miércoles, mayo 11, 2011

Superfreakonomics de la educación: ¿ha descendido la calidad del profesorado de primaria por culpa de las mujeres?

Una de las más lamentables pérdidas en el nuevo grado de pedagogía es la de la asignatura de economía de la educación. Por alguna extraña razón quienes diseñaron los títulos relacionados con la educación (magisterio, pedagogía, educación social) han pensado que la reflexión sobre el coste de la educación y la obtención y gestión de los recursos no constituye un tema suficientemente importante. Seguiremos pues, básicamente, pensando que el dinero es infinito y que si no tenemos suficiente basta con imprimir una mayor cantidad de billetes y ponerlos a circular. Continuará "haciendo fortuna" la expresión "educación gratuita" como si los que trabajamos para el sistema de educación pública trabajásemos gratis o los que construyen escuelas se caracterizasen por su deseo de no cobrar al terminarlas. Siento decepcionar, me he enterado de que los que trabajan en los sistemas de educación pública si no cobraran llegarían incluso a quejarse. Existen varias hipótesis posibles para explicar ese desinterés de los educadores por la economía y de alguna de esas razones es posible que sean culpables los propios economistas. Quizás la preeminencia absoluta que en esa disciplina han tomado las matemáticas y el abuso de gráficos y tablas no ha facilitado mucho su divulgación.
No es que las matemáticas no sean relevantes pero sin teorías explicativas las tablas y datos resultan inútiles y fácilmente manipulables. Mucha gente se siente abrumada por el número en cuanto lo ve aparecer en la escena de una pseudoargumentación y le teme como a un trilero cualquiera.
Bastantes educadores, y conozco a varios, cuando piensan en economía no son capaces de pensar en una de las ciencias dedicada al estudio del comportamiento humano y su relación con los demás y con los recursos disponibles. Es penoso que pensemos que a los educadores no les vendría bien una disciplina como esa ¿Es que la reflexión sobre el hecho educativo no necesita pensar en las relaciones humanas y en la influencia que tienen en las mismas el hecho de tener más de deseos que posibilidades de satisfacerlos? todo esto viene a cuento de un libro de cuya lectura estoy actualmente disfrutando. El libro en cuestión se titula "Surefreakonomics" que no es sino la segunda parte del superventas de Stephen J. Dubner y Steven D. Levin "Freakonomics"

----------------

En ambos libros, los autores nos muestran, a través del comentario de diversos estudios, que la economía es una ciencia muy difícil, una ciencia social y una ciencia no sólo dedicada al estudio de la contabilidad y las finanzas sino también preocupada por los motivos que rigen las decisiones de la gente, sus consecuencias previsibles y también la observación de la cantidad de consecuencias imprevisibles que esas mismas decisiones acarrean. Como es de esperar en una disciplina social, también en ambos libros los autores se acercan de vez en cuando a asuntos educativos. Aquí ya comentamos alguno con ocasión del primer libro. En el nuevo libro también plantean una sugerente hipótesis para contribuir explicar el continuado descenso en la calidad de la educación básica.
Según los autores, y basta con pasarse por cualquier escuela de primario o facultad de educación y contar para saber que es cierto, la enseñanza básica es una profesión esencialmente femenina. Tradicionalmente las mujeres han encontrado en el campo de la enseñanza un importante nicho laboral. Hace cien años la inmensa mayoría de las mujeres con más talento y que podían, querían o tenían que trabajar, trabajaban en escuelas porque era prácticamente la única posibilidad de la que disponían. Sin embargo, en las últimas décadas se han abierto de manera creciente nuevos ámbitos de desarrollo profesional mucho mejor pagados y más atractivos. Este aumento de las posibilidades ha provocado que muchas de las mujeres más brillantes e inquietas se hayan decidido por ámbitos hasta ahora vedados para ellas. La consecuencia es que el nivel de las maestras no ha hecho sino descender ¿verosimil explicación? Verosímil sí, no obstante no es ni irreversible ni la totalidad de la historia. Como bien saben los economistas que estudian el comportamiento humano a partir de las decisiones efectivas, los sistemas de incentivos humanos resultan increíblemente complejos. A la hora de elegir trabajo, quien puede elegir ciertamente, normalmente no sólo elegimos por la paga sino que entran en juego muchas más variables. Como también indican estos economistas cuando tratan de explicar las diferencias salariales entre hombres y mujeres, muchas mujeres, en algunas épocas de su vida profesional, prefieren trabajos con menores sueldos pero con horarios que les permitan compatibilizar mejor su vida familiar. El horario de la escuela es, por definición, "el horario" compatible. Muchas mujeres que han triunfado en una vida profesional fuera de la academia tienen fuertes motivaciones vitales y capacidades suficientes para dedicarse a la docencia. Lamentablemente la escuela no se caracteriza por su deseo de atraer a los mejores. El sistema de acceso a la docencia en educación primaria exige la titulación de magisterio y da a esa titulación más valor que a cualquier otro tipo de formación universitaria o experiencia profesional. El sistema educativo captaría mucho más talento valioso si eliminase ese absurdo bloqueo corporativo que no se basa en ninguna evidencia. Nada nos indica que enseñe mejor a los niños quien ha pasado tres o cuatro años en una facultad de educación (normalmente entre los 18 y 22 año) que quien ha pasado un tiempo similar recibiendo también formación universitaria y además ha tenido una experiencia profesional. Quizás un curso más corto fuese suficiente.

