jueves, junio 16, 2016

Innovación tecnología y educación


La palabra innovar tiene para la RAE dos únicas acepciones que parecen casi opuestas. la primera dice que innovar es "mudar o alterar algo, introduciendo novedades". Mientras que la segunda, en desuso tal y como nos advierte la academia, dice que innovar es "volver algo a su anterior estado". Me voy a quedar con esa acepción en "desuso" que es mucho más interesante.

En muchos discursos parecemos haber olvidado el fin esencial de la educación y nos centramos en fines secundarios o instrumentales. Si la innovación tiene sentido es para recuperar algo que perdió, su relación con el fin esencial. ¿Cuál es el fin de la educación? En pocas palabras, formar personas para comprender y combatir. Comprender el mundo y a uno mismo mismo y ser capaz de actuar en él. Por comprender entendemos no solo el conocimiento de cómo funciona la realidad sino también descubrir su sentido y nuestro papel en él. Algunas breves reflexiones sobre la comprensión.

Primero, la comprensión no es el la consecuencia de una acción aislada sino más bien el resultado de miles de interacciones más o menos densas que establecemos a lo largo de la vida. Los maestros y los padres deben ser conscientes y saber que solo somos una parte en ese complicadísimo proceso que incluye, en diferentes escalas, las clases en los coles y los chismorreos en los recreos, las series de televisión y los juegos en el móvil, los libros, etc. Ser conscientes de esto implica humildad y requiere por nuestra parte comprensión también del mundo en el que educamos. Solo somos pequeñas piezas en una gran puzzle que es la formación de la persona humana. La innovación, entendida en su primera acepción, no va a salvar la educación porque, de hecho, no existe una clave para salvarla (por cierto, tampoco las leyes).

Segundo, la comprensión requiere destrezas previas cuya adquisición pasa por la rutina y enseñar cosas rutinarias puede ser aburrido para el docente pero es fundamental para el alumno. La innovación mal entendida es muchas veces consecuencia del aburrimiento del docente y no de la búsqueda del beneficio del discente.

Tercero, algunos, muchos, ligan innovación con tecnología porque ven en ésta la salvación de la educación. Todo lo que se hace mediado por la tecnología resulta más entretenido y por lo tanto nos permite ganarnos a los alumnos. Sin embargo, el entretenimiento per se no es educativo. Sentirse atraído por la tecnología no implica sentirse atraído por el contenido mediado por dicha tecnología. Más bien suele suceder al revés, por inconsistencia del diseño o inconstancia del profesor es muy posible que la tecnología nos distraiga del contenido, nos disperse y no proporcione comprensión sino incomprensión. Es algo así como pensar que navegando por twitter y siguiendo a muchos comprenderemos mejor el mundo que nos rodea. Lo siento, eso no funciona.

Corolario, en muchas ocasiones bajo la innovación no hay más que fuegos artificiales.

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