vídeo resulta necesario hacer algunas advertencias de interés sobre la terminología utilizada en la escena. Cuando los norteamericanos dicen "liberal" están refiriéndose a los demócratas, defensores del actual sistema de educación pública. Los liberales son, en el contexto norteamericano, los contrarios al cheque escolar mientras que en nuestro contexto los liberales serían los partidarios de este sistema. Los liberales europeos serían en los USA classically liberal o libertarian.
La segunda de las advertencias tiene que ver con una de las típicas objeciones de los que se oponen a los cheques escolares y que tiene que ver con la Constitución de los USA. La Constitución americana promueve una estricta separación entre estado e iglesia y algunos ven en los cheques escolares una manera de financiar a las iglesias. Aunque es un argumento rebatible que supone una interpretación, digamos restrictiva, de la Constitución, los guionistas de los memes pro estado la dan hábilmente por buena. Hechas las advertencias podéis pasar ahora al salón y ver el vídeo.



¿Os ha parecido interesante? La escena tiene un buen guión, desde luego, pero su resolución resulta lamentable . Las palabras en defensa del statu quo de la financiación escolar del asesor demócrata, resultan patéticas en quien, supuestamente, se ha sumergido en los argumentos de aquellos que defienden el cheque escolar -o quizás son patéticas por que en el fondo han ganado esos argumentos. La escena está mal resuelta porque los guionistas no encuentran argumentos decentes. Algunos, engañados quizás por la pasión y los "buenos sentimientos" que Rob Lowe trasmite en su speech final, quizás no caigan en la cuenta de que no hay ninguna contradicción entre dedicar muchos fondos al sistema educativo o conseguir que los profesores tengan sueldos de seis cifras y un sistema de bonos. Para conseguir estos fines no hay más que aumentar el fondo de los cheques. El auténtico problema de los cheques escolares, el que aterra a los sindicatos de maestros y a todos aquellos que defienden el estatismo educativo, es la perdida de control. Pero claro, apelar al control y a las políticas de estabulación no suele resultar muy emotivo y por eso los guionistas de la serie, tan espabilados en muchos otros casos, recurren al sofisma demagógico. La escena, por lo demás, olvida el argumento más importante a favor de los bonos escolares, un argumento que no está relacionado con la eficacia sino que es moral y está relacionado con la preeminencia de los padres sobre el estado a la hora de definir la educación de sus hijos.
Una pena.

jueves, mayo 21, 2009

Educación diferenciada

La verdad es que voy a parecer un fanático de la educación diferenciada pero es un asunto que me preocupa sobre todo en su relación con la libertad y sólo tangencialmente como asunto de pura eficacia. Os invito a ver este interesante vídeo que recoge una reciente sesión del parlamento de Cataluña dedicada a la actual reforma educativa. En ese ámbito comparece la profesora Inger Enkvist de la Universidad Lund de Suecia a titulo de experta internacional en sistemas educativos. Un aplauso por el que logró colarla, no por que no lo sea sino por que sus ideas suenan "políticamente incorrectas" en estos lugares. Aunque muchas cosas son obviedades y algunas discutibles o matizables, otras resultan auténticas herejías como su sencilla pero eficaz defensa de la educación diferenciada. Si os queréis centrar en sus argumentos sobre el particular estos aparecen a a partir del minuto 9 aproximadamente y en la última contrarreplica, brillante en mi opinión.
P.D. No os preocupeis, habla un español que ya quisieran algunos.

miércoles, mayo 13, 2009

Ocurrencias.

