lunes, noviembre 09, 2009

¿Obligatoriedad hasta los 18 años? ¿Por qué no hasta los 20?

No cabe duda de que los juegos de simulación social, entre los que destacan el famoso "Los Sims", resultan ser un fenómeno interesante y, según el parecer de los muchos usuarios que lo disfrutan, incluso divertido. El juego, a partir de una cierta sofisticación de variables, permite diseñar un barrio que funciona en base a las interacciones que tienen sus habitantes. Uno puede, siquiera por un momento, sentirse miembro de un todo poderoso gobierno moderno y progresista que diseña la vida de sus habitantes y contribuye a hacerla dichosa o desgraciada o al menos intentarlo. Recuerdo otros juegos parecidos como "The age of empires", al que alguna vez incluso jugué con cierta curiosidad. También se basaba en la posibilidad de diseñar el funcionamiento de una sociedad. Uno puede verse en la disyuntiva de proveer a su micro sociedad de, por ejemplo, más soldados o más sacerdotes, decisiones de las que depende en gran medida el futuro de esa sociedad y del jugador en el juego.
No se muy bien si los que se dedican a la política, en el pequeño sentido del término, esto es, los que viven en los parlamentos y ministerios, tienen juegos de esos en sus despachos pero muchas veces pienso que manejan las situaciones de la misma manera. "Si aumento la obligatoriedad de mis "piezas" mejoro su formación y eso me da más puntos para alcanzar el nivel de desarrollo que me permitirá superar tal y tal obstáculo. Por otra parte el coste me impedirá aumentar las ayudas al automóvil con lo que puede subir el paro. Si hago ambas cosas quizás aumente en exceso mi deuda y me acaben echando del tablero del juego europeo, en fin, no es una situación fácil. Lanzaré ese bonito artilugio llamado globo sonda a ver que pasa".
Quizás en el ministerio de educación han creado un juego llamado "the age of education" y algún software estadístico les ha dicho que deben aumentar la obligatoriedad hasta los 18 años (ya saben, cifras del paro....). Lo peor de todo es que se pueden llegar a creer que el juego funciona y que responden únicamente a la búsqueda de nuestro bien.
Ya que he empezado con la metáfora del juego, todo puede volverse aún más divertido si analizamos todas las posibilidades que ofrece. Imaginemos que leemos esta jugada de una manera creativa. Quizás los diseñadores de la partida calcularon mal la jugada anterior, aquella que aumentó la comprensividad hasta los 16 años disminuyendo la variabilidad en ese tramo. Aquellos que antes iban a la formación profesional en lugar de al bachillerato se amontonan ahora en las mismas aulas. Imaginemos que los jugadores tratan de explotar mejor sus recursos pues los resultados no han sido todo lo brillantes que desean y antes que dar la razón a otro de los jugadores se embarcan en una aventura de aumento de la obligatoriedad hasta los 18 años y reducción a la vez de la comprensividad (el propio ministro cree lógico aumentar el bachillerato de dos a tres años). En efecto, es una jugada posible. Tendríamos ahora un ciclo común hasta los 15 años y no hasta los 16, como ahora, y un ciclo obligatorio hasta los 18. El debate entre jugadores estrategas se pone interesante. Los que defendían una reducción de la comprensividad verían sus tesis finalmente victoriosas aunque fuese por la puerta de atrás. El jugador principal, el que tiene la última palabra e ideó la jugada previa, salvaría la cara pues nadie repararía en su vergonzante reconocimiento de un error. Varios jugadores que parecían liberales y a los que se les llenaba la boca con el derecho de los padres a decidir defenderían el aumento de la obligatoriedad reparando en los nuevos ingresos que la medida supondría para los centros concertados. Todos ganaban, aparentemente.
Sin embargo, la realidad es cruel. Ningún ministro, ni todo su equipo, por grande e inteligente que sea, (y me consta que tienen personas inteligentes y aún más últimamente), puede tener el conocimiento suficiente para determinar la edad optima a la que debe extenderse la educación obligatoria. Este calculo no puede hacerse por una razón muy clara y evidente para cualquiera que piense un poco. Esa edad no existe pues no todos somos iguales ni necesitamos, queremos, o valemos para lo mismo. Creo que aún hay algo peor y más criminal en el asunto y es que ellos lo saben. Saben positivamente que habrá personas sacrificadas involuntariamente en favor de una batalla de la que el individuo es pieza para futuras victorias en el tablero de su nuevo juguete.

1 comentario:

Sarilla Malibú dijo...

Debe ser que el ministro de educacion se ha vuelto loco, o es que le apetece amargarle la existencia a la gente.

Cuando la LOGSE aumento la edad de obligatoriedad, recuerdo perfectamente que iba a ir al instituto, me pillo justo en medio.
Mi hermana habia ido a BUP y COU, y los profesores temian la llegada de la LOGSE porque suponia afrontar la llegada de estudiantes que no querian estudiar, y tambien recuerdo las clases infernales en las que unos cuantos (el 40 por ciento de la clase) daba literalmente por saco porque no querian estudiar.

No puedo imaginarme ahora esa situacion repetida en bachillerato... La gente que quiere ir a modulos va a tirarse por la ventana, o los profesores, quien sabe...

Realmente empiezo a pensar que la educacion en nuestro pais no es cosa de politica, es cosa de sentido comun, especialmente desde que politica y sentido comun son terminos lejanos...

Panda de...me cayo.

Saludos