viernes, septiembre 04, 2009

Educación e información

Retomar viejas costumbres es costoso cuando requieren un cierto esfuerzo y se han abandonado para atender menesteres más importantes pero, ya estamos aquí otro curso más dispuestos a escribir un rato sobre la educación y otros deportes de riesgo.

Cuando yo era chaval estudiaba en un colegio de curas en el que nos obligaban a jugar al fútbol en las clases de educación física, también nos obligaban a correr y dar vueltas al patio. La segunda no era, desde luego, el colmo de la diversión, pero la primera era, a mis infantiles ojos, un acontecimiento fascinante. Me encantaba el fútbol y me parecía increíble que alguien pudiera aborrecerlo. Sin embargo, recuerdo compañeros que no disfrutaban como yo del deporte rey. Lo pasaban mal, algunos fatal, obligados a perseguir, sin cualidades evidentes, aquel trozo de cuero relleno de aire con el fin de conseguir darle una patada. Cuando terminábamos el partido y nos íbamos a las duchas, los fanáticos del fútbol volvíamos contentos y aquellos que habían jugado contra su voluntad no manifestaban tener un trauma especial aun cuando habían sido violentados físicamente.

Este verano han aparecido en los medios dos terribles noticias que relataban sendas violaciones de niñas a manos de compañeros preadolescentes y adolecentes. ¿Qué tiene que ver una cosa con otra? Después de leer numerosos comentarios sobre lo terrible del asunto, denuncias a la ley del menor y otros asuntos creo que nadie ha conseguido hacer un análisis realmente profundo del hecho. A mi entender las razones de esta falta de análisis resultan evidentes. Nuestra cultura* ha destruido cualquier intento por dar al sexo un significado que vaya más allá del placer. Su conexión con el sentimiento es puramente contingente y no es especialmente diferente de otras actividades placenteras como la comida y la bebida. El problema de esta visión moderna es que imposibilita explicar a cualquier chavalín por qué una violación resulta algo esencialmente distinto a lo que hacen con ellos cuando se les obliga a hacer su cama o a ir al cole. Quizás suene exagerado pero yo creo que no.

Este verano leí un interesante artículo de César Nombela. En él, el autor analizaba una reciente investigación publicada en el British Journal of Medicine. Buscando en el Journal encontré la referencia completa que es la siguiente: Wiggins, M., Bonell, C., Sawtell, M., Austerberry, H., Burchett, H., Allen, E., et al. (07-11-2009). Health outcomes of youth development programme in England: Prospective matched comparison study. British Medical Journal, 339, 2534. El artículo analiza la eficacia de los cursos de información destinados a evitar los embarazos adolescentes y el consumo de drogas. Los resultados de esos análisis muestran cómo esos programas, lejos de ser eficaces pueden llegar a ser contraproducentes y llegan a incrementar las prácticas que pretenden evitar. No es desde luego la primera vez que se confunde educación con información pero pocas veces los efectos son evidentemente tan graves. Unos jóvenes hipersexualizados que carecen de un relato valioso que les ayude a entender el significado profundo de esa peculiar forma de relacionarse y las dimensiones de la personalidad que implica. ¿Me estaré haciendo viejo?

* Para no liarnos, entiendo a quí por cultura, el mensaje simbólico dominante en los medios de entretenimiento, series, películas, progrmas, etc.

3 comentarios:

Sarilla Malibú dijo...

Creo que no entiendo lo que realmente quieres decir en el post, para ser sincera y poco diplomatica.

Lei un articulo acerca del estudio que mencionas y sugiere que los programas educativos de educacion sexual no son efectivos y que incluso aumentan las probabilidades de embarazo. ??????

Saludos desde Irlanda

AVATAR dijo...

Desde luego que quiere decir eso, creo yo. Que SOLO con programas INFORMATIVOS de educación sexual no es suficiente y, probablemente, sea ccontraproducente.

El otro día dieron la noticia (no la he contrastado pero no me sorprendió como para ponerla en duda) de que en los últimos diez años se habían multiplicado por no se cuanto (bastante, aunque no recuerde la cifra exacta) los embarazos no deseados en adolescentes. Creo que no es un problema de falta de información o de acceso a ella. Más allá de discusiones sobre lo moral o inmoral de determinadas prácticas, me parece obvio el fracaso de la política "informativa" como única medida para atajar algo que, desde luego, debería preocuparnos a todos. Tanto si esas jóvenes que se quedan embarazadas sin querer abortan como si dan a los niños en adopción o los crían con la mejor de las intenciones.

¿Es extrapolable a un supuesto (supuesto por mí por no saberlo a ciencia cierta) aumento de los delitos sexuales entre jóvenes? Posiblemente sí, al menos en la raiz y el fondo del problema.

Sarilla Malibú dijo...

Si...la educacion es un fenomeno global, solo con informar no se consigue convencer de los riesgos de una noche loca sin tomar las medidas apropiadas para evitar enbarazos no deseados...eso era.

Tal vez culpar a los programas no sea el punto, sino poner el acento en las mejoras que habria que hacer en ellos y en abandonar una actitud de confianza absoluta en la educacion para resolver todos y cada uno de los problemas relacionados con la educacion sexual.

Tampoco veo tan clara la relacion entre los delitos sexuales y los embarazos, me parece que se debe a un vacio etico, mas que a una causa directamente relacionada con los programas educativos y su aplicacion.
Si los ninios (perdon por la ausencia de enie) no tienen una referencia de respeto hacia los demas, independientemente de su sexo, tampoco pueden apreciar la diferencia entre jugar a la playstation y meter mano a alguien desconsideradamente.

Si vivimos en una sociedad de consumo, todo es consumible, incluso las personas. Ese es otro factor que esta presente. Quiero algo rapidamente y lo mas facil posible... igual que estoy pulsando ahora las teclas del ordenador.

En fin...opinar es bonito y agradable, cambiar las cosas es todo un mundo.
Interestante debate.