La mayor dificultad con la que se enfrenta cualquiera que quiera atacar un gasto público es la facilidad para ocultar los costes y mostrar sólo los presuntos beneficios. Viene esto a cuento a raíz de la medida educativa tomada por nuestro gobierno, el asunto de los ordenadores para quinto de primaria. ¿Cómo oponernos a tal medida?, ¿acaso no es bueno que nuestros pequeñuelos se familiaricen con las nuevas tecnologías? La verdad es que sí es bueno. Sin embargo, conozco a muchos padres con niños en esa edad y a casi ninguno se le ha ocurrido comprar un ordenador portátil a su hijo y muchos pueden hacerlo sin problemas. Creo que lo que primero que deberíamos hacer es preguntarnos si es que acaso esos padres son poco conscientes de lo importante para sus hijos o simplemente son más conscientes de la relación coste beneficio. Cuando muchos padres que pudiendo comprar un ordenador portátil para sus hijos de quinto de primaria no lo hacen, están trasladándonos una idea sobre lo que para ellos es más importante y menos en la educación a esa edad con relación a los recursos disponibles. Dicho de otra manera, están evaluando beneficios y poniéndolos en relación con los costes. Es posible que compren cuentos, libros o juguetes y es posible que tengan un ordenador familiar en su casa y lo consideren más que suficiente. Por cierto, cada vez hay más casas con ordenadores sin la intervención del gobierno.

En un artículo escrito a finales del año pasado, el economista Thomas Sowell escribe acerca de la hipotética existencia de un mundo sin costes. Evidentemente, un mundo así sería fantástico y pararse un rato a imaginarlo es divertido. ¿Quieres un iPod? Tienes un iPod, ¿quieres una casa en la playa? Tienes una casa en la playa. En el mundo real eso no es posible como sabemos casi todos, ¿o no? Pues no. Hay un grupo de personas, los políticos, que quieren hacer creer a la gente que un mundo así es, al menos, parcialmente posible. Te prometen 500 € para un coche o un ordenador gratuito en la escuela y los ineptos, educados en lo que pomposamente se denomina "valores de lo público", jamás pensarán en que eso supone un gasto adicional que deba pagarse de alguna manera costosa, es decir, que supondrá la reducción de un consumo que sí sería libremente elegido. Su vida, piensan, seguirá igual pero ahora con ordenador portatil para el niño.

Ciertamente, los políticos han aprendido mucho sobre sistemas para ocultar costes. Han aprendido que la subida de impuestos sobre la renta sí que es visible por parte de los ciudadanos y, por lo tanto, últimamente suelen alejarse de las subidas claras. También saben que se puede gravar el consumo mediante el IVA y los impuestos especiales pero tampoco les suele gustar demasiado porque eleva los precios de los artículos disminuyendo la capacidad de compra de los salarios y, finalmente, acaba siendo percibida también por los ciudadanos. Pero hay un último sistema, el mejor, la deuda pública. La ventaja de la deuda pública es que no afecta a nadie que tenga derecho a voto ya que es un impuesto que pagarán las generaciones futuras. Las generaciones futuras pagarán nuestras fiestas. En este caso, como los beneficiarios son los niños puede tener cierta lógica maléfica que sean ellos los que acaben pagando por la propaganda de sus papás.

Pero, con todo, lo peor no es eso sino la falsa idea que se acabará transmitiendo. Los ordenadores han sido muy importantes para el desarrollo económico de las sociedades. Si no llega a ser por los gobiernos la extensión y universalización del uso del ordenador no hubiera sido posible. Otra mentira más que contribuirá forjar una mentalidad pro estatal, como la propia escuela.

jueves, mayo 07, 2009

Paradojas educativas (a vueltas con la educación diferenciada)

El hombre es un esencial buscador de cadenas; y no digamos nada de las mujeres. Justamente por eso les gusta tanto oír el ruido de rotas cadenas. Es para buscar otras. Juramentos de amor, contrato matrimonial, votos religiosos, promesas de fidelidad eterna, férrea disciplina militar, jurídica construcción de leyes, constituciones y cartas magnas, lealtad al jefe, consecuencia al amigo, apego a la tierra natal... donde quiera que el hombre puede encontrar una cadena que lo libere de su esencial cambiabilidad y contingencia y que lo que ate a un algo permanente, como un náufrago a un mástil, allí se siente feliz y noble. Y lo más fenomenal es que se siente libre. (Leonardo Castellani).

