jueves, abril 29, 2010

Quaestiones disputatae. ¿Se debe permitir el velo en la escuela?

Muchos debates educativos tienen un comportamiento cíclico. Aparecen, están unos días entre nosotros, y se sumergen para aparecer meses o años más tarde. No, no estamos en el día de la marmota. Escribí sobre este tema en el 2007 y tres años después, ser repiten situaciones, argumentos, y análisis.
Esta claro que el famoso asunto del velo vela. Parece que tras el velo ya no vemos y nuestra razón se ofusca. En el debate que nos ocupa la mezcla de toda clase de argumentos y la falta de criterio ha resultado ser de lo más abundante y como mezclar en exceso no es buena cosa por las impresionantes resacas que suele generar me he decidido a hincar el diente a este asunto de manera un poco extensa.
Para realizar esta labor voy a utilizar, en versión libre, el sistema de medieval de las "quaestiones". Éste interesante modo de argumentar era fundamental en la escolástica. La estructura que seguían las quaestiones era más o menos la siguiente. Se formulaba el problema en la forma de una pregunta. Se exponían las objeciones a la tesis principal que defendería luego el autor. Finalmente, el disputador expone su tesis y la precisa refutando una por una cada una de las objeciones anteriormente escritas. En el caso que nos ocupa podríamos formular de manera simple la pregunta. "¿Se debe permitir el velo islámico en la escuela?".
Exponemos ahora las objeciones por las que parece que no se debe permitir el velo islámico en el colegio, en concreto tres, así como dos argumentos más que, aunque defienden la presencia del velo en las aulas, lo hacen de manera errónea o demasiado simple. Empecemos pues con las objeciones
1- El velo islámico es un símbolo que sólo llevan las mujeres, es un símbolo que significa sumisión de la mujer al hombre y, por lo tanto, un elemento absolutamente contrario a uno de los valores más esenciales de nuestra civilización; el de la igual dignidad de toda persona con independencia de su sexo. Es por esta razón por la que debe prohibirse su uso en el espacio público y con más razón aún en las instituciones dedicadas a la formación de las jóvenes generaciones pues es claramente contradictorio con la necesaria formación en los valores democráticos.
2- Nuestra ley permite que los centros escolares, de manera autónoma, elaboren reglamentos que regulen la vida de dichos centros. Algunos de esos centros se toman la molestia de regular la vestimenta, asunto que, legítimamente, consideran relevante. Algunas de esas normas prohíben acudir a clase con la cabeza tapada para evitar gorras, viseras, etc. Como el velo islámico tapa la cabeza entra dentro de las prendas que no se pueden llevara la clase con independencia de su carácter religioso asunto en el que la norma no puede entrar. Por este motivo es legítimo prohibir el velo islámico. De todas formas en asuntos tan relevantes como este sería más deseable que fuese una entidad superior al centro educativo, la comunidad autónoma o el Estado central, el que legislase para todos de manera más general y evitase conflictos a los centros.
3- En un estado laico los símbolos religiosos deben estar al margen del espacio público. El estado laico se caracteriza por haber logrado someter los debates públicos al ámbito de los argumentos racionales que pueden ser entendidos por todos sin acudir a postulados de fe que, por definición, sólo unos poseen. La religión y la exhibición de los símbolos religiosos borra los límites de la misma en su relación con el ámbito público. Las instituciones, especialmente las educativas, deben ser muy celosas de la laicidad que es la garantía de que luego pueda ser uno lo que quiera en su casa. Educar en un espacio libre de creencias religiosas es fundamental para garantizar el pluralismo y la democracia. El velo y cualquier otro símbolo religioso debe ser prohibido.
4- Los reglamentos de centro deben estar supeditados a la constitución y no pueden contradecir, en ningún caso, los valores constitucionales que son de orden superior. El asunto del velo es un asunto de libertad religiosa y la libertad religiosa debe garantizarse por encima de un reglamento de centro que es asunto menor. Además, nuestra constitución reconoce como fundamental el derecho a la educación y este derecho no puede ser puesto en peligro por la arbitrariedad de un reglamento.
5- El velo es una cuestión cultural más que religiosa. Nuestra sociedad tiene en la tolerancia hacia distintas culturas uno de sus valores más esenciales. El velo, en tanto que opción individual, no hace daño a nadie y debe ser por lo tanto permitido.