10 comentarios:

Sarilla Malibú dijo...

¿Cómo es eso de que las mujeres menos brillantes se dedican a la educación o que las mujeres más brillantes no se dedican a la educación? (Diría que es lo mismo mantener una cosa que la otra) ¿Me he saltado alguna línea del texto que me impida llegar a la conclusión de que la gente que ha escrito el libro, no han conocido muchas maestras? Y más importante ¿Dónde está el estandart de la brillantez? O más coloquialmente ¿¿¿¿¿Qué????

César dijo...

Celebro la eliminación de la asignatura Economía de la Educación del plan de Estudios.

Ahora los alumnos podrán regocijarse en viñetas como esta (http://www.elpais.com/vineta/?anchor=elpporopivin&d_date=20110514) sin necesidad de tener que escuchar las objeciones de los "neocon tocapelotas" de siempre.

Palabrita del niño Jesús que siempre habrá un hueco para ti en la Quebrada de Galt :)

Saludos

Fernando Gil dijo...

Hay ahí una secuencia extraña en el argumento. Empiezas diciendo que las mujeres que se quedan ahora en la enseñanza son menos competentes que las que se van. Continúas señalando que habría que ampliar las titulaciones que dan acceso a la enseñanza en primaria. Pues entonces no sé si prefiero limitar el acceso a la enseñanza primaria a los hombres y mujeres “menos competentes” de una sola facultad que ampliarlo al de todas. No son lo mismo las probabilidades, las casualidades, las concatenaciones, las causas y, por supuesto, los principios. Podría ocurrir que en el tercer libro de los frikis de la economía nos digan que la variable relevante de la enseñanza es el mayor o menor optimismo vital desencadenado por los estudiantes universitarios que más horas han visto los programas en los que sale Belén Esteban.

César dijo...

Fernando, creo que has mezclado también la cosa un poco.

De lo que se trata por lo que entiendo del post es de repensar el credencialismo.

Si uno amplia el número de posible postulantes (a un puesto de trabajo como el de maestro) pueden ocurrir muchas cosas. Una es que todos los gañanes del mundo se junten y copen por saturación ese ámbito laboral.

Otra bien distinta, es que aun a pesar de la ingente cantidad de postulantes (cuya valía se distribuiría de forma normal, espero...), el mismo proceso de acceso laboral filtrara y acabara absorbiendo SÓLO a los postulantes aceptables o muy buenos (por qué no).

De hecho, creo que el problema de entendimiento radica en la BRUTAL frase final de David de "nada nos indica que enseñe mejor a los niños quien ha pasado tres o cuatro años en una facultad de educación (normalmente entre los 18 y 22 año) que quien ha pasado un tiempo similar recibiendo también formación universitaria y además ha tenido una experiencia profesional".

A más de un compañero de pupitre se le caería el alma a los pies!

Y me encanta.

un saludo

David dijo...

Exacto César. Lo has clavado. Aumentar el número de posibles postulantes aumentaría la calidad, por simple distribución normal, más que aumentar un año los estudios del maestro, opción que hemos elegido aquí y que sólo tiene como efecto demostrado y seguro el aumento del número de profesores universitarios necesarios para su formación, o sea, encima es más caro.