El artículo de Castellani tienen la virtud de ir más allá de lo superficial manteniéndose dentro de un lenguaje comprensible. Su texto, que recomiendo leer completo, descubre cosas que permiten acercarse a lo aparentemente claro de una manera más profunda. Una de las tragedias de nuestro tiempo es la simpleza disfrazada muchas veces dentro de un lenguaje sólo superficialmente comprensible. Lamentablemente, si en algún sitio está simpleza se hace patente es en un tipo de pensamiento educativo que, incapaz de hacer lo que debería, reconocer con sutileza la sorprendente naturaleza humana, dedica su tiempo y esfuerzo a destilar algunos mensajes semipublicitarios que raramente se alejan de los tópicos que impone la moda social. A los teóricos de nuestro tiempo las grandes palabras se nos escurren de la cabeza hasta terminar en un baúl de memeces. La consecuencia más evidente es la propuesta de bobadas sin demostrar a las que se da una importancia que no tienen y que resultan sólo evidentes para el depravado social.

Viene esto a cuento, a raíz de una noticia, otra más, publicada hace unos días en el periódico el país , mi fuente de simplezas favorita, en relación con el viejo asunto de la educación diferenciada (segregada según el "neutral" titular del país). Vuelvo a repetir, por no se cuántas veces, que no tengo una opinión formal y totalmente cerrada sobre el asunto, tan sólo algunas opiniones sueltas que van comprendiendo los argumentos de la separación, al menos en algunos cursos y materias y, sobre todo, que defienden el derecho a la libre elección de ese sistema.

En este debate lo que me llama la atención es la radicalidad y superficialidad argumentativa de aquellos que de manera tajante defienden la "educación amontonada" (a mi también me salen los epítetos sofistas, es fácil) como dogma de fe y cuyo cuestionamiento implica el anatema social. Citaré del artículo sólo una frase literal emitida por el nuevo ministro de educación. Sí, sí, el ministro metafísico, "sólo se educa para la diversidad conviviendo diversamente en un espacio plural". ¿Hay alguien ahí dentro?, ¿de verdad que ese alguien ha estudiado filosofía? Lo más bonito de la frase es la contundencia marcada por ese "sólo". ¡Cuánta diversidad refleja!, ¡cuánto espacio plural!, y, sobre todo, cuánta hipocresía.

jueves, abril 23, 2009

Ciencia ficción pedagógica

Todos nos hemos educado en una tradición que se apoyaba básicamente en la lectura y la escritura. ¿Podríamos imaginar la revolución tecnológica y el impresionante avance de los programas de reconocimiento de voz como una vuelta diferente a la cultura oral? A modo de ejemplo os cuelgo este texto* realizado sin tocar un teclado, dicho de otra manera, sin escribir. ¿Tendrá este aumento de posibilidades de transmisión y creación de pensamiento efectos educativos? Seguro, pero ¿cuáles?


Podéis también leerlo sin que, literalmente, nadie lo haya escrito, de igual manera que lo habéis oído sin oír la pronunciación de nadie.
(*) Según el diccionario de la Real Academia, texto significa en su primera acepción: Enunciado o conjunto coherente de enunciados orales o escritos.

miércoles, marzo 25, 2009

A las barricadas.