Contra esto hemos de decir que el velo islámico debe permitirse en los colegios en tanto que símbolo religioso pues el ser humano no puede deshacerse de su religión como se cambia o se deshace de un peinado. Lo que el ser humano es constituye un todo en el que la religión es esencial y forma una parte nuclear pues, para muchos, configura el centro de sentido de la persona. Ciertamente contra esta frase general se pueden y deben hacer algunas matizaciones importantes que expondremos en la respuesta a las objeciones y que perfilarán nuestra respuesta.
Respuesta a las objeciones.
1- El símbolo se caracteriza por apuntar un significado pero también por su capacidad de ser modelado. Los símbolos, como ya he escrito más veces, se transforman, se interpretan y se reinterpretan constantemente. Los símbolos son difícilmente esencializables pues no se entienden solos sino en compañía de otros símbolos en un juego de continua variación y asociación. Todo el lenguaje cultural (simbólico) que acompaña a una chica en un instituto de Madrid y que la ayudará a interpretar el asunto del velo será sin duda diferente de aquel que acompañó a sus padres durante su formación. Es precisamente este hecho el que invita a acercar y no a alejar el tema de la educación y los símbolos religiosos pues de cómo se traten estos en la escuela dependerá su comprensión. Alejar el asunto del velo de la escuela es invitar a reproducir de manera más acrítica el significado que se le da allí donde sí será utilizado.
2- Los centros tienen perfecto derecho a regular aspectos que, sólo aparentemente, son irrelevantes para la educación como por ejemplo la vestimenta en las aulas. Es más, a veces uno piensa que sería deseable que utilizasen ese derecho con más asiduidad. Que un centro legisle unas ciertas normas sobre lo que se puede o no se puede llevar puede indicar una preocupación que es educativamente relevante. Quien no se preocupa por los detalles tiende a despreocuparse también de lo esencial. Hace bien el colegio en defender su derecho a regular y hacen bien las autoridades en defender a los centros que utilicen ese derecho. Sin embargo, las leyes, aunque funcionan como un primer pedagogo, tienen también muchas limitaciones cuando funcionan como tales y, sobre todo cuanto más abarquen, por eso no es deseable, en contra de lo que muchos creen, la proliferación de normas de rango superior para evitar problemas a los centros en estos casos o casos similares. Es esa la opción que ha tomado el estado francés creando una ley mucho más injusta y en la que no hay salida decente. La solución concreta de casos como este, está en la pluralidad de oferta y en la libertad. Por supuesto, igual que, como principio genérico, no no se puede/debe legislar "ad hoc" contra una determinado caso o persona, tampoco los reglamentos deben hacerse "ad hoc" por eso es lamentable que el centro de Pozuelo, que hasta ayer permitía cubrirse la cabeza, haya acordado en tiempo récord, prohibir también llevar la cabeza cubierta en el aula con el fin de evitar que una niña concreta se matricule en ese instituto.
3- Parte importante de lo que subyace a este asunto del velo es el lugar que las convicciones religiosas deben o pueden tener en la vida publica. Muchos de los críticos con el velo los son en tanto que responden a la idea de que la vida pública es una vida neutra donde las convicciones religiosas no tienen lugar pues, por su naturaleza, estas no deben escapar del ámbito privado o, dicho de otra forma, que la razón y la fe son ámbitos claramente contrapuestos y que tienen lugares diferentes para expresarse, la razón en el agora, en el espacio público y la fe en la casa o en la iglesia, recintos privados. Esto es falso. Primero, la religión es un asunto de racionalidad pues las amebas o los gatos no tienen religión. La razón siempre es una capacidad fundada en algo. En la vida publica uno debe poder mostrarse como lo que es religioso, ateo, agnóstico, superficial, profundo o lo que sea pues no es un espacio sólo abierto a un tipo de racionalidad. Estoy bastante de acuerdo con la opinión que Savater muestra en este artículo con respecto al laicismo aunque no con el corolario de su artículo relativo a que lo que ataca el laicismo es la obligación de ofertar una asignatura como la religión que puede ser "libremente" cursada por los alumnos que lo deseen pero que no es "obligatoria" para ninguno. El corolario de Savater establece un salto lógico que solo puede entenderse si, en el fondo y aunque no se diga, se considera la religión como un fenómeno negativo, lo que no parece propio de instituciones que "deben ser escrupulosamente laica para que las personas puedan profesar la religión que prefieran o rechazarlas todas" (sic). Lo que falta en la educación es más optatividad libre y no menos.
4- No hace falta llevar a la vida reglamentaria de los centros los problemas últimos de filosofía del derecho para que puedan ser considerados constitucionales hacer esto sería no reconocer algunas peculiaridades importantes de la educación. La educación, y esto puede sonar polémico pero no lo es tanto, en cierto sentido regula, y puede llegar a suspende temporalmente, la aplicación en plenitud de muchos derechos individuales. Por ejemplo, decir que regular las vestimenta puede suponer algo inconstitucional es como decir que cuando se manda callar en el aula se está atentado a la libertad de expresión. Hacer depender tan directamente el reglamento del centro de la Constitución puede dar lugar a interpretaciones de ese tipo. Lo que hay que analizar es si el reglamento del centro está educativamente justificado como medio para humanizar, fin último de toda educación. En el caso que nos ocupa, regular la vestimenta para generar un orden e incluso una cierta disposicion conductual con el fin de fijar la atención en el conocimiento que se quiere transmitir, hace legítima una acción que consideraríamos excesiva si, por ejemplo, se publicase en un bando municipal de obligado cumplimiento. Como la educación supone una suspensión de derechos, y ciertamente no todos valoramos igual que derechos, o mejor, que concreciones de los mismos pueden ser suspendidas, lo importante no es tanto que un reglamento concreto permita el velo sino, y vuelvo al principio de la libertad de oferta, que existan centros suficientes cuyos reglamentos permitan el velo.
5- La distinción religión cultura es muy complicada pues la religión es parte de la cultura y no una parte marginal precisamente. Los que argumentan en favor del respeto en cuanto hecho cultural para esquivar el respeto a la religión esconden también una consideración negativa de la religión y muchas veces también una cierta actitud condescendiente frente a otras culturas.
Dos precisiones finales. Primero, sería muy deseable que un centro fuese capaz de discriminar en sus reglamentos, por ejemplo, que, desde el punto de vista educativo, no toda forma de taparse la cabeza es igualmente permisible o sancionable. Supondría que ese centro está repleto, no de arbitrariedad, sino de antropología y de sutileza pues ciertamente no toda forma de taparse la cabeza es igual. Segundo, sería muy deseable también que los profesores no necesitasen un reglamento para discriminar lo permitido y lo prohibido en estos casos pues supondría que pueden dialogar a un nivel muy superior al de las discusiones públicas. Salir a la "luz pública" acaba por oscurecer pues todos tratan de encerrar lo complejo en cuatro consignas.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Brillante.