Fernando Gil dijo...

Está mezclado, en efecto, porque la entrada mezcla cuestiones que sin derivar en causas y efecto, se juntan. Y eso pasa en el libro que menciona David, por lo menos en el segundo, donde puede encontrarse, por ejemplo, un estudio, que he conocido gracias al creador de este blog, según el cual las horas de televisión correlacionan positivamente con la carrera delictiva.

Aumentando el número de candidatos, en efecto, se puede elegir entre los mejores (en este caso, y me limito a seguir el argumento de la entrada) de los peores, puestos que los que se consideran mejores ya se han ido. Por mucho que amplíes el número de ciegos no te sale un no ciego. Por mucho que amplíes la base de selección de médicos si lo haces entre no médicos, no mejoras la selección de médicos. Mejorarás, tal vez otra cosa, pero no encontrarás buenos médicos. Y es que, como dice César, yo sí creo en la formación específica para la docencia educativa.

David dijo...

Evidentemente Fernando, es sólo una causa y sólo una hipótesis racional y verosímil. Por cierto, tu última frase revela parte del problema. "Crees" en la formación específica, pero, ¿"sabes" su peso? ¿Cuentas con estudios o algún tipo de evidencia? ¿Intuición quizás? ¿Por qué no 6 años como los médicos y cuatro de especialización? Hay que estudiar el peso real de la formación del profesorado frente a otras alternativas y no basar la asignación de recursos escasos en creencias que, casualidad, benefician evidente y directamente a los profesores de universidad y a sus departamentos.

Sarilla Malibú dijo...

Disculpas por la precipitación en mi primera lectura. Me salté inconscientemente los enlaces, y me quedé con el argumento inicial sobre las mujeres y la brillantez. Tras una segunda lectura he visto por donde va la historia...

Me gustaría añadir que tras ni 4 años de formación dentro de la universidad, no te capacitan para afrontar cualquier trabajo de profesora en cualquier lugar, y que por muchos años que se agreguen a los estudios no sube la calidad de los mismos.
¿por qué? Quizá pura experiencia. Ninguna formación universitaria por buena que parezca te prepara para ciertos problemas que resuelves en el momento con una dosis de paciencia y observación. No creo que eso esté escrito en los libros, ni en ningún manual de pedagogía. Creo que la vocación no se aprende ni se aumenta por el hecho de estar un año o dos más en la facultad.
Muchas veces me he preguntado para qué está asignatura o esta otra, no por vagancia, sino por falta de sentido, o falta de enfoque, o sobrante de palabrería, tan a menudo.
No puedo estar, por otro lado más de acuerdo con que la economía es un aprendizaje necesario ¿lo van a eliminar de pedagogía? No lo sabía.
En fin, que no puedo estar más de acuerdo con que echo en falta cierta formación en economía, tan sólo por el mero hecho de que su ausencia deja al profesorado un poco pez en asuntos prácticos que podrían mejorar la práctica educativa. Hasta hace poco no me importaba mucho si los padres pagaban más o menos, o si les influía la economía o no, pero es cierto que gran parte de las decisiones que se toman en la vida cotidiana son económicas.

Ah, tampoco puedo estar más de acuerdo con aquello de que si aumentas el número de postulantes, aún así el mercado va a quedarse con los mejores. La universidad tampoco te prepara para espabilarte y convencer a tu nuevo jefe de que eres el fichaje del día. Se aprende, o te pagan una basura y al cabo de meses descubres que la economía es relevante.

A todo esto me contaron que en Argentina la universidad es gratuita, alguien sabe si eso tiene algún efecto negativo (o positivo) en el mercado-y en la calidad universitaria? ¿hay algún estudio frikeconomico al respecto?

De hecho, lo que me contaron es que la criba se realiza en los primeros años de estudio (haciendo más difíciles los exámenes para que los que estén ahí por diversión se dediquen a otra cosa).
Se me ocurre la maldad de que los profesores de educación primaria e infantil suban un poco la dificultad y exijan un poco más en vez de estar cantando y tocando la flauta todo el santo día... ¿influiría todo eso en los resultados finales?

Laura Pareja dijo...