Al volver del trabajo me he cruzado con un padre que se dirigía a recoger a sus hijos a un colegio concertado de la Comunidad de Madrid. Soliviantado por los argumentos de los convocantes a la huelga en el sector público de la enseñanza no universitaria, decidí perseguir al sujeto en cuestión armado con un móvil de última generación y dispuesto a rodar uno de esos famosos documentos gráficos que suelen colgarse en youtube. Tenía por seguro que semejante padre, al pasar junto a un colegio público cercano al de su hijo, se liaba a pedradas contra los cristales del edificio estatal. Incomprensiblemente eso no sucedió y el padre pasó de largo indiferente y continuó hasta llegar al colegio de su pequeño. Como casualmente era un colegio regido por una orden religiosa continué con mi móvil desenfundado dispuesto a captar a la salida las típicas actitudes fanáticas o intolerantes de niños adoctrinados en tan cruel ideología, pero, lamentablemente, tampoco encontré la respuesta esperada. Aun después de estos sonoros fracasos no me rendí pues los atribuí a que el padre, incluso el colegio entero, sospechaba de mi presencia y de mis intenciones. Como cerca de allí había un parque al que los niños pequeños del colegio se dirigían a merendar, me propuse camuflarme entre los columpios para, acercándome el máximo posible, poder captar las conversaciones sostenidas entre los "clientes" del centro escolar y las que pudieran mantener con sus criaturas. Una hora después el resultado era penoso: banalidades sobre la merienda, algunos comentarios superficiales sobre la crisis, el fútbol o algún programa de televisión e, incluso, padres que se esforzaban por enseñar a sus hijos a compartir los rastrillos, las palas, los cubos y los coches de juguete. Algo estaba fallando. Según me trasmitieron los papeles que habían dado a mis hijos en el colegio público, había gentes que desde el gobierno estaban conspirando contra la superior enseñanza pública y actuando en favor de una privada ávida de dinero y de la manipulación ciudadana. Además, según "rezaban" los datos, muchos padres desde su maldad o ignorancia, o ambas cosas a la vez, persistían en elegir ese tipo de malvados centros de intereses inconfesables.
No contento con el nulo resultado de mi pequeña investigación etnográfica decidí perseguir a un grupo de padres que decidió abandonar el parque. Afortunadamente, o eso pensé entonces, algunos entraron en un supermercado para aprovechar el paseo y realizar algunas compras de vuelta a casa. Ahora sí que podría captarlo. Me aposté junto a las cajas y esperé mi momento. Sin embargo, y contra todo pronóstico, al menos contra todo mi pronóstico, esas insolidarias familias no pidieron al pagar que les descontasen el iva con el fin de engañar al estado. ¡Mierda!, el grito me salió inadvertidamente tan alto que hube de mirarme la suela del zapato para disimular. Si resulta que pagaban los impuestos sobre una compra sin duda que podrían llegar a realizar la declaración de la renta, y si hacían tales cosas podría llegar a la conclusión de que ellos también pagaban los colegios subvencionados por el estado y, entonces..., preferí detener mi loca cabeza y pensar que la clave estaba en los pensamientos de aquel grupo de padres aparentemente normales. Si conseguía filmar sus pensamientos entonces podría colgar en youtube un documento impactante y clarificador. Desafortunadamente mi móvil de última generación no podía hacer eso..., todavía. Quizás algún día el puto mercado lo consiga y entonces sí, entonces podré mostrar la mundo la superioridad moral de la enseñanza pública. Mientras tanto, y a falta de ese móvil que compraré en cuantito que salga, os regalo un ejemplo de educación pública limpia, objetiva y deliciosa.

Posdata. Documento que explica resumidamente porque debemos tener una educación alejada de los "poderes públicos". Obtenido a través del blog de Lady Godiva

miércoles, marzo 04, 2009

Savater, el ciudadano con sexo, lenguaje y dos huevos duros.

Tengo en casa un cajón lleno de cables de lo más variado; cables usb, cables para recargar numerosos móviles, cables de cascos para escuchar música, cables de teléfono, cables, cables, cables. En fin, un auténtico cajón de sastre. Lo peor de los cables de ese cajón es que como están enredados no vale ninguno para nada. El día que tengo que utilizar uno de ellos, y si tengo paciencia y tiempo, me paso media mañana tratando de desenredar la madeja. Deshaciendo el camino que el azar ha ido construyendo hasta formar un auténtico enjambre negro perfectamente inútil.