Almudena Barta dijo...

Creo que, efectivamente, depende del colegio del que estemos hablado; es decir, si hablamos de instituciones públicas, me parecía incorrecto que se prohibiera llevar velo a personas que lo usan como parte de su religión, pues creo que para una persona creyente lo primero es Dios y sus leyes; pero si estamos hablando de colegios que tienen una serie de requisitos, ya sean concertados o sean privados, uno se atiene a las consecuancias, es decir, yo fuí a un colegio privado en el que los chicos tenían que llevar el pelo corto, es una tonteria pero ahí estaba esa norma, y en cuanto a un alumno le crecía el pelo, le mandaban directamente a la peluquería despues de tres avisos.
Creo que cada uno debe ser coherente en todos los aspectos. Efectivamente sería muy cínico ser en un sitio de una forma y luego en otro sitio de otra, y lo mismo sucede con la religión, pero hay que saber dónde va uno.
Si alguna persona no musulmana quisiera entrar en una mezquita, se le obliga a taparse y si no lo hace, no entra y nadie monta un numerito porque es algo que ya se sabe. Lo mismo sucede con una serie de colegios, hay que leer las normas y luego ya inscribir a tu hijo, al menos esa es mi opinión.

Sarilla Malibú dijo...

Exceptional!!!

una cosa que no he entendido muy bien es porqu'e esa obsesion por que los alumnos no lleven gorras o panuelos en clase.
Es que es maligno para el aprendizaje?
Desde cuando la pedagogia se basa en el aspecto externo de las personas? y mas aun, que tiene de pedagogico anular la forma personal de vestir de cada alumno?

Ayuda eso en algo a mejorar las condiciones de la ensenianza?

Cierto es, y estoy de acuerdo, que el gobierno no puede establecer normas que deberian ser parte del criterio de los colegios.

Pero si me pongo a pensar mas aun y un poquito mas alla...Porqu'e los colegios habrian de imponer una determinada forma de vestir? Cual es el transfondo de querer que todos sean iguales en clase?
Que se pretende con todas esas normas??????
Hay un punto de arbitrariedad en afirmar que esta muy bien que los colegios hagan lo que quieran con sus normas.

Siguiendo el hilo argumentativo de esta entrada, me quedo atrapada en una contradiccion a la que me lleva inevitablemente pensar en la libertad de eleccion absoluta:
Permitir todo tipo de centros que tengan todo tipo de normas...Lleva realmente a que la oferta educativa sea mejor? Es buena toda norma permitida libremente? Por ejemplo el hecho de que la vestimenta se regule severamente.

No se si me explico bien. Lo mismo no, pero al menos lo he intentado.

Saludos!



Y sobre la cuestion del velo, por mi experiencia actual con una familia hindu, con los que convivo todos los dias, he de decir que aunque ellas no lleven velo, la opresion puede estar oculta tras otros comportamientos (por ejemplo, las mujeres tienen que caminar por detras de sus maridos, o no tienen derecho a tener una cuenta con su propio nombre, lo cual es mucho mas grave...)

Anónimo dijo...

"Lo que hay que analizar es si el reglamento del centro está educativamente justificado como medio para humanizar, fin último de toda educación".

Señor Reyero. ¿Me puede explicar la frase?
¿Medio para humanizar?
¿Fin último de toda educación?

David dijo...

Perdón por el retraso. Trataré de contestar a tu pregunta. En el ser humano existen dos tipos de respuesta ante la realidad por resumir diríamos que unas son aquellas que vienen marcadas por la biología y otras aquellas que vienen marcadas por la cultura. A diferencia de lo que sucede en otros animales el ser humano necesita de una ingente cantidad de información y de hábitos que podríamos considerar extra genéticos para manejarse en el mundo. A esa información y a los hábitos necesarios para su manejo la denominamos cultura y con ellos nos formamos lo que Aristóteles llamaba segunda naturaleza cuya adquisición es lo que conocemos como humanización. Dicho de otra manera el desarrollo en plenitud del ser humano no es sólo una cuestión genética pues si así lo fuese más nos valdría tirar todas las facultades de humanidades y dedicarnos exclusivamente a la manipulación genética.