No entiendo por qué han quitado economía como asignatura a impartir en estas carreras. Como no encuentro la razón, me la invento: ahí va! Más de uno piensa que en las carreras de magisterio lo que se estudia son las asignaturas que luego debemos enseñar nosotros (véase lengua, matemáticas,...). Esta opinión no la tiene "la gente en general", sino personas que se suponen que  conocen el mundo de la enseñanza (como maestros de la misma facultad). Algún docente tuve que al profundizar un poco más en su materia me contestara "no tienes por qué saber esto. Eso no lo vas a dar en los colegios" (no miento). Como si un buen maestro fuera aquel que únicamente dominara esos conocimiento básicos. "¿Para qué saber economía? ¡Pero si eso se da en bachillerato!"- contestaría uno. Lamentablemente esto es así, como muchas otras cosas que he experimentado como alumna de Magisterio. [También veo razones para dar economía, como las expuestas en el post]

Ahora voy al asunto que me ha provocado profundo dolor interno, no tanto porque sea mujer sino por la estupidez en su argumento. ¿El descenso de la calidad de la educación básica se debe a que hay más mujeres en este sector? ¿De dónde ha sacado este hombre semejante tontuna? ¿En qué se fundamenta? ¡Ya no me leo su libro! 
Ahora en serio, he seguido leyendo y la verdad... no encuentro respuestas (una pena, me he quedado con la intriga).

¿La explicación que da es verosímil? En absoluto. Su argumento se basa en 2 realidades:
A: Ha aumentado el número de mujeres como maestra (por motivos como:horario interesante bla bla bla)
B: Ha descendido la calidad de la enseñanza

Tenemos A y B ... por lo tanto: (y aquí me saco la conclusión de mi sombrero de mago) 
Conclusión: El descenso de la calidad de la enseñanza se basa en que hay más mujeres en este sector.

Si todas las estadísticas y evaluaciones sobre educación se hacen de este modo, ya me puedo pegar un tiro o no tomarme las cosas tan en serio (porque desde luego hay gente que no lo hace).

Las cosas no son tan sencillas. Cierto es que las mujeres pueden ahora acceder a otras carreras mucho más exigentes. Se irán las más brillantes, o no. También se irán muchas otras que piensan "hay demasiados maestros, quiero futuro laboral, me meto en una ingeniería".
... 

Laura Pareja dijo...

"La escuela no se caracteriza por atraer a los mejores" Sí, eso se debe a la panda de incompetentes que no regulan un poco los contenidos y criterios de evaluación característicos de estas carreras. El problema no es que las personas brillantes se vayan a otras carreras, es que las personas brillantes que se quedan en magisterio no pueden dar mérito de sus cualidades porque al igual que ellos van a salir de esa titulación 100 más. Muchas de ellas han pasado de curso haciendo el vago o incluso asustando a los maestros (véase un compañero de curso que tuve que tenía problemas psiquiátricos y que no estaba en sus plenas facultades para ejercer y que sin embargo consiguió llegar a 3º sin problemas). Yo creo que en medicina se aseguran de que los alumnos que terminan puedan ejercer su profesión adecuadamente, ¿en educación pasa lo mismo? 

"Aumentar el número de posibles postulantes aumentaría la calidad, por simple distribución normal, más que aumentar un año los estudios de maestro... es más caro". Estoy con F.Gil, aquí se mezclan cosas sin sentido. No veo la necesidad de cambiar el sistema (que la carrera sea un cursillo, que sea como medicina de 5 años,...) sino SANEARLO. La clave está en lo que comenta Sara: que la carrera sea mucho más exigente. 

Dado a que "debería" ser vocacional, que haya prácticas guiadas en el primer año y que todo aquel que no tenga un comportamiento ejemplar se vaya a otro lado a estudiar y a beber cerveza. Porque si no, luego pasa lo que pasa. Que te encuentras en las prácticas de 3º con un incompetente que se pasa el día en el aula haciendo sus memorias en vez de atender a los pequeños (que es su obligación, como alumno en prácticas). ¿Y al final quién pringa? El alumno ejemplar que, no solo ha sacado una media de notable en la carrera (que no le valdrá luego para nada), sino que tendrá que trabajar el doble porque trabaja por vocación y no puede ver a los niños desatendidos por culpa de ineptos como éste.