De manera similar, me temo, a Savater, le ha salido un enjambre de artículo que enlaza tantos temas y tan diversos que resulta tan inútil como los cables de mi cajón. Aunque no tengo la mañana libre me parece necesario tratar de desenredar la madeja para ver si hay algo aprovechable. Por debajo de la confusión creo poder descubrir una linea que sigue el siguiente camino: en España hay unos partidarios de la educación separada que pretenden educar a sus hijos en instituciones diferentes de las que eligen para sus hijas. Se apoyan en los supuestos mejores resultados de este tipo de separación. Para el articulista semejante argumento es discutible pues ¿qué entendemos por mejores resultados? Está claro que nada que tenga que ver con la función social de la educación sino sólo aquellos resultados que mejor preparen para la función laboral "aunque sea a costa de las dimensiones cívicas" (sic). Para Savater "nadie puede dudar" de que para la convivencia hay que educar juntos a niños y niñas. Savater reconoce, eso sí, algunas razones para separar a unos alumnos de otros; las "cuestiones estrictamente académicas: necesidad de clases de refuerzo, agrupación por materias o lenguas optativas, etcétera". Según Savater, el argumento de los defensores de la educación diferenciada es el derecho de los padres para educar a sus hijos, algo que, también según Savater, nadie pone en duda. Para el filósofo lo que está en cuestión es que éstos posean el monopolio de la educación de sus hijos. El Estado (contrariando mi costumbre lo escribo con mayúscula pues para Savater es claro que representa su particular "ente" divino), a través de la escuela pública, tiene el derecho de enseñar que hay opiniones distintas con criterios "no menos respetables" que los de los padres. Después de esta argumentación entramos en el jardín de casos de malos padres que muestran lo necesaria que es nuestra santa escuela pública. Continúa con un alegato en favor de los buenos padres que son aquellos que no enseñan a sus hijos a pensar como ellos sino a pensar por si mismos, (ejem, sin pasarse, es decir, siempre que piensen, por ejemplo, que la educación diferenciada es un horror). Termina con un párrafo, realmente confuso y escrito ad hoc para atacar a los que, presuntamente, no votan UPyD, a saber: la iglesia, los nacionalistas y la izquierda clásica. La verdad es que tiene mérito repartir tanto mandoble en cinco escuetas lineas.

Empecemos. Aunque el tema de la educación separada ya ha salido en este blog el asunto se ha reavivado recientemente pues, como informó hace unos días el país, muchas comunidades, amparándose en una interpretación de la LOE refrendada por los tribunales, están negando los conciertos a colegios con educación diferenciada. La cuestión revela muchas cosas que están también presentes en el artículo de Savater y que conviene analizar despacio. Por no extenderme demasiado me ceñiré al análisis de tres de ellas. La primera está relacionada con la separación entre objetivos académicos y objetivos sociales. Sinceramente no me esperaba de Savater, y es una decepción real, una defensa de la coeducación basada en una crítica a los que, supuestamente, ponen por encima de los objetivos sociales y cívicos de la educación los resultados académicos. No me lo esperaba porque esa dicotomía es más falsa que el beso de Judas. El éxito académico y la formación laboral, que Don Fernando casi denigra para ensalzar a la otra, tiene unos evidentes efectos sociales y cívicos directos y además varios indirectos. Como no quiero alargar el escrito ad infinitum dejaré que la capacidad de razonar de cada uno de los lectores haga el resto y extraiga esos efectos. En segundo lugar porque, como revela el análisis de la propia experiencia personal de Fernando Savater, educado en colegios de élite y de educación separada, esta opción pedagógica no correlaciona directamente con el maltrato o el desprecio al otro sexo, ni siquiera con su desconocimiento, pues la sociedad es algo más que la escuela, afortunadamente. De igual manera que su educación elitista tampoco nos hace sospechar que Savater desprecie a los pobres o sea incapaz de sentir empatía y ponerse en su lugar. En educación lo evidente y lo que es dudoso es difícil de delimitar y las evidencias absolutas no son tantas. No creo posible que nadie pueda establecer un sistema único de organización escolar igualmente valioso para todos. Quizás a algunos les convengan escuelas separadas y a otros no, quizás convengan en algunos cursos, es más quizás a algunos les convengan escuelas y a otros otros sistemas.

En tercer y último lugar, más no por ello con menor importancia, está el asunto de la peculiar concepción de lo público que viene marcada por esa grandiosa frase de una diputada, de cuyo nombre no quiero acordarme, que recoge un sentir bastante generalizado entre los políticos y pensadores de por aquí: «Si hay familias que quieren ese modelo (la diferenciada), entonces, que lo paguen».

El argumento, perdón, quise decir la frase, manifiesta una curiosa manera de entender el dinero público que, desde luego y vistas las cosas, podríamos definir paradógicamente como aquel dinero que no es el del público. Señorías varias y de distintas administraciones deberían aprender un concepto básico: el ciudadano ya ha pagado.

Repasemos. El estado tiene dinero porque lo recauda a través de los impuestos, eso dicho en fino, dicho más claro: los ciudadanos generan un dinero y parte se lo quita el estado, por su bien, siempre por su bien. Con ese dinero nuestro magnánimo estado hace muchas cosas: rescata bancos, paga coches de lujo, hace algunas escuelas y paga a otras escuelas que son elegidas por padres que no quieren las del estado. ¿Por qué no las quieren? que se yo, algunos les parecerán sucias, malas, feas o indisciplinadas, pero lo importante es que el estado realiza ese pago con el dinero que previamente había confiscado al ciudadano. Algún espabilado dirá, para eso que no se lo quiten, con lo que se acabaría la discusión. Sin embargo, y aquí está el meollo de la cuestión, el estado se lo quita y, aunque presuntamente le deja elegir, de facto le tutela la elección entre posibilidades legales más de lo que sería razonable.

En nuestro estado la educación separada es legal, si tu tienes dinero es perfectamente legítimo que lleves a tu hijo a una escuela separada. Además, que yo sepa, ningún partido ha planteado en su programa electoral la necesidad de prohibirla, ni siquiera el partido de Fernando Savater. Si la educación separada es por tanto una opción legal y un centro cumple los requisitos presupuestarios solicitados a los conciertos lo que se está transmitiendo con esta decisión es que la educación diferenciada es una opción valida para los ricos pero no para los pobres que además de ser pobres deben estar tarados y necesitar unas ayudas en su elección que otros no requieren. Que curioso, al final va a resultar que Savater sí que desprecia a los pobres, ¿un fruto de su educación elitista y separada?

miércoles, febrero 04, 2009

Publicidad educativa en la red


Llego a través del blog de Daniel Rodríguez Herrera a esta divertida página. Si siempre quisiste ser publicista aquí tienes una oportunidad para probar tus posibilidades.

miércoles, enero 28, 2009

Papá, ¿tribunales viene de tribu?

Malos tiempos para la libertad . Malos tiempos para la lógica.

Art. 16. 1 y 2 de la Constitución española (todavía en vigor). 1. Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la Ley."2. Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias".

Real Decreto que regula los contenidos de la enseñanza secundaria. Criterios de evaluación: "9. Analizar posibles medidas redistributivas, sus límites y efectos colaterales y evaluar las medidas que favorecen la equidad en un supuesto concreto. Este criterio pretende valorar la capacidad de análisis de las desigualdades económicas y el modo en que determinadas medidas pueden corregirlas. También persigue estimar si reconocen la eficacia de la imposición directa e indirecta, las políticas sociales y de solidaridad".

Señor súbdito, debe aprender a leer entre lineas. No será obligado a declarar sobre su ideología porque habrá de tener una que ya no será suya sino del gobernante y no sólo tendrá que declarar sobre ella si no que será duramente evaluado caso de no conocerla al dedillo.